Roma, 1º de octubre -- El IIPA publicó inicialmente la siguiente entrevista al Director General de la FAO, Dr. Jacques Diouf, sobre la Cumbre Mundial sobre la Alimentación: cinco años después, de 2002.

¿Cuáles considera los aspectos más destacados de la Cumbre? ¿Le decepcionó la escasa asistencia de jefes de Estado de los países industrializados?

La participación de jefes de Estado y miles de delegados en la lucha contra el hambre fueron dos grandes logros, así como la presencia del problema del hambre tanto en el programa de la Cumbre como en los medios de comunicación. Desde luego que nos hubiera gustado que hubieran asistido más jefes de Estado. Por otra parte, la presencia de 73 jefes de Estado y de gobierno y más de 200 ministros de los 179 países en desarrollo y países desarrollados tuvo una gran importancia. Ellos tienen la experiencia directa y son los que disponen la acción. Su presencia y su compromiso me infunden esperanzas sobre la lucha futura contra el hambre.

Después de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación (CMA) de 1996 había optimismo, pero desde entonces se ha desacelerado la lucha contra el hambre. ¿Se adquirió un compromiso real en la Cumbre de 2002 para alcanzar el objetivo establecido en 1996, es decir, reducir a la mitad para el año 2015 el número de personas que pasan hambre?

No se ha desacelerado el avance, pero es demasiado lento para alcanzar el objetivo. Se necesita sin demora renovar el compromiso político y conseguir los recursos necesarios. Todos los países asistentes adoptaron por unanimidad la declaración de la Cumbre de 2002. Renovaron su compromiso de reducir a la mitad el número de personas que pasan hambre en el mundo y confirmaron el derecho de todas las personas a una alimentación inocua y nutritiva. También aceptaron establecer una Alianza Internacional contra el Hambre. Pero, claro está, el éxito dependerá a fin de cuentas no tanto de la renovación del compromiso, sino de los recursos que se movilicen a continuación y de su utilización eficaz y oportuna.

Ahora que pasó la Cumbre ¿qué esperanzas y expectativas personales tiene sobre lo que vendrá ahora? ¿cuáles considera los obstáculos principales para que se cumplan esas esperanzas?

Existe un gran consenso sobre las medidas necesarias para combatir el hambre y sigo confiando en que podemos alcanzar el objetivo de reducir a la mitad el número de personas que sufren hambre para el año 2015. Pero es necesario que intervengan tanto los países en desarrollo como los países desarrollados. El mundo debería movilizar 24 mil millones de dólares al año. Si restamos los 5 000 millones de ayuda alimentaria y los 3 000  millones de préstamos a tasas de interés comerciales, quedan por conseguirse 16 mil millones para inversión y apoyo a la agricultura y el desarrollo rural en los países en desarrollo. Los países desarrollados deberían movilizar 8 000 millones anuales, que no es mucho en comparación con los 319 mil millones que gastan al año en apoyo a su propia agricultura.

Pero los países en desarrollo deberían tomar la iniciativa y movilizar en sus países 8 000 millones de dólares anuales para ayudar a las personas que pasan hambre y a los pobres de sus propios países. Los países en desarrollo deben poner el ejemplo para el resto del mundo.

¿Dentro de cinco años habrá otra reunión cumbre? ¿Qué prevé usted que suceda mientras tanto?

Las cumbres no se convocan por gusto, sino como recurso extremo en caso de necesidad real. Por lo tanto, es demasiado pronto para responder a esta pregunta. Si a los compromisos de este año sigue la acción necesaria de los gobiernos y las instituciones financieras, podría no ser necesaria otra cumbre durante muchos años.

En su primera impresión de la Cumbre ¿qué opina de la calidad y la cantidad de cobertura de los medios de comunicación?

Gran parte de la cobertura delos medios fue muy reflexiva e inteligente, particularmente en Francia, donde Le Monde y Le Figaro presentaron una serie de artículos de análisis detallado.

También en España, Alemania, América Latina y en el mundo en desarrollo en general. En algunos países desarrollados los medios hicieron una presentación algo superficial, como suele ocurrir con la mayor parte de las noticias internacionales. The Economist y el Financial Times presentaron algunas crónicas atentas de los temas importantes de fondo del hambre en el mundo.

En general la radio y la televisión mundiales hicieron una presentación muy correcta.

Estaciones de prestigio como la BBC y la CNN dedicaron una considerable cantidad de tiempo a informar sobre la cumbre y a las cuestiones por las cuales la convocó la FAO. En general estoy satisfecho de que el mundo haya tenido ocasión de leer, escuchar y ver los problemas que afrontamos en la lucha contra el hambre y de enterarse de los hechos, que a menudo se desconocen.

¿Prevé usted que los países industrializados apoyen la Alianza Internacional contra el Hambre que se propuso?

Primero quisiera aclarar que la Alianza Internacional contra el Hambre es una llamada a la acción adoptada por los jefes de Estado y de gobierno que participaron en la Cumbre Mundial sobre la Alimentacion: cinco años después. En el segundo párrafo operativo de la Declaración de la Cumbre Mundial sobre la Alimentacion: cinco años después, los dirigentes mundiales llamaron a todas las partes (gobiernos, organizaciones internacionales, organizaciones de la sociedad civil y sector privado) a incrementar su esfuerzo para aliarse en la lucha contra el hambre, a fin de alcanzar los objetivos de la CMA, a más tardar para el año 2015. Pero los pormenores de cómo se coordinaría y de su funcionamiento necesitan elaborarse con la plena participación de todas las partes interesadas.

