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La población mundial pasará de los
seis mil millones de personas actuales a los ocho mil
trescientos millones en 2030. La población crecerá al
promedio anual del 1,1 por ciento hasta el 2030, un ritmo más
lento de la media anual del 1,7 de los últimos 30 años. Cada vez
es mayor, además, la parte de la población mundial que está bien
alimentada. En consecuencia, el aumento de la demanda mundial de
productos agrícolas tendría que disminuir ulteriormente, pasando
del promedio anual del 2,2 por ciento de los últimos treinta
años al 1,5 por ciento anual hasta 2030. En los países en
desarrollo el descenso será aún más fuerte pasando del 3,7 por
ciento anual de los 30 últimos años al promedio de 2 por ciento
hasta el 2030. Sin embargo, los países en
desarrollo con niveles de consumo de bajo a medio, que
representan alrededor de la mitad de la población de esas
naciones, asistirán a un lento descenso en la demanda de
alimentos que pasará apenas del 2,9 al 2,5 por ciento anual, y a
un aumento del consumo por persona.
La población mundial, de aquí al 2030, se
nutrirá cada vez mejor, con 3.050 kilocalorías (Kcal.)
disponibles por persona, comparadas con las 2.360 Kcal. por
persona y día de mediados de los años 60 y con las 2.800 Kcal.
actuales. Este cambio refleja ante todo el aumento del consumo
en muchos países en desarrollo cuyo promedio rondará las 3.000
Kcal. en el 2030. Se espera que el
número de personas hambrientas en los países en desarrollo baje
de los 777 millones de nuestros días hasta unos 440
millones en el año 2030, según el estudio de la FAO. Esto
significa que el objetivo de la Cumbre Mundial de la
Alimentación de 1996, de reducir el número de personas
hambrientas a la mitad de los niveles de los años 1990-92 (815
millones) no se alcanzará ni siquiera en el año 2030.
África subsahariana es motivo de profunda preocupación
ya que el número de personas crónicamente
subnutridas pasará sólo de 194 a 183 millones, dice la FAO.
Los modelos de consumo de
alimentos se parecen cada vez más en todo el mundo y se orientan
hacia alimentos de mejor calidad y más caros como, por ejemplo,
carne y productos lácteos. El consumo de carne en los
países en desarrollo ha pasado de los 10 kilos anuales por
persona entre 1964-66 a los 26 kilos de 1996-97. Se prevé que
aumente hasta los 37 Kg. anuales por persona en el 2030. La
leche y los productos lácteos han experimentado también un
crecimiento rápido, pasando de los 28 Kg. anuales por persona en
1964-66 a los 45 kg. actuales y podrían alcanzar los 66 Kg. en
el año 2030. La FAO prevé que el aumento del consumo de carne y
productos lácteos sea menos acentuado que en el pasado.
Los cereales siguen siendo con diferencia
la fuente de alimentación más importante, tanto para la
alimentación humana como para la producción ganadera y avícola.
Para el 2030, serán necesarios mil millones más de
cereales. Los países en
desarrollo dependerán, cada vez más, de la importación de
cereales, carne y leche, ya que su producción no
podrá satisfacer la demanda. Para el 2030 podrían producir
solamente el 86 por ciento de los cereales que necesitan,
mientras las importaciones netas pasarían de los 103 millones de
toneladas actuales a los 265 millones de toneladas en el año
2030. Se espera que los exportadores tradicionales de grano
como Estados Unidos, Unión Europea, Canadá, Australia y
Argentina, y los países en transición como exportadores
emergentes, produzcan el excedente necesario para colmar esta
brecha. "Si los precios reales de los alimentos no
aumentan y las exportaciones de productos industriales y
servicios crecen como hasta ahora, la mayor parte de los países
podrá hacer frente a la importación de cereales para cubrir las
necesidades propias. Sin embargo, los países más pobres tienden
a ser los menos capaces de pagar las importaciones".
El empleo de cereales para piensos
no contribuye al hambre y a la subnutrición.Entodo el
mundo unos 660 millones de toneladas de cereales se utilizan
cada año para piensos, lo que representa poco más de un tercio
del empleo total de cereales en el mundo. Si estos cereales no
se utilizasen como piensos, probablemente no se producirían en
absoluto, por lo que en muchos casos no estarían disponibles
tampoco para alimento humano, según el informe. Es mas, la falta
de demanda de cereales para la producción ganadera podría
conducir a una producción inferior de estos cultivos.
