ROMA, 17 de julio de 2002.--
Las técnicas actuales de producción de arroz, ¿serán capaces de
hacer frente a la demanda y contribuir efectivamente a la
mitigación de la pobreza rural y a la reducción de la
degradación del medio ambiente? Esta cuestión preocupa a la
Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la
Alimentación (FAO) y la planteará en la XX Sesión de la Comisión
Internacional del Arroz (CIA) que se celebrará en Bangkok
(Tailandia) del 23 al 26 de julio de 2002.
"La productividad del arroz en la actualidad
aumenta en un porcentaje menor que durante la Revolución
Verde", dice el experto de la FAO Dat Tran.
"Los principales obstáculos al aumento de la producción
son el estancamiento del rendimiento de la producción en muchos
países asiáticos, las limitadas posibilidades de extensión de
los terrenos cultivables y la escasez de recursos hídricos para
ampliar las superficies plantadas de arroz. Otras preocupaciones
están ligadas a la degradación ambiental, a la erosión genética
y a la calidad nutritiva del arroz", agrega Tran.
El porcentaje de rendimiento del arroz pasó
del 2,3 por ciento anual durante los años 80 al 1,1 por año
durante los 90, lo que significa un porcentaje similar al
crecimiento de la población. Este descenso se debe a la
dificultad de sostener el aumento de productividad del arroz,
una vez que las plantas ya están desarrolladas.
En el año 2001, la producción mundial de arroz
elaborado alcanzó los 397,2 millones de toneladas respecto a los
381,1 millones de toneladas en 1996. El arroz elaborado
representa el 67 por ciento del arroz con cáscara (unos 592,8
millones de toneladas en 2001 y 568,5 millones de toneladas en
1996). Sin embargo, hará falta una cantidad considerable de
arroz para hacer frente a las necesidades futuras. En el año
2030, se calcula que la demanda en todo el mundo será
aproximadamente de unos 533 millones de toneladas de arroz
elaborado, frente a los 472 millones de toneladas previstos en
2015 y los 386 millones de toneladas de 1997/99. Para el mismo
año 2030, se espera que la población mundial alcance los ocho
mil doscientos millones de personas frente a los seis mil
doscientos millones de nuestros días.
El
arroz es el cultivo de alimento básico más importante en el
mundo. Más de cuatro quintos del arroz mundial se producen y
consumen por pequeños agricultores de los países de bajos
ingresos y en vías de desarrollo. Más de la mitad de la
población mundial depende del arroz como principal fuente diaria
de calorías y proteínas. Cada una de estas personas consume
entre 100 a los 240 kilos de arroz por año, según la FAO.
En los últimos años, la producción mundial
de arroz se ha resentido de la falta de inversión para potenciar
la investigación y el desarrollo de sistemas de riego. Esto ha
atrasado la adopción de las variedades ya existentes de alto
rendimiento (arroz híbrido, por ejemplo) y de técnicas más
eficaces de gestión de cosechas.
La
uniformidad genética de las modernas variedades de arroz puede
hacer que el cultivo sea más vulnerable a los brotes de plagas y
enfermedades. "La erosión de la diversidad genética,
debida a la adopción de pocas variedades enriquecidas, puede
limitar el éxito del mejoramiento de las variedades para
conseguir más rendimiento, calidad y resistencia",
agrega el experto de la FAO.
Los enfoques
actuales encaminados a la intensificación de la producción
arrocera han provocado daños considerables al ambiente y a los
recursos ambientales relacionados, por ejemplo, la concentración
de salinidad/alcalinidad en los suelos, la polución hídrica y
los daños para la salud provocados por el empleo excesivo de
agroquímicos y por la emisión de gases de efecto de invernadero.
Las técnicas de gestión adecuadas reducirán ciertamente estos
efectos negativos y aumentarán la productividad, dice la FAO.
El arroz es una fuente importante de
proteínas; contiene zinc y niacina, que son elementos nutritivos
de primer orden pero aporta poco calcio, hierro, tiamina
(vitamina antineurítica) y riboflavina, y prácticamente nada de
beta-caroteno. Sin embargo, una variación genética de su
contenido de hierro y zinc podría ofrecer una oportunidad para
mejorar su valor nutritivo, dice la FAO.
Durante la Revolución Verde (1966-1990), el aumento de
producción de arroz en el mundo se ha traducido en una mayor
cantidad de arroz disponible para el consumo, a pesar del
aumento constante de la población. Sin embargo, todavía hay 815
millones de personas afectadas por el hambre y la malnutrición,
y la mayor parte vive en zonas que dependen de la producción de
arroz para conseguir alimentos, ingresos y empleo, subraya la
FAO.
La Comisión Internacional del Arroz de
la FAO es un foro donde los responsables de las políticas y los
especialistas de arroz de 61 países analizan sus programas
nacionales de investigación y desarrollo de este producto. Su
objetivo es promover acciones naciones e internacionales en
temas relacionados con la producción, conservación, distribución
y consumo de arroz. Sus países miembros han pasado de 15 en 1949
a 61 en la actualidad. La XIX Sesión de la CIA se reunió en El
Cairo (Egipto) en 1998.









