ROMA, 12 de junio de 2002 -- "El mundo cuenta con los medios y los conocimientos necesarios para eliminar el hambre y la pobreza, pero no ha sido capaz de pasar de la palabra a la acción", dijo el profesor Jeffrey Sachs, en la Cumbre Mundial sobre la Alimentación: cinco años después.

"No existe excusa posible para seguir dejando de avanzar en la lucha contra el hambre y la pobreza", afirmó Sachs, recientemente nombrado Director del Instituto de la Tierra, de la Universidad de Columbia, en Nueva York, y asesor especial del Secretario General de las Naciones Unidas para los Objetivos de desarrollo de la ONU para el milenio.

En el Programa contra el hambre, recientemente presentado en la FAO, se calcula que se requiere una inversión pública de 24.000 millones de dólares EE UU en agricultura y desarrollo rural en los países pobres, a fin de reducir a la mitad la cifra de personas que pasan hambre -800 millones hoy en día- a más tardar en 2015. Para financiarlo, explicó Sachs, "nosotros, en los países ricos, tenemos que separar cinco centavos de cada 100 dólares. Esta inversión podría salvar a millones de personas de la inanición y la muerte".

"Acudimos a la Cumbre Mundial sobre la Alimentación en 1996 y decidimos reducir a la mitad el hambre para el año 2015. Es impresionante advertir que la ayuda oficial para el desarrollo destinada a la agricultura se desplomó en el decenio de 1990. Es un error", señaló Sachs.

"Si los países ricos invierten bien en las zonas rurales de los países pobres, las personas pobres vivirán, saldrán de la pobreza y tendrán un futuro mejor -explicó-. Hasta ahora, los países ricos en realidad no se han comprometido a resolver el problema del hambre en el mundo".

El especialista añadió que el Programa contra el hambre, de la FAO, "es realista, muestra la posibilidad de intervenir y enumera lo que hace falta para combatir el hambre. Se necesita incrementar la productividad en la agricultura de subsistencia, ayudar a los agricultores a aprovechar la tecnología y mejorar la infraestructura rural. Hacen falta programas de nutrición, almuerzos escolares y ayuda de urgencia para los damnificados de los desastres. Se necesitan mejores semillas, resistentes a la sequía y la salinidad, y hará falta biotecnología avanzada.

Sachs advirtió que cuesta dinero incrementar la productividad de la agricultura, mejorar la salubridad y la educación y alcanzar los Objetivos de desasarrollo de la ONU para el milenio. "Sin ayuda adicional de los países ricos no se avanzará. También se necesita iniciativa de los países pobres y los países ricos, de la industria, las organizaciones no gubernamentales y los científicos".

El Programa contra el hambre, de la FAO, plantea un doble enfoque en la lucha contra el hambre, que combine el desarrollo agrícola y rural con programas selectivos para mejorar el acceso de las personas más necesitadas a los alimentos. Los países que han seguido este planteamiento está cosechando los resultados, dijo la FAO.

La FAO calculó que los beneficios económicos de reducir la cifra de personas que sufren hambre ascenderíaN por lo menos a 120.000 millones anuales de dólares EE UU.

Los costos del Programa de la FAO se distribuirían entre la comunidad internacional de donantes y los países en desarrollo, lo que produciría un incremento del 20% en los presupuestos agrícolas y de desarrollo rural de los países en desarrollo, y duplicaría la asistencia oficial para el desarrollo y los préstamos no concesionarios.