JOHANESBURGO, 30 de agosto de 2002 -- Los países del África austral cuya población afronta una devastadora sequía deberían ponderar atentamente el conocimiento científico actual antes de rechazar la ayuda alimentaria que contiene organismos modificados genéticamente (OMG), dijo el Dr. Jacques Diouf, Director General de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación.

En una conferencia de prensa celebrada durante la Cumbre Mundial para el Desarrollo Sostenible, el Dr. Diouf dijo que se estima que 13 millones de personas necesitarán ayuda alimentaria en los próximos meses para evitar que se propague la hambruna en la región.

Señaló que actualmente no existen acuerdos internacionales en vigor que se ocupen del comercio de alimentos y la ayuda alimentaria con contenido de OMG. Explicó que un comité especial del Codex Alimentarius, el organismo conjunto de la FAO y la OMS dedicado a la inocuidad de los alimentos, está trabajando en las normas correspondientes.

"Mientras tanto, lo importante es que todos los alimentos donados cumplan con las normas de inocuidad de los alimentos de los países donantes tanto como con las de los países receptores. La FAO, con la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA) consideran, basándose en información procedente de diversas fuentes y en el conocimiento científico actual, que los alimentos que se están ofreciendo a los países del África austral no es probable que ofrezcan riesgos para la salud humana y pueden consumirse", afirmó el Dr. Diouf.

"De esta manera, las Naciones Unidas consideran que en la crisis actual, los gobiernos del África austral deben ponderar atentamente las graves e inmediatas consecuencias de limitar la ayuda humanitaria disponible para millones de personas que la necesitan tan desesperadamente −dijo el Dr. Diouf−. El sufrimiento de estas personas debe contar mucho en las decisiones de los gobiernos".

Respecto a la introducción no intencional de variedades de maíz MG en la región por plantación o dispersión, el Dr. Diouf dijo reconocer la preocupación por los posibles peligros que representaran para la biodiversidad y la agricultura sostenible.

Añadió que, sin embargo, cada país debía juzgar y resolver respecto a esos posibles riesgos estudiando cada caso por separado. En el caso específico del maíz, cuya propensión a la polinización cruzada es conocida, los gobiernos deberían tomar en cuenta la utilización de técnicas como la molienda o el tratamiento con calor para evitar la introducción inadvertida de semillas modificadas genéticamente. Con todo, aclaró que no es una política de las Naciones Unidas que los cereales modificados genéticamente que se utilizan como alimentos, piensos o para procesarlos requieran forzosamente ese tipo de tratamiento.

El Dr. Diouf dijo que aprovecharía su asistencia a la Cumbre para celebrar reuniones bilaterales con los gobiernos de la región, a fin de deliberar sobre la situación de la seguridad alimentaria y también sobre el brote de fiebre aftosa.