JOHANNESBURGO/ROMA, 27 de agosto de
2002 -- Mientras millones de personas aún sufran de hambre
crónica y de extrema pobreza, no puede haber desarrollo
sustentable, señaló Hartwig de Haen , asistente del Director
General de la FAO, en una declaración distribuida durante la
Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sustentable que se realiza en
estos momentos.
"Los pobres
ciertamente no son responsables por gran parte de la reducción
de los recursos y la degradación ambiental. Sin embargo, sufren
mucho a causa de ello. Los agricultores pobres se preocupan
seriamente por los limitados recursos de los cuales dependen.
Debido a la falta de acceso suficiente a la tierra, al agua y a
tecnologías adecuadas, sus acciones se ven dominadas por la
lucha por sobrevivir", dijo de Haen.
Más del 70 por ciento de los pobres en los países en
desarrollo viven en zonas rurales y dependen en gran medida de
la agricultura para vivir.
La FAO respalda
el Plan de Acción para la Agricultura, identificado como una de
las cinco áreas prioritarias para la acción de la Iniciativa
WEHAB, denominada así por el secretario General de las Naciones
Unidas. Las otras áreas son el Agua, la Energía, la Salud y la
Biodiversidad.
"La agricultura
sustentable y el desarrollo rural son la base para el éxito en
la lucha contra el hambre y la pobreza, señaló de Haen.
"La extrema pobreza, la baja producción agrícola y la
degradación de los recursos pueden formar un círculo vicioso. Si
queremos alcanzar el compromiso de la comunidad internacional de
disminuir a la mitad el hambre y la pobreza para el año 2015,
este círculo debe romperse".
La
agricultura tiene un impacto significativo sobre los recursos
naturales y el medio ambiente, afirmó de Haen. Es responsable
del 70 por ciento del uso de agua fresca, y cerca del 40 por
ciento del uso de tierras. Es una fuente y un sumidero de las
emisiones de gas invernadero. Las prácticas agrícolas pueden
aumentar o reducir la diversidad genética de plantas y animales,
dependiendo de las elecciones que se hagan. Sin embargo, también
es un sector clave para la reducción del hambre y la pobreza.
La FAO proyecta un aumento en la demanda
mundial de alimentos de alrededor del 60 por ciento para el año
2030. Se espera que muchas de las demandas y producciones
adicionales se originen en los países en desarrollo. La FAO
anticipa que cerca del 20 por ciento de la producción adicional
provendrá de la expansión de tierras, 10 por ciento de las
cosechas más frecuentes por año y 70 por ciento del rendimiento
más elevado.
El aumento proyectado en el
manejo de tierra agrícola alcanza los 120 millones de hectáreas,
principalmente en Africa y América Latina. "La posible
usurpación de tierras ecológicamente sensibles todavía
representa una preocupación importante. El aumento proyectado
del 20 por ciento en zonas de riego es otro desafío. Dada la ya
alta proporción de la agricultura en el uso total de agua
fresca, esta expansión debe venir en gran medida de los ahorros
de agua a través de ganancias efectivas en el uso actual del
agua para la agricultura".
"La tarea fundamental es lograr los aumentos
proyectados en el rendimiento con un impacto negativo mínimo
sobre el medio ambiente. En otras palabras: necesitamos una
intensificación sustentable. Ciertamente se requiere de una
mayor investigación. Sin embargo, la intensificación sustentable
de la agricultura se puede alcanzar utilizando y mejorando las
tecnologías ya existentes", señaló de Haen.
"El manejo integrado de plagas puede reducir
sustancialmente el uso de pesticidas, los sistemas de nutrición
integrada de plantas pueden reducir las necesidades de
fertilizantes entre un 10 y un 30 por ciento, y la agricultura
de conservación puede aumentar el rendimiento de los cultivos
entre un 20 y un 50 por ciento, aunque aparte 200-400 kg de
carbono por hectárea por año".
"La biotecnología tiene potencial para
aumentar la productividad de manera sustentable, pero requiere
de una evaluación caso a caso sobre los posibles riesgos para la
salud humana y el medio ambiente".
La FAO señala que la voluntad política, el compromiso
concreto y la participación de todas las partes fue fundamental
para alcanzar ambas metas de reducir a la mitad el hambre y de
un manejo de recursos sustentable. Las cinco áreas prioritarias
dentro del marco de WEHAB para la acción sobre la agricultura
son muy amplias en el programa contra el hambre de la FAO. Este
programa fue presentado en primer lugar a la "Cumbre
Mundial sobre la Alimentación: cinco años después" en
Junio y fue revisado ahora por el WSSD.
La
FAO estima que reducir el numero de personas con hambre a la
mitad, meta que pretende alcanzar este programa, traería
beneficios anuales del orden de los U$ 120.000 millones de
dólares como resultado de vidas más productivas, saludables y
largas. Esto iría en beneficio de los países pobres, y también
de los países ricos.
Movilizar los recursos
necesarios para los componentes de la agricultura y del
desarrollo rural del Programa Contra el Hambre y las acciones
prioritarias del WEHAB para la agricultura no fue una
posibilidad exagerada, dijo de Haen. Excluyendo el
financiamiento a través de créditos, requeriría aproximadamente
de US$ 16.000 millones por año. Esto podría compartirse de
manera equitativa por los países desarrollados y los países en
desarrollo, de acuerdo con la FAO.
"Para los países desarrollados, el monto de
US$ 8.000 millones es inferior de lo que transfieren a su propia
agricultura cada diez años", afirmó de Haen.
"Los países en desarrollo deberán aumentar sus
presupuestos nacionales para la agricultura en un promedio de un
20 por ciento".










