ROMA, 17 de septiembre de 2002 -- El estado mundial de la agricultura y la alimentación 2002 (SOFA 2002), hecho público hoy por la FAO, examina la situación actual de la agricultura en el mundo y analiza la economía mundial en relación a la agricultura y al comercio. El informe aborda, además, los precios de los productos básicos y las repercusiones de la IV Conferencia Ministerial de la Organización Mundial del Comercio (OMC) sobre la agricultura.

El informe dedica especial atención a la situación de la agricultura y los bienes públicos mundiales diez años después de la Cumbre de la Tierra, centrando la atención en dos temas fundamentales: la función de la agricultura y la Tierra en el suministro de bienes públicos mundiales y la absorción de carbono mediante el cambio en el uso de la tierra como posible salida a la pobreza rural. En este sentido, el informe sostiene que la agricultura asume una importancia clave en el cambio climático, tanto como una de las causas del problema de la absorción de carbono como receptora de su impacto.

Los científicos retienen que alrededor del 80 por ciento de las reservas globales de carbono se encuentran en los suelos o en los bosques y que una parte considerable del carbono contenido originalmente en unos y otros ha sido liberado mediante las actividades agrícolas y silvícolas y por la deforestación. Las prácticas agrícolas y la silvicultura retienen y fijan el carbono al suelo, a las plantas y árboles mediante la fotosíntesis reduciendo los gases atmosféricos de efecto invernadero.

Según el informe, las actividades agrícolas y la silvicultura poseen el potencial para contrarrestar el impacto de las emisiones producidas en otros lugares siempre que se reduzca la deforestación, se incrementen las reservas forestales ampliando las plantaciones silvícolas, se adopten esquemas agroforestales, se reduzca la degradación de los suelos y se recuperen los bosques degradados.

No está claro si la mitigación de la pobreza repercutiría positivamente en el ambiente o si, al contrario, la mejora del ambiente podría mitigar la pobreza. El informe advierte que, tanto las investigaciones como la experiencia de los últimos diez años, no han mostrado una relación clara e inequívoca, ni lazos causales entre pobreza y degradación de recursos. Sin embargo, dice el texto, subvencionar a los agricultores para que adopten métodos de utilización de las tierras que fijen el carbono puede jugar un papel determinante en la promoción del desarrollo sostenible entre los más pobres. Representaría, además, un modo nuevo e importante para financiar esfuerzos como ese. "Por otra parte, sería equivocado creer que los pobres que cultivan esas tierras se beneficiarían necesariamente de esas subvenciones a menos que existan programas y políticas cuidadosamente planeados para garantizarlo", dice Hartwig de Haen, Subdirector General de la FAO para el Departamento Económico y Social.

"Por ejemplo, - continúa De Haen- el informe menciona un proyecto en Chiapas (México) destinado a promover las actividades forestales por parte de comunidades de pequeños agricultores. Otros proyectos forestales en Ecuador y Tanzania han obtenido algún que otro éxito de cara a la reducción de la pobreza. Creo que en el SOFA 2002 queda muy patente que los criterios de equidad y eficacia tendrían que ser fundamentales a la hora de delinear mecanismos para obtener bienes ambientales y servicios como la absorción del carbono".

Examinando el papel de la agricultura en el suministro de bienes públicos globales, el informe afirma que la agricultura, la pesca y la silvicultura tienen una importancia que va más allá del abastecer al mundo con los alimentos y las materias primas necesarias para la supervivencia y bienestar o de garantizar el sustento de los agricultores, pescadores y personas que dependen de los bosques en todo el mundo. Los que trabajan en estos sectores de la economía desempeñan una función clave en la administración de unos recursos que benefician a todo el mundo. "Mediante la gestión apropiada de estos recursos, los agricultores, pescadores y personas que dependen de los bosques facilitan una amplia gama de beneficios a los demás, como por ejemplo, la conservación del paisaje, la protección de las cuencas hidrográficas, la defensa de la biodiversidad, la estabilidad del ecosistema y el mantenimiento de las reservas de peces".

Si se reconoce que de estos bienes públicos se beneficia un amplio número de personas, tendría también que estar claro que no se puede dar por sentado que siempre se trata de un beneficio gratis, dice el informe. Algunos bienes comunes están a disposición de todo el mundo en la naturaleza y su beneficiaria es la humanidad entera, entre estos bienes se encuentran la conservación de la biodiversidad y la retención del carbono proporcionada por los bosques y la agricultura mediante la adopción de técnicas de la utilización de la tierra más sostenibles.

Ya que tanta gente se beneficia de estos bienes comunes sin pagar, concluye el informe, "son necesarios mecanismos de compensación para las personas que los proporcionan de manera que se pueda garantizar que esos bienes se sigan facilitando a niveles socialmente deseables".

Según el informe, "un medio importante para reforzar la voluntad política y las promesas de financiación en favor de la agricultura y el desarrollo rural debe ser el reconocimiento del importante papel potencial de la agricultura y de las zonas rurales en la provisión de bienes comunes globales".

Al mismo tiempo que el informe solicita un aumento de los flujos financieros destinados a la agricultura y a las zonas rurales para fomentar el abastecimiento de bienes comunes globales, cuestiona si el aumento de esa financiación podría contribuir también a mitigar la pobreza a nivel global y concluye que depende de las circunstancias específicas y de "la forma de los mecanismos de compensación de los que los facilitan",

Una posibilidad, sostiene el documento, sería la de vincular el flujo adicional de Ayuda Oficial al Desarrollo a la movilización efectiva de recursos nacionales para el abastecimiento de bienes comunes a nivel mundial. "Constituye un reto particular el crear mecanismos de forma tal que garanticen también una contribución importante para mitigar la pobreza", afirma el documento.

SOFA 2002 contiene también un CD-ROM, con datos en orden cronológico, sobre unos 150 países, grupos de países y regiones en inglés, francés y español con FAOSTA TS, el software de base necesario para PC DOS.