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KATMANDÚ, 17 mayo 2002. -
25 países de Asia y el Pacífico han participado durante dos días
en un encuentro a nivel ministerial dedicado a la seguridad
alimentaria en esa región y han llegado a un acuerdo sobre la
necesidad urgente de renovar el compromiso político para reducir
el hambre en la región. El encuentro se
fijó para formular la posición de la región en la inminente
Cumbre Mundial sobre la Alimentación: cinco años
después organizada por la Organización de las
Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) para
movilizar la voluntad política y los recursos destinados a
acelerar la reducción del hambre. La XXVI
Conferencia Regional de la FAO para Asia y el Pacífico, que se
abrió el 13 de mayo con tres jornadas de debates entre oficiales
expertos, ha sido una de las últimas conferencias regionales de
la FAO antes de la reunión de los líderes de todo el mundo en la
Cumbre Mundial sobre la Alimentación: cinco años
después (CMA:cad) que se celebrará en Roma en junio
de 2002. Tras dos días de discusiones a
nivel ministerial, la conferencia de Katmandú llegó a un acuerdo
sobre la necesidad de "políticas y estrategias más
efectivas y mayor dedicación para llevar a cabo programas para
acelerar el progreso del desarrollo agrícola y garantizar la
seguridad alimentaria para todos".
Se abordó también la formación de una Alianza
mundial contra el hambre para movilizar ulteriormente
la voluntad política para luchar contra el hambre y hacer ese
concepto operativo durante la Cumbre Mundial sobre la
Alimentación: cinco años después. La alianza fue
propuesta por el canciller alemán Johanes Rau en octubre de
2001 y desde entonces han adherido a esta idea varias naciones.
Durante la reunión se ha pasado revista a
los obstáculos para alcanzar el objetivo de la Cumbre Mundial
sobre la Alimentación de 1996: reducir a la mitad, para el 2015,
el número de personas hambrientas en el mundo.
Se ha prestado especial atención a los retos del
aumento de la población y el incremento de la demanda de
alimentos, de la globalización y los acuerdos de comercio
emergentes, a los desastres naturales y a los provocados por el
ser humano, a los conflictos civiles, a la carencia de
infraestructuras rurales, a la disminución de las superficies de
cultivo, a la degradación de los bosques y al agotamiento de los
bancos de peces. Al hacer referencia a los
problemas de los pequeños estados insulares en desarrollo, los
ministros subrayaron que muchos de estos estados se enfrentan
con retos a la seguridad alimentaria que son tan graves como los
de las personas que viven en los frágiles ecosistemas de
montaña. Los ministros escucharon también
una declaración elaborada por representantes de los grupos de la
sociedad civil de la zona de Asia y el Pacífico que celebraron
una reunión paralela sobre el tema de la seguridad alimentaria
en la región.
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