ROMA, 5 de julio de 2002. Miles de delegados han asistido a la XIV Conferencia Internacional sobre el SIDA, que se celebra en Barcelona del 7 al 12 de julio, y deberían comprender la amenaza de esta enfermedad no sólo para la persona infectada, sino también para las comunidades agrícolas, la producción de alimentos y la capacidad misma de las familias de alimentarse.

Este es el mensaje que presentará la FAO en una reunión satélite de la conferencia, compartida con los otros organismos dedicados a la alimentación: el Programa Mundial de Alimentos, el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola y la Organización Mundial de la Salud.

Las estadísticas más recientes del Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el SIDA (ONUSIDA) referentes al África subsahariana, la región más devastada por esta enfermedad, confirman el alcance de las repercusiones de la epidemia en el campo.

ONUSIDA calcula que más de la mitad de los 28 millones de personas que tienen VIH/SIDA en el África subsahariana vive en el medio rural. Para obtener estas cifras, los epidemiólogos del ONUSIDA parten de la información procedente de las pruebas de sangre tomadas a las mujeres que acuden a las clínicas de atención prenatal. Estas cifras después se extrapolan para calcular las tasas de infección en zonas más amplias. Estos resultados recientes indican cuáles son los dos países que más sufren por este problema:
  • Zimbabwe, donde el estudio de la frecuencia del VIH/SIDA en 2000 reveló que el 31,4% de las mujeres gestantes del ámbito rural tiene el VIH. Las mujeres que declararon como su lugar de residencia una "granja" registraron un índice de frecuencia del 43,7%. Estas cifras significan que en Zimbabwe hay más de un millón de pobladores de las zonas rurales con VIH/SIDA.


  • Swazilandia, cuyo estudio de 2000 reveló que el 25% de las mujeres que declararon como ocupación la "agricultura de subsistencia" tienen el VIH. La frecuencia global entre las mujeres gestantes de las zonas rurales fue del 32,7%. Estas cifras significan que más de 100 000 personas del campo de este pequeño país del sur del África, de una población total de 938 000 personas, tienen el virus.

"Es una señal de alarma para los gobiernos afirma Marcela Villarreal -coordinadora de la FAO para los asuntos relativos al SIDA-. Los responsables de elaborar las políticas se orientan a partir de lo tangible. Están acumulándose pruebas que harán entender a los gobiernos que las zonas rurales en realidad están más expuestas al SIDA que las ciudades".

Informes recientes de otros países africanos muestran pautas parecidas del avance galopante de la infección en el ámbito rural.

En un estudio elaborado con apoyo de la FAO y encargado por el Ministerio de Agricultura, Industria Pecuaria y Pesca de Uganda, los investigadores estudiaron 300 hogares de cinco distritos rurales a fines de 2001. La mayor parte de los hogares (el 91%) había perdido a algún miembro de la familia en los últimos 10 años a causa del SIDA, la mayoría de entre 20 y 35 años de edad. El SIDA es la causa del 56% de las muertes.

El autor del estudio, Narathius Asingwire, de la Universidad de Makerere, en Kampala, afirma que la muerte de tantos campesinos en la plenitud de la vida tiene graves consecuencias para el país, ya que la agricultura constituye el 43% del PIB, el 85% de los ingresos de divisas y el 80% del empleo. Además, el 85% de los 22 millones de personas que componen la población de Uganda vive en el campo y subsiste principalmente de la agricultura.

Al pedírseles que comentaran sobre los repercusiones del VIH/SIDA en sus hogares, dos tercios de las familias respondieron que ahora producen menos alimentos, más de dos tercios informaron que producían menos cultivos comerciales y más de la mitad afirmó que ahora consumían menos alimentos. La cifra que se presenta a continuación significa un problema para muchos campesinos sintierras que viven de su trabajo de jornaleros: el 85% de los entrevistados afirmó estar contratando menos mano de obra agrícola.

Paulo, entrevistado de 80 años, mantiene a cinco nietos pequeños, huérfanos del SIDA. Paulo tiene una plantación de bananos, pero la mayor parte de la misma está invadida de yerbas por falta de mano de obra. Se he reducido mucho el consumo de alimentos de la familia, toman una comida completa una sola vez al día, por la tarde, mientras que a medio día sólo consumen un poco de gachas.

"Ahora que todavía vivo no tenemos suficiente que comer", afirma Paulo, que está enfermo y no puede trabajar para incrementar los ingresos de la familia. Señala al nieto más pequeño y añade: "Ese chiquito se ve triste, no porque esté enfermo o castigado, sino porque no ha comido nada desde la mañana".

En Kenya las cifras más recientes del Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural predice que la cifra total de días de trabajo perdidos en el sector agrícola a causa del VIH/SIDA llegará a 329 000 años persona en 2020, de continuar la tendencia actual. En 1990 la cifra fue de 45 000 años-persona.

El distrito de Bondo, en el occidente de Kenya, es en particular víctima del virus; el 29% de la población está infectada, según un estudio de 2000, afirma Kenneth Ayuko, dirigente de un grupo de la FAO de apoyo a la comunidad, activo en Kenya. En algunas comunidades hasta la mitad de los adultos son VIH positivos.

"Tenemos abuelos que tienen que cuidar hasta 20 o aun 30 huérfanos, lo que tiene grandes repercusiones. Por lo tanto, tal vez sea acertado decir que no es posible producir alimentos en estas condiciones de pandemia de VIH/SIDA -afirma-. No es sorprendente que el grueso de la población de Bondo pase hambre".

La pobreza está en la base de la devastación que revelan estas cifras, afirma Villarreal. "La epidemia de VIH/SIDA no puede tratarse sin atender los medios de subsistencia rurales: cómo se ganan la vida las personas, cómo obtienen suficientes alimentos, qué estrategias utilizan para sobrevivir", explica.

Actualmente la FAO está formulando proyectos pilotos que someterán a prueba técnicas agrícolas que economizan mano de obra y consumen pocos insumos, en comunidades africanas y asiáticas muy golpeadas por la epidemia. Otras prioridades del programa de la FAO en materia de VIH/SIDA son fortalecer a las instituciones que ayudan a las comunidades rurales, mejorar la nutrición, combatir la desigualdad de género respecto a los recursos productivos (en especial las tierras) y ayudar a las comunidades diezmadas a encontrar la forma de transmitir a los jóvenes los conocimientos agrícolas.