JOHANNESBURGO/ROMA, 30 de agosto de 2002 -- Urgen más voluntad política y recursos para atacar el hambre y la malnutrición que son las raíces de la pobreza extrema, dijo el Dr. Jacques Diouf, Director General de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), en el discurso que pronunció hoy en la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible en Johannesburgo.

El Dr. Diouf dijo que cerca de 800 millones de personas actualmente sufren de hambre y malnutrición: "Estas personas, que se encuentran principalmente en los países en vías de desarrollo, se enfrentan a una permanente degradación de sus recursos naturales y su medio ambiente. Sus instituciones son débiles. Las infraestructuras, especialmente los mercados, son deficientes. Las tecnologías son inadecuadas."

Anualmente es necesario reducir en más de 22 millones la cifra de personas que padecen hambre, a fin de lograr el objetivo de la Cumbre Mundial de la Alimentación para el año 2015.

"Corresponde en efecto a los gobiernos, en cooperación con la sociedad civil y el sector privado y con el apoyo de la comunidad internacional, garantizar la seguridad alimentaria en el plano nacional", afirmó el Dr. Diouf.

"Los gobiernos, las organizaciones internacionales y las instituciones financieras deberían utilizar sus recursos de manera eficaz, mejorar sus logros y reforzar su cooperación, así como desplegar esfuerzos concertados para luchar contra el hambre y reforzar el papel primordial de la agricultura y del desarrollo rural sostenibles en la seguridad alimentaria", añadió el Dr. Diouf.

El Director General de la FAO subrayó que "la lucha contra el hambre y la pobreza será vana si no se hace todo lo necesario para colocar a las mujeres, especialmente las mujeres rurales, en el centro mismo del proceso."

Señaló que los objetivos de la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible reflejan los de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación: cinco años después, celebrada en Roma en junio del año en curso. El Programa de lucha contra el hambre elaborado por la FAO corresponde al componente agrícola de la Iniciativa AESAB (agua, energía, salud, agricultura y biodiversidad) del Secretario General de las Naciones Unidas.

El Programa de lucha contra el hambre pide una mayor inversión nacional e internacional para promover en las comunidades rurales pobres la productividad agrícola, el desarrollo y la conservación de los recursos naturales, la ampliación de la infraestructura rural y el acceso al mercado, así como la producción y difusión de conocimientos, y la acción para garantizar el acceso a los alimentos para las personas más necesitadas.

Estos gastos se "se traducirían en la reducción rápida y sustancial del hambre y de la pobreza extrema", manifestó el Director General de la FAO.

El Programa de lucha contra el hambre prevé una inversión pública anual adicional de alrededor de 24 000 millones de dólares EE UU, que incluyen 5 000 millones de dólares EE UU para dar ayuda alimentaria a las personas más necesitadas y alrededor de 3 000 millones de dólares EE UU para crédito con tasas de interés comerciales. Se necesitarían alrededor de 16 000 millones de dólares EE UU para la agricultura y el desarrollo rural. Este componente debe distribuirse en forma equitativa entre los países desarrollados y los países en desarrollo.

"La realización del objetivo de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación proporcionará beneficios anuales que se estiman en 120 000 millones de dólares en el conjunto de la economía mundial", añadió el Dr. Diouf.

"Me atrevería a esperar que los procesos que se han puesto en marcha aquí se traducirán, durante los próximos cinco años, en mejoras concretas y mensurables de la puesta en práctica del Programa 21 y en la consecución de los objetivos de la Declaración del Milenio", concluyó el Dr. Diouf.