KINSHASA, 30 abril 2002 -- Una flotilla de barcas salió ayer del puerto de Kinshasa, la capital congoleña, transportando más de 1.000 toneladas de medicinas, alimentos, sal, azúcar, piezas de repuesto, materiales de construcción, combustible, ropa, insumos de agricultura y material de pesca. El destino de la llamada Flota de la Esperanza es Kisangani, en la provincia oriental de la República Democrática del Congo, donde alrededor de seis o siete millones de personas tienen necesidad crítica de alimentos y de otros artículos de primera necesidad.

Los habitantes de Kisangani y de la provincia oriental han resistido durante meses, aislados del resto del país, produciendo sus propios alimentos e intentando que les bastase el dinero. Debido al mal estado de las carreteras y al cierre del tráfico fluvial, las actividades comerciales han menguado gradualmente y los productos agrícolas no consiguen llegar a su destino.

La flota tardará tres semanas en recorrer los 1.700 kilómetros que la separan de Kisangani. La iniciativa es el resultado de una movilización colectiva de recursos de 26 entidades: organizaciones congoleñas, organismos de las Naciones Unidas, organizaciones internacionales no gubernamentales, organizaciones religiosas y países donantes, entre ellos, Bélgica, Unión Europea, EE.UU., Francia, Alemania, Italia y Suiza.

El objetivo no es sólo facilitar ayuda inmediata a las poblaciones de la provincia oriental, sino también demostrar la importancia de establecer pasillos humanitarios/económicos, que permitan reanudar el comercio entre Kinshasa y las zonas orientales y norteñas del país. La reapertura del tráfico fluvial permitirá el contacto entre las zonas incomunicadas del país y el reencuentro de las familias separadas. En el viaje de regreso a Kinshasa la flotilla transportará productos agrícolas.

Gracias a sus vastos recursos naturales, la República Democrática del Congo, junto con Sudáfrica y Nigeria, está considerada como uno de los principales motores potenciales del desarrollo del continente africano. Pero la situación socioeconómica en el país se deterioró gravemente durante los años 90, y las sucesivas guerras y desplazamientos masivos de población empeoraron la situación. Entre sus más de 50 millones de habitantes, alrededor de 17 tienen una grave necesidad de alimentos. Ha contribuido a este estado de cosas el descenso de la producción agrícola, la falta de una moneda fuerte para la importación de alimentos y la debilidad del poder adquisitivo de la población. Sin embargo, a pesar de la escasez en algunos sectores, el potencial de la producción agrícola en muchas zonas del país sigue siendo considerable: el problema es que las existencias no llegan a los mercados tradicionales debido a la inseguridad de la situación.

Además de la guerra y las reyertas civiles, el SIDA/VIH ha reducido las expectativas de vida y ha limitado aún más el crecimiento económico. La renta per capita se encuentra entre las más bajas del mundo y el promedio negativo del crecimiento económico (-14,7% en 1999 y -5.5% durante la primera mitad de 2001) explican el empeoramiento continuo de las condiciones de vida. En Kinshasa, el 70 por ciento de la población no dispone ni siquiera de un dólar diario para comprar comida.

La FAO forma parte de la organización de la Flota de la Esperanza y lleva a cabo una serie de actividades de restablecimiento. En fecha reciente ha aprobado un proyecto de asistencia a 43.000 familias que viven a lo largo del río Congo para facilitarles artes de pesca y aperos industriales y agrícolas.