KATHMANDÚ, 15 de mayo 2002 - Los pequeños agricultores de Asia y el Pacífico son los principales productores de alimentos y sin embargo pasan hambre, ha subrayado la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) ante los representantes de los gobiernos asiáticos reunidos en Katmandú para discutir la forma de potenciar la productividad y aumentar los ingresos de los cultivadores en pequeña escala.

La tecnología agrícola y las políticas institucionales y de ayuda inadecuadas impiden a los pequeños agricultores de la región dar rienda suelta a sus capacidades productivas que podrían traducirse en grandes beneficios para la producción agrícola y la reducción de la pobreza en Asia y el Pacífico.

Los delegados de 28 países de esa región del mundo acudieron a la XXVI Conferencia Regional de la FAO para Asia y el Pacífico en programa del 13 al 17 de mayo de 2002, para analizar los obstáculos para la capacitación de los campesinos pobres.

Los delegados subrayaron la necesidad de aumentar la productividad de los pequeños agricultores que representan el grueso de las unidades familiares en Asia y el Pacífico. En la región vive el 75 por ciento de las familias campesinas de todo el mundo y dos tercios de los 777 millones de personas hambrientas de los países del mundo en desarrollo. Tres cuartos de las personas subnutridas de la región viven en aldeas y dependen para su sustento de la agricultura, la pesca y las industrias rurales.

Los países de Asia y del Pacífico tendrán que acelerar su producción agrícola en un 80 por ciento para el año 2030 para hacer frente a la creciente demanda de alimentos en la zona. Pero hay poco espacio para la expansión de las superficies cultivables y la mayor parte de este aumento tendrá que provenir del incremento del rendimiento agrícola. El grueso del aumento de producción correrá a cargo de los pequeños agricultores.

Contrariamente a la creencia generalizada, los agricultores que cultivan menos de dos hectáreas de terreno dan la aportación más grande a la producción nacional de cereales y de ganado. El volumen total de su producción ha aumentado, mientras el de las explotaciones agrícolas en gran escala ha disminuido.

Sin embargo los pequeños agricultores en la región fueron dejados de lado por la revolución de las tecnologías verdes introducidas en las explotaciones agrícolas del país en los años 60 y 70. En los años sucesivos ha habido una disminución constante de la inversión pública en la investigación y la infraestructura agrícolas. Este es el motivo principal del descenso de la productividad agrícola a partir de los años 90 y, según indican las últimas previsiones, de los años 2002 al 2004 los porcentajes de crecimiento, respecto al índice de la producción agrícola total, se encontrarán por debajo del porcentaje de crecimiento anual de la población.

La reducción duradera de la pobreza y el hambre rurales non son posibles sin el aumento de la productividad agrícola. "Dar rienda suelta al potencial intrínseco en la amplia mayoría de campesinos pobres, que dependen de la agricultura como medio de empleo y de ingresos, puede acelerar la reducción de la pobreza. La productividad de la agricultura sigue siendo baja a pesar de los recientes avances de la tecnología", dice un documento de la FAO.

El texto cita el ejemplo de las provincias de la India donde el aumento substancial del rendimiento agrícola, entre finales de los años 50 y principios de los 90, se tradujo en una aceleración de la reducción de la pobreza rural más fuerte que en las provincias donde la productividad agrícola creció con más lentitud. El crecimiento económico rural fundado en la agricultura ha sido el motor principal de la sorprendente transformación económica de China a partir del final de los años 70. Éste a su vez se vio estimulado por la masiva ayuda estatal a la investigación agrícola, a la infraestructura y por las reformas institucionales en los mercados agrícolas.

La crisis económica en Asia de finales de los años 90 ha llevado también a un "redescubrimiento" de la agricultura, que sirvió para absorber a un número significativo de trabajadores urbanos desplazados.

Una estrategia efectiva para combatir el hambre y la pobreza en los países de Asia y del Pacífico debe garantizar que los campesinos pobres tengan acceso a todos los recursos básicos de la producción: tierra, agua, tecnología agrícola, crédito, otros insumos agrícolas y mercados. Hacer frente a los desequilibrios sociales y promover el desarrollo de los recursos humanos es también vital. La eliminación de las desigualdades junto con el acceso a los servicios públicos, salud, educación y otros servicios sociales son requisitos esenciales para el desarrollo rural sostenible.

La Conferencia de Kathmandú es una de la serie de conferencias de la FAO en preparación del encuentro de los líderes de todo el mundo durante la Cumbre Mundial sobre la Alimentación: cinco años más tarde que se celebrará en la sede de la FAO en Roma del 10 al 13 de junio de 2002.