ROMA, 20 de agosto de 2002 -- Para
el año 2030 habrá alimentos suficientes, a nivel mundial, para
alimentar a la creciente población del planeta, pero cientos de
millones de personas que viven en los países en desarrollo
seguirán pasando hambre y muchos de los problemas ambientales
provocados por la agricultura continuarán siendo graves. Estos
son algunas de las previsiones que ofrece el informe
"La agricultura en el mundo: hacia 2015/2030"
un estudio (*) presentado hoy por la Organización de las
Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).
El crecimiento de la población disminuirá
gradualmente y muchas personas estarán mejor alimentadas. Como
consecuencia, la demanda de alimentos será menor. La presión
sobre los recursos naturales derivada de la agricultura seguirá
aumento pero a un ritmo más lento que en el pasado.
Para buena parte de los más de 1.100 millones de
personas que en la actualidad viven en condiciones de pobreza
extrema, el crecimiento económico basado sobre todo en la
agricultura y en las actividades campesinas no agrícolas es
esencial para mejorar su nivel de vida, dice el informe. La
mayoría de las personas pobres vive en zonas rurales. Promover
el desarrollo agrícola en las áreas rurales y facilitar a los
campesinos un acceso más adecuado a la tierra, al agua, al
crédito, a la sanidad y a la educación, es esencial para mitigar
la pobreza y el hambre.
El comercio
internacional desempeña un papel fundamental a la hora de
mejorar la seguridad alimentaria y una mayor liberalización del
comercio agrícola potenciaría los ingresos. La FAO prevé que el
déficit del comercio de productos agrícolas de los países en
desarrollo aumente fuertemente de aquí al 2030. El informe
solicita un mejor acceso a los mercados de la OCDE, la
eliminación de los subsidios a la exportación y la reducción de
aranceles, en particular sobre los productos agrícolas
elaborados, tanto en los países desarrollados como en los que se
encuentran en vías de desarrollo. Además, donde haya todavía
situaciones de este tipo, los países en desarrollo deben acabar
con la discriminación del sector agrícola en sus políticas
nacionales.
Los beneficios de la
globalización, en materia de alimentos y agricultura, podrían
ser mayores que sus peligros y costes, dice el informe. Por
ejemplo, la globalización se ha traducido generalmente en
progresos en la mitigación de la pobreza en Asia. "Pero
ha llevado también al crecimiento de las sociedades
multinacionales de alimentación que pueden privar de su poder a
los campesinos en muchos países. Los países en desarrollo
necesitan un marco administrativo y legislativo para protegerse
de las amenazas y cosechar los beneficios". La apertura
hacia los mercados internacionales, la inversión en
infraestructuras, la promoción de la integración económica y los
límites a la concentración de mercado podrían conseguir que la
globalización redundase en beneficio de los más pobres.
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