Con este fin, la FAO ha invitado a todos sus países miembros, comprendidos los países industrializados, posibles asociados de otras organizaciones internacionales, ONG, organizaciones de la sociedad civil, el sector privado y las instituciones académicas, a colaborar con nosotros en la elaboración de un mecanismo de plena participación y transparente. Me entusiasma que algunos países industrializados hayan comenzado a establecer alianzas nacionales contra el hambre, y confío en que pronto procederán también otros países.

¿Qué puede hacer, o qué va a hacer, la FAO para velar por el cumplimiento de los compromisos en pro de los objetivos de la Cumbre? ¿Qué deberían estar haciendo los demás?

La FAO no tiene el poder ni la autoridad para hacer valer los compromisos como, por ejemplo, la Organización Mundial del Comercio hace cumplir los acuerdos, o las Instituciones de Bretton Woods imponen condiciones. El principal mecanismo con que cuenta la FAO es la fuerza de la información, el asesoramiento técnico y la demostración mediante actividades experimentales de las opciones viables. La FAO está facilitando el establecimiento de normas y negociando acuerdos internacionales sobre la utilización sostenible de los recursos naturales e insumos para la agricultura y el desarrollo rural. La FAO además está tratando de obtener experiencia de intervenciones acertadas y malogradas contra el hambre, para difundirlas ampliamente. En realidad, todos los países tienen la responsabilidad de cumplir los compromisos adquiridos en la Cumbre de 1996 y reiterados en la de 2002. La FAO tiene el mandato de seguir el avance de la ejecución de los compromisos de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación, y de informar a la comunidad mundial, a través del Comité de Seguridad Alimentaria Mundial. Para esto, la FAO recopila y difunde datos a través del sistema de cartografía de la inseguridad alimentaria y la vulnerabilidad, preparado por una red de las Naciones Unidas en distintos países miembros. Además recopila informes nacionales sobre las medidas que los distintos países adoptan para cumplir los compromisos de la Cumbre.

Este año, casi 100países presentaron estos informes. Muchos de ellosproporcionaron una descripción detallada de una gran variedad de iniciativas que estaban llevándose a cabo a nivel nacional y subnacional para eliminar el hambre y la malnutrición. Lo que falta es la transformación de muchos esfuerzos positivos pero pequeños en una masa crítica que repercuta mundialmente. La FAO está fomentando un aprovechamiento más sistemático de las buenas experiencias de sus países miembros. La Alianza Internacional contra el Hambre, mediante la movilización de la voluntad política, ayudaría a reproducir estas experiencias positivas en mayor escala. Con coordinación, hay una gran esperanza de lograr buenos resultados.

¿Qué consecuencias tiene la Cumbre para el África subsahariana y Asia Meridional?

Los objetivos de la Cumbre se orientan hacia la resolución de los problemas de la pobreza y el hambre y, en cifras y porcentajes absolutos, la mayoría de las personas pobres y que pasan hambre se concentran en el África subsahariana y en el Asia Meridional. Por lo tanto, el cumplimiento de los objetivos de la Cumbre repercutirán con fuerza y directamente en la población de ambas subregiones.

El Asia Meridional ha avanzado mucho en el aumento de la producción y la productividad agrícola, y casi ha alcanzado su autosuficiencia alimentaria. Algunos países ya tienen excedentes. Sin embargo, en cifras absolutas, esta región contiene la mayor cantidad de personas pobres que pasan hambre. Los países de esta subregión necesitan una tasa mayor de crecimiento económico general, para lo cual es decisivo que las personas pobres que pasan hambre tengan un acceso adecuado a los alimentos, servicios de salud y de educación, así como los medios para llevar a cabo actividades productivas. En los países que tienen excedentes es prioritario realizar programas bien orientados y mejorar la capacidad de obtener ingresos. Para estos países también es decisivo que sus productos tengan mayor acceso a los mercados internacionales.

En vista de que el número de personas que vive en la pobreza y pasa hambre es tan grande, los países de esta subregión necesitan apoyo y colaboración internacional. Los objetivos y las metas de la Cumbre de 2002, por lo tanto, son más pertinentes para esta subregión.

En el África subsahariana la situación respecto a la pobreza y el hambre también es aguda, pero las causas y los remedios son diferentes de los del Asia Meridional. Los países del África subsahariana están plagados de conflictos civiles, de sistemas de gobierno deficientes y de un apoyo público inadecuado al desarrollo agrícola, en particular la ordenación del agua y la infraestructura del mercado. Tienen cuantiosas deudas, su producción y su productividad están disminuyendo y sufren por la gran difusión del VIH/SIDA. Necesitan un esfuerzo concertado para resolver los problemas de gobierno, la producción, el comercio, el SIDA y la deuda. La Nueva Alianza para el Desarrollo de África (NEPAD) es un paso muy positivo a este respecto. Por lo tanto, la Cumbre Mundial sobre la Alimentación: cinco años después, también es directamente pertinente para esta subregión, ya que ha llamado la atención internacional sobre las decisivas cuestiones que necesitan apoyo, en particular sobre el Programa para el Desarrollo Global de la Agricultura Africana (CAADP) de la NEPAD, preparado por los países africanos en colaboración con la FAO.