SANDOGO, Burkina Faso, 24
de septiembre. La aldea que está en lo profundo de la
sabana del África Occidental, bordeada de campos maduros
de mijo y sorgo, tiene un nuevo recurso natural: un
lago.
Esta masa de agua está
contenida en una presa de tierra y hormigón construida
con la mano de obra de la aldea y la ayuda material de
una iglesia. Contar con agua permitiría a la población
cultivar terrenos más grandes de cereales y hortalizas.
También podrían pescar tilapia, bagre y otros peces
naturales del lago. Había llegado el momento no sólo de aprender
a pescar, sino también de administrar este nuevo recurso para
que fuera posible pescar en los años próximos.
El Programa para los medios de sustento sostenibles en
la pesca de la FAO, intervino. Con financiación del Reino Unido,
el programa se dedica a mejorar la pesca costera y continental,
que contribuye al sustento de 7 millones de personas de 25
países de África Occidental y Central. Durante sesiones de
capacitación de cuatro o cinco días, los participantes aprenden
a pensar de una forma más compleja y a ver con mayor perspectiva
los "activos para el sustento" de la
comunidad_conocimientos, infraestructura, ahorros, etc. _con
fines de planificación. El objetivo es permitir que la
población, en asociación con el gobierno, coadministre sus
propios recursos.
La presa de Sandogo es
sólo una de una impresionante red de 2 100 presas que hay en el
país, construidas en las zonas bajas para acopiar el
escurrimiento de la lluvia durante la temporada agrícola. Se han
ido construyendo estas presas una por una con ayuda
internacional a través de los años, desde la devastadora sequía
y hambruna de 1970-73 en el Sahel.
Gestión de los peces... y los
cocodrilos
En Sandogo, el
programa de la FAO aportó 16 000 dólares EE UU y la comunidad 4
000 dólares EE UU para los gastos de embarcaciones, redes,
balanzas, hornos para ahumar y capacitación. Los aldeanos
formaron un grupo de pescadores, compuesto hoy por 87 hombres y
23 mujeres, que se reúnen con regularidad para discutir asuntos
de gestión.
Iniciarse en la actividad
pesquera fue toda una aventura.
"Fue difícil aprender a pescar _explica
Gabriel Sawadogo, presentado como el pescador con más éxito de
la aldea_. Por ejemplo, primero tuve que aprender a nadar,
porque si no existe el peligro de ahogarse si se vuelca la
embarcación". Con una actitud plenamente
cooperativista, los aldeanos que sabían nadar enseñaron a
quienes no sabían cómo no hundirse.
Además,
hay cocodrilos. "Un niño perdió un pie en un ataque
hace algunos años _narra Tibo Zongo, presidente del grupo_. Y
los cocodrilos se comen nuestros peces. A veces nos rompen las
redes al tratar de comerse los peces que hemos
atrapado".
Henri Zerbo, Ministro
de Pesca e ingeniero encargado de la supervisión del proyecto
añade que para mantener el control de la población de cocodrilos
podría eximirse a la comunidad de la ley de protección a los
cocodrilos.
"Se ha discutido
acaloradamente este tema _explica_. En nuestra cultura los
cocodrilos son considerados sagrados. Ahora los aldeanos
deliberan si los cocodrilos que están en la presa, que son una
nueva población que llegó del río al lago, pueden tratarse de
forma diferente que a los animales que están fuera de la aldea,
donde siempre han vivido".
Ganar dinero en la estación seca
Zongo muestra con orgullo el registro de
pesca del grupo de los primeros cinco meses de actividad: varios
miles de kilos. Los aldeanos, que siguen viviendo principalmente
de la agricultura, pueden pescar lo suficiente para ahumar y
vender una parte en la capital cercana, Ouagadougou, e
incrementar la alimentación de sus familias.
Suele pescarse en la estación seca, cuando los peces
se concentran en un determinado lugar y son más fáciles de
coger. Los campesinos, que en esta temporada suelen tener la
necesidad de vender sus reservas de cereales para obtener
efectivo, están contentos porque el pescado es otrafuente de
ingresos, , Así pueden conservar los cereales como una especie
de seguro para venderlos en caso de urgencia, como cuando hay
algún enfermo en la familia.
Aline Zongo
recuerda la forma en que las mujeres de la aldea, responsables
de elaborar el pescado, acostumbraban a tratar la pesca del río.
"Terminaban más asados que ahumados _explica_. Ahora ya
sabemos ahumar bien el pescado. En general, estamos muy
satisfechas del proyecto. Tenemos más dinero para cubrir
nuestras necesidades, para alimentos y para los niños".
El Programa para los medios de sustento
sostenibles en la pesca trabaja con la población local para
explotar las masas de agua de Burkina Faso. "Hubiéramos
podido llevar pescadores profesionales y pescar en grande. Pero
así no se hubiera ayudado a la comunidad local",
concluye Zerbo.











