ROMA, Italia, 18 de septiembre. Es un agradable día de fines de otoño en Swakopmund, Namibia. Ocho jóvenes científicos namibios están reunidos alrededor de una computadora observando un gráfico de una costa. Las extensas zonas de color verde o rojo muestran el alcance de la explotación de determinadas especies de peces.

Un mes después la computadora está en Jinja, Uganda, y los 20 científicos son ugandeses, kenianos y tanzanianos. En esta ocasión la imagen es del cercano lago Victoria y las zonas sombreadas muestran una gran concentración de una especie foránea. Ambas gráficos se elaboraron con datos de pesca recopilados previamente en las dos localidades, tratados con un sistema de información geográfica (SIG). Los científicos participan en un curso que ofrece el personal de pesca continental de la FAO sobre la utilización de los SIG en la gestión y planificación pesquera.

La captura continental de todo el mundo comprende alrededor del 15 por ciento de la producción pesquera mundial: 8,2 millones de toneladas en 1999, más del 90 por ciento en los países en desarrollo. Sin embargo, es difícil obtener datos exactos, lo que impide realizar una gestión eficaz. En efecto, después de llevarse a cabo determinados estudios locales, la Comisión del río Mekong corrigió extraoficialmente su cifra correspondiente a la cuenca del Mekong, de 300 000 toneladas a 1,2 millones de toneladas, una vez incluida la pesca a pequeña escala y la pesca para consumo familiar.

Los SIG mejoran la gestión y utilización de los datos. Las siglas SIG describen todo sistema compuesto de: equipo de computación, programas, datos y personal para analizar, exhibir y producir información, utilizando está con referencia geográfica, es decir, recopilada en una localidad conocida, para poder sumarla a otro tipo de datos también procedentes de un lugar preciso. Con esto, los investigadores pueden estudiar las poblaciones de peces y los niveles de pesca, la contaminación, la temperatura del agua y otros factores, información rápidamente tratada para estudiar las relaciones entre todos los elementos mencionados. El programa funciona en una computadora sencilla de escritorio.

Los cursos se impartieron en localidades cuidadosamente escogidas. Tanzania y Uganda están entre los 10 primeros países del mundo por su producción pesquera continental, en gran parte debido al lago Victoria, del cual les corresponde respectivamente un 49 por ciento y un 45 por ciento de superficie, mientras que a Kenya le corresponde el 6 por ciento. Y en Namibia, pese a su imagen árida, alrededor del 10 por ciento de la población vive de la pesca continental de subsistencia, que se practica principalmente en el río Okavango.

El objetivo de los cursos era enseñar a los participantes a utilizar los SIG con la facilidad con que se utiliza una hoja de cálculo o un programa para tratamiento de textos. Además:

  • demostraron las grandes posibilidades que ofrecen los SIG para la gestión pesquera
  • demostraron que una fuerte capacidad en SIG podía ayudar a los países a llevar a la práctica el Código de Conducta para la Pesca Responsable, elaborado por la FAO para garantizar la pesca sostenible
  • ayudaron a probar sobre el terreno un nuevo manual para la utilización de SIG, elaborado por dos científicos de la FAO y un colega de Nefisco Foundation, institución de los Países Bajos.


"Todos los participantes que tengan más de cinco años de experiencia en utilización de computadoras pueden utilizar el manual con un mínimo de ayuda -explica José Aguilar Manjarrez, de la FAO, uno de los tres autores del texto (además de Feliz Marttin, también de la FAO, que participó en el curso, y Gertjan de Graaf, de Nefisco). Sin embargo, un instructor puede ofrecer un valioso apoyo y orientación, que es exactamente lo que queríamos aprender con esta prueba.

¿Cómo puede ayudar?

"Si las capturas estaban disminuyendoyse sospechaba que la causa fuera la contaminación, podíamos mostrar al mismo tiempo en la pantalla datos sobre captura y contaminación -explica Aguilar Manjarrez-. Si se observaba una clara correlación entre ambos conjuntos de datos, o ninguna, nos dábamos cuenta de si teníamos razón o no. Pero el SIG es todavía más útil para hacer correlaciones parciales, porque se pueden incorporar de inmediato otros factores y buscar una razón más sutil".

Los SIG también permiten aprovechar mejor los recursos escasos. Por ejemplo, Namibia tiene una costa muy extensa (1 700 kilómetros), y sólo dos embarcaciones y un avión para supervisar la flota pesquera. Pero la flota tiene que informar de la hora y el lugar donde hizo su captura en el momento de desembarcarla. Esto puede rastrearse con un SIG y correlacionarse con datos sobre el clima o con otros datos, a fin de prever la posición de la flota para el año siguiente, y así las embarcaciones y el avión necesitarán invertir menos tiempo en la búsqueda.

Creatividad y escondites de hipopótamos

Los participantes en los cursos llevaron sus propios datos, y se deliberó sobre su posible aprovechamiento en un SIG. Un científico de Uganda sugirió relacionar los datos de la madurez sexual de los peces con los hábitat, la explotación pesquera e información socioeconómica. Con esto podría averiguarse por qué los peces no están llegando a la edad de reproducirse. Otros participantes de Jinja sugirieron incorporar los datos sobre el jacinto acuático, una plaga foránea que consume oxígeno y entre cuyas ramas se ocultan los hipopótamos, con el consiguiente peligro para los pescadores. Otro servicio más será elaborar mapas de la relación entre la perca del Nilo y las especies autóctonas.

Ahora la FAO está estudiando la forma de incorporar cursos sobre SIG en sus actividades de apoyo a la gestión pesquera, por ejemplo mediante ayuda a los países para aplicar el Código de Conducta para la Pesca Responsable. Podría ofrecerse ayuda técnica para utilizar los SIG, y los investigadores podrían intercambiarse información en línea.

"No se sabe a ciencia cierta cuántas personas del mundo en desarrollo viven de la pesca continental -explica Aguilar Manjarrez-. Una buena gestión de este recurso es decisiva para la seguridad alimentaria, y no es factible realizarla si los científicos no pueden enterarse de lo que realmente les está sucediendo a los peces".

El curso en Namibia fue patrocinado por el Centro Nacional de Información e Investigación Marítima, en Swakopmund, con apoyo del Organismo Noruego de Cooperación para el Desarrollo. En Uganda, el curso se llevó a cabo en el Instituto de Investigación de Recursos Pesqueros de Uganda, copatrocinado por el Proyecto de recursos pesqueros del lago Victoria, que tiene financiación de la UE.