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NAUTE, Namibia -- La
introducción de un nuevo cultivo comercial en un país
está cargada de incertidumbre.
¿Son adecuadas las condiciones climáticas y de
crecimiento para el cultivo? ¿Se pueden conseguir a un precio
correcto los insumos necesarios, como el material de plantación
y el fertilizante? ¿Hay mercado para el cultivo? ¿Pueden obtener
buena asesoría técnica los campesinos? El
impresionante espectáculo de 10 000 palmas de dátiles, regadas
por goteo y florecientes en el suelo arenoso de una granja
estatal del sur del Namibia demuestra que este país está
dominando el cultivo de un fruto que suele asociarse al norte
del continente. Los árboles, aunque apenas
tienen pocos metros de altura ya están cargados de fruta color
naranja, amarilla y marrón oscuro. Asisten a un taller en la
finca 25 campesinos namibios, sobre polinización del dátil,
cosecha y envase, impartido por personal del Gobierno con la
colaboración de expertos de la FAO. En un nuevo establecimiento
de envasado, con cámaras frigoríficas y mesas de acero
inoxidable para clasificar los productos, se elaboraron este año
25 toneladas de dátiles de gran calidad, expedidos a Francia y
el Reino Unido. Idea del
presidente Sam Nujoma, primer
presidente de Namibia a la independencia de este país en 1990,
concibió su país como centro productor de dátiles del sur de
África. El Gobierno de Namibia invirtió sus recursos en este
programa e invitó a la FAO a proporcionar asistencia técnica
para la producción del nuevo cultivo.
"Buscamos asesoría en distintas partes, y nos
dijeron que la FAO podía ofrecer mucha experiencia"
afirma Helmut Angula, Ministro de Agricultura, Agua y Desarrollo
Rural. "Queremos ser el centro de la tecnología de
producción de dátiles en el sur de África. Para repercutir en el
mercado mundial también necesitamos que los países vecinos
comiencen a producir dátiles para exportación, a fin de que la
subregión adquiera prestigio por esta fruta".
Namibia elaboró un acertado plan para el
cultivo de palmas de dátiles. Este extenso país semidesértico,
con una población de apenas 1 700 millones de personas, tenía
palmas salvajes que habían dejado los soldados alemanes. Gracias
al buen sistema de carreteras la fruta podría transportarse
fácilmente a los aeropuertos y llevarse a mercados lejanos. En
el país no había las principales plagas y enfermedades de la
palma datilera. Un sector agrícola comercial orientado a la
exportación se abrió a las nuevas oportunidades y formas de
hacer las cosas. El hemisferio sur tiene la ventaja natural de
vender productos frescos al norte todo el año.
El sector agrícola hambriento de
novedades "Namibia es un
país virgen" afirma el Dr. Abdelouahhab Zaid,
catedrático de Marruecos y asesor técnico en jefe de la FAO,
director del programa de producción de dátiles de 1995 a 2000.
"Están dispuestos a aprender a hacer las cosas desde
cero. En los viejos países productores de dátiles, por otra
parte, si se trata de impartir nuevos métodos la respuesta es
que ellos lo vienen haciendo de cierta forma desde antes de que
nosotros hubiéramos nacido". El
actual asesor de la FAO en el proyecto, el Dr. Abdallah Oihabi,
explica el plan maestro del programa: las fincas estatales
inician la actividad a través de investigación y cultivos
experimentales, los agricultores comerciales comienzan a
participar cuando consideran que pueden obtener ganancias
razonables por su inversión, y los campesinos pobres, al ver el
éxito del sector comercial, comienzan a cultivar cantidades
limitadas de árboles. De esta manera se prevé el crecimiento del
sector, no sólo en el país sino en todo el sur del África.
"Hace cinco años sólo había cinco
productores, hoy tenemos 50 que están probando este
cultivo" afirma Pieter de Wet, Director del proyecto en
el país de Namibia Development Corporation, organismo dedicado a
orientar el desarrollo del país con apoyo indirecto del
Gobierno. "La actividad está bien encaminada y estamos
pensando entregar anualmente 500 retoños de palma de dátil a los
campesinos comunales (de subsistencia). Me están inundando con
peticiones de árboles. Ya hemos impartido un curso para preparar
a 12 funcionarios de extensión de las zonas comunales para
producir dátiles". Y lo
dificil: reducir la pobreza La
gran mayoría de los campesinos namibios son pobres y tienen que
trabajar fuera de la finca para ganarse la vida. El Gobierno
espera que el cultivo de dátiles sea un paso que contribuya a
mejorar las oportunidades de estas personas, mediante el
incremento de sus ganancias y aportando una mejor nutrición a su
alimentación. La FAO sigue apoyando el programa de producción de
dátiles durante una segunda fase de cinco años de duración, que
concluye en 2006 y se concentra en llevar ayuda a los campesinos
pobres. En la zona comunitaria de
Otjimbingwe, al noroeste de la capital, Windhoek, se sembró en
tierras del Gobierno una parcela de demostración de 100 palmas
de dátiles. "Queremos que la gente tenga huertos
familiares para que todos produzcan suficientes alimentos para
satisfacer las necesidades del hogar: tomates, espinacas,
dátiles" explica Zedekias Tsamaseb, técnico de
extensión del gobierno. "Consumirían una parte y
venderían el resto". El costo del
material de plantación es prohibitivo para los pequeños
campesinos: alrededor de 20 dólares EE UU por árbol de un
laboratorio privado de cultivo de tejidos de Windohek. TeleFood
ha ayudado a algunas comunidades a comprar árboles, pero de otra
forma, los campesinos pobres tienen que esperar a que el
Gobierno les proporcione retoños de árboles ya establecidos.
Para los namibios pobres sin tierras, el
Gobierno tiene un programa de asentamiento que ofrece vivienda,
capacitación y parcelas de cuatro hectáreas para los aprendices
de agricultor, donde producen dátiles, uvas y hortalizas. A la
fecha, 12 familias han llegado al Proyecto de riego del río
Orange, al sur de Namibia. "Antes
era guardia de seguridad y no había forma de mejorar mi
vida" explica Jackson Matuku, de 30 años, llegado
apenas un mes antes para iniciar su carrera de agricultor.
"Me gusta este trabajo, aunque todavía no estamos
ganando dinero. El transporte es un problema, pero espero que el
año próximo nos vaya mejor".
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