Buena parte del aumento en la producción de
alimentos en el futuro será debido a una mayor
productividad. En los países en desarrollo, casi el 70
por ciento del aumento de la producción de cultivos se deberá a
un mayor rendimiento; alrededor del 20 por ciento será debido a
la expansión de la superficie de labranza y alrededor del 10 por
ciento será el resultado de cultivos múltiples y a periodos de
barbecho más cortos. La expansión
de la tierra cultivable destinada a la producción de alimentos
crecerá más despacio que en pasado. En los próximos 30
años, los países en desarrollo necesitarán otros 120 millones de
hectáreas para cultivos; esto significa menos terrenos nuevos,
comparativamente, que en pasado. La expansión tendrá lugar,
sobre todo, en África subsahariana y en América Latina. Una
parte considerable de los nuevos terrenos procederá de la
deforestación. En otras regiones en desarrollo, casi todo el
terreno disponible está ya explotado. Diversos países y
comunidades tendrán que hacer frente a problemas relacionados
con la escasez de tierras. Durante los años
90, el mundo perdió una superficie forestal de 9,4 millones de
hectáreas anuales, casi tres veces la superficie de Bélgica. Sin
embargo, el porcentaje de deforestación fue más bajo que en los
años 90 y a nivel mundial se prevé que la deforestación
siga disminuyendo en futuro, si bien buena parte de la
expansión de la tierra cultivable tendrá que proceder de los
bosques y las previsiones sobre el consumo mundial de madera en
rollo industrial se espera que aumente en un 60 por ciento sobre
el nivel actual. El riego es fundamental
para las existencias de alimentos en todo el mundo. La
superficie irrigada en los países en desarrollo pasará con toda
probabilidad de las 202 millones de hectáreas actuales a los 242
millones de hectáreas en 2030. A
nivel mundial todavía hay bastante agua disponible, pero algunas
regiones tendrán que enfrentarse con graves restricciones. De
aquí al 2030 se prevé un aumento del 14 por ciento en la
extracción de aguas para el riego en los países en desarrollo.
Uno de cada cinco países en desarrollo se verá afectado por la
escasez de agua. Dos países: Jamahiriya Árabe Libia y Arabia
Saudita ya utilizan más agua de regadío que la de sus recursos
anuales renovables, extrayéndola del subsuelo fósil. En vastas
zonas de India y China, los niveles de aguas subterráneas bajan
de 1 a 3 metros por año. Estas regiones tendrán que usar el agua
de forma más eficaz. La agricultura se lleva el 70 por ciento
de toda el agua dulce extraída para el consumo humano. Ahorrar
agua en la agricultura significa que habrá más agua disponible
en otros sectores. Las modernas
biotecnologías podrían servir para mejorar la seguridad
alimentaria. Si se abordan los posibles peligros que
las biotecnologías pueden representar para el medio ambiente, y
si se pone la tecnología al alcance de los más pobres y
subnutridos y si estas tecnologías se orientan a satisfacer las
necesidades de los que tienen menos recursos, las variedades
modificadas de cultivos pueden servir de ayuda para reforzar la
agricultura en las zonas marginales y para restablecer la
producción en los terrenos degradados. La FAO ha pedido pruebas
eficaces y protocolos de seguridad para los organismos
modificados genéticamente, con el fin de dar una respuesta a las
preocupaciones de los consumidores. También
han surgido otras tecnologías prometedoras que
combinanel aumento de producción con una mayor atención al
medioambiente. Entre ellas la agricultura de
conservación sin labranza y la ordenación integrada de las
plagas o de los fertilizantes. A nivel local, la agricultura
orgánica podría ser una alternativa realista a la agricultura
tradicional en los próximos 30 años.
La demanda futura de productos ganaderos y
lácteos podrá ser satisfecha pero será necesario hacer frente a
las consecuencias del aumento de producción, dice la
FAO. La producción pasará de los sistemas de pastos extensivos a
métodos más intensivos de carácter industrial. "Esto
podría representar una amenaza para los 675 millones de
campesinos pobres cuyo sustento depende del ganado. A menos que
no se tomen medidas especiales, estos campesinos tendrán muchas
más dificultades a la hora de competir y podrían verse
marginados cayendo en una pobreza aún mas profunda. Con las
políticas ambientales adecuadas, el crecimiento futuro de la
demanda de productos ganaderos podría representar para las
familias pobres una oportunidad de generar empleo y rédito
adicionales. Será también necesario resolver los problemas
ambientales y sanitarios de la producción de carne a nivel
industrial (desechos, polución, difusión de enfermedades
animales, uso excesivo de antibióticos).
Los cambios de clima podrían intensificar la
dependencia de algunos países en desarrollo de las importaciones
de alimentos. El efecto general del cambio de clima en
la producción mundial de alimentos hasta el 2030 será limitado.
Probablemente se potenciará la producción en los países en
desarrollo. Los que sufrirán las peores consecuencias serán los
agricultores en pequeña escala en las zonas afectadas por la
sequía, las inundaciones, la invasión de aguas saladas o las
fuertes oleadas marinas. Algunos países, sobre todo en África,
pasarán a ser más vulnerables a la inseguridad alimentaria.
Las existencias de pescado en el
futuro se reducirán por las limitaciones en la explotación de
los recursos. Muchos bancos de peces marinos, ya en la
actualidad, están completa o excesivamente explotados.
La cuota de pesca de captura en la producción mundial seguirá
bajando mientras la contribución de la acuicultura a la
producción pesquera mundial continuará en aumento. La capacidad
de la flota pesquera mundial debería llegar a un nivel en que
las existencias de pescado pudiesen explotarse de forma
sostenible, dice la FAO. "Las políticas del pasado han
fomentado el desarrollo del exceso de capacidad y han incitado a
los pescadores a intensificar las capturas más allá de los
niveles sostenibles. Los responsables de las políticas deben
tomar medidas para invertir esta situación".
--------------- * El informe es
una versión más reducida de los resultados del estudio técnico
de la FAO "La agricultura en el mundo: hacia
2015/2030" que se publicará posteriormente. El informe
presenta la última evaluación de la FAO del desarrollo a largo
plazo de la alimentación, la nutrición y la agricultura en 1995,
1988, 1981 y 1970. Las previsiones abarcan 140 países y 32
productos básicos tanto ganaderos como procedentes de la
agricultura.
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