ROMA, Italia -- La Cumbre de la Tierra celebrada en Río de Janeiro en 1992 exigió que la agricultura resolviera problemas ambientales como la degradación de la tierra, la contaminación con sustancias químicas y la pérdida de recursos genéticos. La FAO emprendió la labor de incorporar el principio de sostenibilidad en el desarrollo mundial del sector alimentario y agrícola.

Cuando se inicie la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible (CMDS) en Johannesburgo, Sudáfrica, el 26 de agosto, una delegación de la FAO, encabezada por el Director General de esta organización, Dr. Jacques Diouf, pedirá que se intensifique el esfuerzo para mitigar la pobreza y alcanzar la seguridad alimentaria, a través de una utilización racional de los recursos naturales. Jacques Paul Eckebil, Subdirector General del Departamento de Desarrollo Sostenible de la Organización, describe la situación:


¿Qué mensaje lleva la FAO a la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible?

Tenemos tres mensajes relacionados entre sí. El primero es que la agricultura y el medio ambiente están íntimamente ligados. Por ejemplo, la agricultura utiliza el 70 por ciento del total del agua dulce en todo el mundo. El planeta no se puede ordenar sosteniblemente sin tomar esta relación en cuenta.

El segundo mensaje es que son condición una firme voluntad política y un amplio apoyo público para reducir el hambre y lograr una agricultura y desarrollo rural sostenible. El tercer mensaje es que combatir el hambre en forma sostenible necesita más capital y recursos humanos de los que pueden permitirse los países en desarrollo de bajos ingresos. La Cumbre de Johannesburgo debe promover un esfuerzo mundial por encontrar los recursos necesarios.

¿Qué piensa que logre la Cumbre?

He visto que el principio de sostenibilidad ha arraigado en la labor de la FAO desde la Cumbre de Río de 1992, en muy poco tiempo ha surgido una nueva mentalidad. La Cumbre de Johannesburgo, que reúne a algunas de las figuras públicas y privadas con más fuerza e influencia, acelerará esta transformación.

El Secretario General de las Naciones Unidas, Kofi Annan, ha especificado cinco sectores prioritarios en los que considera que se necesita llegar a un consenso en Johannesburgo: el agua, la energía, la salud, la agricultura y la biodiversidad, para lo cual se han acuñado las siglas AESAB.

Desde el punto de vista de la agricultura, la FAO considera que la Cumbre tiene la fuerza para logra un verdadero adelanto: mejorar la inversión futura para mejorar la productividad agrícola en las comunidades rurales pobres y fomentar y conservar los recursos naturales importantes para la agricultura; aumentar la infraestructura rural y el acceso al mercado; fortalecer la capacidad nacional y generar y difundir conocimiento agrícola; y asegurar el acceso a los alimentos para los más necesitados.

El mundo tendrá que alimentar a 8 000 millones de personas en 2030. ¿Qué métodos de producción existen para lograrlo sin dañar el medio ambiente?

Los enfoques ecológicos de la agricultura comprenden novedades como la agricultura de conservación, que garantiza la fertilidad del suelo a través de mejores ciclos de nutrientes mediante microorganismos en el suelo, control integrado de plagas, que previene los brotes de plagas fomentando los predadores naturales, y la agricultura orgánica.

El problema es que las presiones económicas a menudo hacen a los agricultores producir determinado cultivo en la forma más rentable, sin tomar en cuenta las prácticas sostenibles. Por esto, la política pública necesita alentar y apoyar la agricultura sostenible. Un enfoque ecológico, que tome en cuenta los factores económico, social y ecológico juntos, es la única forma de impedir la degradación del medio ambiente.

¿Qué iniciativas nuevas presentará la FAO en Johannesburgo?

La FAO está proponiendo un Programa de lucha contra el hambre, con medidas para reducir el hambre a través de la agricultura y el desarrollo rural, y proporcionando un mayor acceso a los alimentos. Este programa necesitaría una inversión pública adicional de alrededor de 24 000 millones de dólares EE UU al año, que consideramos que rendirían beneficios equivalentes por lo menos a 120 000 millones de dólares EE UU al año, a consecuencia de la vida más prolongada, saludable y productiva de todos los beneficiados por estas mejoras. Esta iniciativa se suma a la labor continua de la Organización en los capítulos del Programa 21, el plan de acción de la Cumbre sobre la Tierra de Río de 1992, cuya responsabilidad se nos ha asignado.

La FAO celebró su propia Cumbre en Junio, la Cumbre Mundial sobre la Alimentación: cinco años después, para renovar la voluntad política para reducir el hambre a la mitad para el año 2015. ¿Es pertinente el objetivo de eliminar el hambre para la Cumbre de Johannesburgo?

Consideramos que el Plan de Acción de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación de 1996 proporciona un marco adecuado para muchas iniciativas de la Cumbre de Johannesburgo al asociar una mayor productividad y la explotación sostenible de los recursos naturales directamente con las oportunidades para reducir la pobreza y el hambre. En otras palabras, sin la agricultura, silvicultura y pesca sostenible, no será posible erradicar la pobreza y el hambre. Por último, la lucha contra la pobreza no puede triunfar sin eliminar el hambre, su expresión más crítica.

Usted dirige el departamento de la FAO que se encarga del desarrollo sostenible. ¿En qué forma contribuye la FAO al desarrollo sostenible?

Somos el punto de referencia mundial del conocimiento y asesoría en materia de biofísica, biología, socioeconomía, tecnología e instituciones del desarrollo sostenible. Además coordinamos el seguimiento que da la FAO a la Cumbre de Río, y nos competen las importantes convenciones sobre la biodiversidad, la desertificación y el cambio climático. En Johannesburgo, asociados a importantes grupos, la sociedad civil y los gobiernos, participaremos en la presentación de la Iniciativa de Agricultura y Desarrollo Rural Sostenible. Prevemos que esta iniciativa produzca mejoras concretas y mesurables en la vida y en las condiciones de los sectores rurales pobres en los próximos cinco años.