Roma, 3 octubre de 2002 -- La
sequía prolongada ha afectado gravemente la producción agrícola
y ganadera de este año en Eritrea, poniendo en peligro la vida
de más de un millón de personas, informan la Organización de las
Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y el
Programa Mundial de Alimentos (PMA) en un informe conjunto
publicado esta semana.
Los dos organismos
con sede en Roma afirman que la lluvia ha sido escasa desde
octubre de 2001 y que prácticamente no ha habido lluvias azmera
entre marzo y septiembre ni tampoco lluvias kremti entre junio y
septiembre. De ahí que la situación de seguridad alimentaria de
miles de agricultores y pastores, que constituyen la mayor parte
de la población trabajadora de Eritrea, esté amenazada.
La cosecha de cereales - prevista en 74.000
toneladas - será un 60 por ciento por debajo del promedio de los
últimos diez años. Cubrirá sólo alrededor del 15 por ciento de
las necesidades alimentarias de Eritrea, en lugar del habitual
40-50 por ciento. FAO y PMA advierten que será necesaria ayuda
internacional para cubrir un déficit de 283.000 toneladas, tras
haber tenido en cuenta la ayuda extranjera anticipada y las
importaciones comerciales.
El informe
FAO/PMA se basa en una misión de evaluación conjunta de cultivos
y abastecimientos alimentarios llevada a cabo el pasado mes de
agosto, un mes después de que el gobierno eritreo declarase la
situación de emergencia nacional provocada por la sequía.
El documento afirma que debido a la pobreza
difusa, la inseguridad alimentaria amenaza a toda la población
de Eritrea. Sin embargo, las regiones más propensas a la sequía
son el norte del Mar Rojo, el sur del Mar Rojo y amplias zonas
de Anseba.
La temporada de escasas cosechas
no podía haber llegado en un momento peor. Eritrea se está
recuperando de una devastadora guerra fronteriza con la vecina
Etiopía. Un amplio número de personas, entre ellas agricultores,
se encuentran todavía desplazados y miles de soldados tienen que
ser desmovilizados. Más aún, la llegada constante de refugiados
que regresan de Sudán es una ulterior sangría para los recursos
del país.
El conflicto de fronteras con
Etiopía ha inutilizado además 12.000 hectáreas de terreno en
Debub y la mayor parte de la región de Lalai Gash en Gash Barka,
un territorio minado. El servicio militar obligatorio ha
diezmado la fuerza de trabajo agraria en muchas zonas y este
hecho ha ocasionado que la mayor parte de los hogares esté a
cargo de las mujeres.
A parte de la
agricultura, buena parte de la población eritrea vive de
trabajos ocasionales. Sin embargo, debido al servicio militar
obligatorio en toda la nación, no hay hombres jóvenes dedicados
a las actividades de producción habituales, como arar y escardar
y esto exacerba la inseguridad alimentaria en los hogares.
A partir del conflicto con Etiopía
(1998-2000) la población afectada por la guerra desplazada en
las regiones de Gash Barka y Debub, así como algunos de los
eritreos deportados desde Etiopía han tenido un acceso limitado
o incluso ningún acceso a los alimentos y su situación es de
gran vulnerabilidad.
FAO y PMA están
preocupados en particular por más de un millón de personas que
se encuentra en condiciones de extrema debilidad ( alrededor de
la tercera parte de los 3,3 millones de habitantes del país)
para los que serán necesarias 140.000 toneladas de alimentos en
2003. No obstante, agrega el informe: "otras
poblaciones podrían también necesitar ayuda alimentaria antes
del final de 2003, dependiendo de la disponibilidad de cereales,
agua y pastos y de los precios de los cereales durante el
año". Ambos organismos afirman que será necesaria la
ayuda alimentaria por lo menos hasta el final de la cosecha de
finales del próximo año, para impedir la pérdida de vidas
humanas, la indigencia, el recurso a la venta de los enseres
mínimos de producción y la emigración.
Los
pastores se han visto también seriamente afectados. El número de
cabezas de ganado ovino y vacuno (cabras, ovejas y vacas) ha
descendido en algunos distritos hasta un 20 por ciento respecto
a los niveles de 2001. Hay escasez de terrenos de pastos en la
mayor parte del país.
FAO y PMA agregan que
hará falta también con urgencia ayuda de emergencia para
reavivar la producción de cultivos y la ganadería del próximo
año. De la ayuda tendría que formar parte la distribución de
semillas para la producción de cereales, la entrega de piensos
suplementarios y vacunas para el ganado para cubrir eventuales
brotes de enfermedades producidas por las malas condiciones de
vida, así como la preparación del personal veterinario.
Aunque no habrá más remedio que recurrir a
la ayuda alimentaria de emergencia en Eritrea a lo largo de todo
2003, el informe advierte que en muchas zonas existe el peligro
de que la población desarrolle una dependencia excesiva de la
ayuda alimentaria y de que espere que esta ayuda se les
suministre con regularidad y a tiempo indeterminado.
"Este hecho se ha demostrado pernicioso para
algunas estrategias tradicionales con las que hacer frente a los
problemas y puede traducirse en un círculo vicioso que lleva a
la dependencia. Además es crucial que la ayuda alimentaria se
distribuya sólo a aquellos que no pueden sobrevivir o que
pasarían a ser indigentes sin ella". Pero el informe
observa también que la producción alimentaria en Eritrea,
incluso en los años buenos, es insuficiente para hacer frente a
la demanda y que el país depende en gran manera de las
importaciones comerciales, ayudas incluidas.
La FAO es el organismo de referencia en las Naciones
Unidas para la agricultura, la silvicultura, la pesca y el
desarrollo rural. Desde su fundación en 1945 se ha dedicado a la
mitigación de la pobreza y el hambre mediante la promoción del
desarrollo rural y de la seguridad alimentaria.
El PMA es el organismo de primera línea de las
Naciones Unidas en la lucha contra el hambre en el mundo. En
2001 consiguió alimentos para más de 77 millones de personas en
82 países, entre ellos la mayor parte de los refugiados y
prófugos internos del mundo. El PMA también es el mayor
organismo que suministra comidas nutritivas a los escolares
pobres. Ha lanzado una campaña mundial que pretende asegurar la
educación a los 300 millones de niños subnutridos del
mundo.









