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ROME, 11 de Junio 2002 -- Más de
180 países renovaron su compromiso de reducir a la mitad los 800
millones de personas hambrientas en el mundo a más tardar el
2015, de acuerdo a la declaración final de la 'Cumbre
Mundial sobre la Alimentación: cinco años
después'. Jefes de Estado y de Gobierno
aprobaron unánimemente la declaración en el día inaugural de la
Cumbre de cuatro días de duración pidiendo a los gobiernos, las
organizaciones internacionales, las organizaciones de la
sociedad civil y al sector privado, "reforzar los
esfuerzos a fin de actuar como alianza internacional contra el
hambre." Los países invitaron a
la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la
Alimentación (FAO) a "elaborar en un período de dos
años, un conjunto de directrices voluntarias para apoyar los
esfuerzos de los Estados Miembros encaminados a alcanzar la
realización progresiva del derecho a una alimentación
adecuada." "Con vistas a
invertir la tendencia general a la disminución de las
asignaciones a la agricultura y el desarrollo rural en los
presupuestos nacionales de los países en desarrollo, en la
Asistencia Oficial para el Desarrollo (AOD) y en los préstamos
totales de las Instituciones Financieras Internacionales (IFI),
pedimos que se destine a esos sectores una proporción adecuada
de la AOD bilateral y multilateral, de los préstamos de las IFI
y de las consignaciones presupuestarias de los países en
desarrollo", se afirma en la declaración.
"Instamos a los países desarrollados que no
lo hayan hecho a que realicen esfuerzos concretos en pos del
objetivo del 0,7 por ciento del producto nacional bruto (PNB) en
forma de Asistencia Oficial para el Desarrollo (AOD) a los
países en desarrollo." La declaración
subraya que "una aplicación rápida, eficaz y completa
de la Iniciativa Ampliada a Favor de los Países Pobres muy
Endeudados (PPME), debería financiarse plenamente con recursos
adicionales." Además, se pidió a
todos los países cumplir con los acuerdos de la Conferencia de
Doha en relación a la reforma del sistema de comercio agrícola
internacional. El Presidente de Sudáfrica,
Thabo Mbeki, dijo en su discurso que "tienen que
enfrentarse todos los aspectos que bloquean el acceso de los
países en desarrollo a los mercados de los países desarrollados.
Moverse con celeridad en este sentido permitirá obtener
beneficios rápidos en relación al logro de la meta de la
seguridad alimentaria sustentable. No puede haber retrocesos
respecto a los resultados de la ronda de negociaciones de
Doha." El Primer Ministro de
España, José M. Aznar, dijo en representación de la Unión
Europea que "ha llegado el momento de una nueva
asociación entre los gobiernos, la sociedad civil y el sector
privado para la reducción del hambre en el mundo."
La existencia de un entorno político,
social y económico propicio constituye un requisito
imprescindible en la búsqueda de la seguridad alimentaria y la
lucha contra la pobreza, afirmó. El buen gobierno y la
existencia del Estado de Derecho deben ser reforzados dentro de
un marco democrático. "Pensamos que la responsabilidad
de garantizar la seguridad alimentaria incumbe, en primer lugar,
a los Gobiernos nacionales, con la participación de la sociedad
civil y del sector privado." El
presidente de la Comisión Europea, Romano Prodi, dijo que la
Unión Europea es partidaria de una mayor apertura de los
mercados de productos agrícolas. Deben reducirse las medidas que
están distorsionando las importaciones agrícolas. Expresó su
preocupación por la ley agraria ("Farm bill")
recientemente aprobada en los Estados Unidos.
El Primer Ministro de Italia, Silvio Berlusconi, dijo
que los países industrializados tienen que abrir sus mercados a
los países en desarrollo. Ningún país debe ser excluido de la
economía global. Berlusconi dijo que Italia ha propuesto un
nuevo programa a los países del Grupo de los 8. Esta iniciativa
debería ayudar a los países en desarrollo a reformar su
administración pública, su sistema fiscal, las estadísticas
nacionales, y los sistemas judiciales, de salud pública y de
educación. Los países que lleven a cabo estas reformas deberían
alcanzar un alto grado de transparencia, democracia y
eficiencia. El Presidente de Uganda,
Yoweri Museveni, dijo: "A menos que ocurran cambios
significativos y fundamentales en nuestros países, las
disparidades en los niveles de ingresos y en las tasas de
crecimiento económico continuarán y podrán conducir a
descontentos sociales. Sin embargo, hay muchas posibilidades de
acelerar las tasas de crecimiento en los ingresos en países de
crecimiento lento, especialmente aquellos del Africa
Subsahariana y de aumentar los ingresos per capita."
Señaló que Uganda no sólo produce suficiente alimento
"sino que tenemos mucho para exportar."
Museveni dijo que las principales causas de las escaseces
alimentarias son las guerras, el proteccionismo de los productos
agrícolas en Europa, Estados Unidos, China, India y Japón y el
proteccionismo sobre los productos con valor agregado.
El Presidente de Nigeria, Olusegun
Obasanjo, dijo que la comunidad internacional necesita asistir a
los países en desarrollo para resolver los problemas de la
seguridad alimentaria que enfrentan. Para permitir a los países
en desarrollo aumentar su producción agrícola y su
productividad, es necesario mejorar su capacidad de
investigación y de extensión agrícola, la biotecnología, el
control de plagas y enfermedades, el deshacerse de agroquímicos
vencidos y promover la conservación del medioambiente.
La Ministra de Agricultura de los Estados
Unidos, Ann Veneman, dijo que su país "está avanzando
bien en la reducción a la mitad del hambre en Estados Unidos
para el año 2010." Dijo que Estados Unidos es el mayor
donante de ayuda alimentaria y lleva el liderazgo entre los
donantes ante la crisis de alimentos que ahora enfrenta el sur
del Africa. "Hoy reafirmamos el compromiso de los
Estados Unidos a poner fin al hambre en el mundo",
afirmó. "La apertura de los mercados de lejos harán un
mejor trabajo de llevar los alimentos a la gente que lo que
jamás lograrán las excusas para las innecesarias barreras al
comercio" dijo. El objetivo de poner fin al hambre
podría alcanzarse con la ayuda tanto de tecnologías antiguas y
nuevas, incluida la biotecnología. El Alto
Comisionado para los Derechos Humanos, Mary Robinson, dijo que
el Acuerdo sobre Agricultura de la Organización Mundial de
Comercio aún no toma adecuadamente en consideración las
necesidades de los pobres y las personas en condiciones de
vulnerabilidad. "Si se aplicara al Acuerdo un enfoque
sobre el derecho a la alimentación, permitiría subrayar el
principio de no discriminación propio de los derechos humanos y
consecuentemente se alentaría una acción positiva en favor de
los pobres, haciendo posible la aplicación de ciertas reglas
especiales de comercio que permitan la protección de las
personas en condiciones de vulnerabilidad."
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