|
VILLA EL SALVADOR (LIMA),
Perú, 8 de octubre -- Las calles de Villa El Salvador no están
completamente pavimentadas. Casi no tienen acera y hay basura
por todas partes en las calles arenosas. Es una comunidad pobre
y seca con una población aproximada de
330 000 personas. Creció a las afueras de Lima
formada por inmigrantes de las zonas rurales que acudían a la
capital en busca de trabajo. Villa El Salvador ahora se extiende
a más de 20 kilómetros fuera de la ciudad.
En una de sus calles arenosas está la escuela de la
Divina Misericordia, para estudiantes discapacitados. Desde
fuera parece una escuela cualquiera, con su alta reja que impide
entrar al visitante no deseado. Por dentro, los niños corretean
entre las filas de lechuga, remolacha, zanahoria y brócoli,
riendo y abrazando a sus maestros. La emoción es palpable
conforme cosechan su pequeño huerto, iniciado hace menos de un
año. La paciencia es la
clave "Comenzamos
formando las camas" explica Ramiro Ramos, un estudiante
sordo de 21 años de edad, del taller de carpintería.
Sus manos se mueven con velocidad mientras su maestro traduce el
lenguaje de señas. "Luego cavamos hoyos para las
semillas y las sembramos con un poquito de fertilizante. Poco a
poco comenzaron a crecer las plantas ¡y ahora ya están listas
para ser comidas!" Los más chicos
observan con atención lo que hacen los maestros y los imitan.
Los mayores, que tienen más confianza, trabajan rápidamente y
con gran dedicación. En menos de una hora ya están todas las
hortalizas expuestas en una mesa. José
Valente, estudiante discapacitado de 17 años de edad,
saca una resplandeciente lechuga de la tierra y explica:
"Veníamos todos los días a regar las plantas. ¡Ha sido
muy emocionante verlas ir saliendo de la tierra!"
El proyecto del huerto escolar está
patrocinado por TeleFood, la campaña de la FAO para crear
conciencia del hambre que hay en el mundo y recaudar fondos para
proyectos pequeños para combatirla. TeleFood proporciona fondos,
semillas, aperos y capacitación. El Instituto Nacional de
Investigación Agraria del Ministerio de Agricultura (INIA)
proporciona el apoyo técnico para ejecutar el proyecto, y
tecnología de riego. Cuatro escuelas y dos
asociaciones agropecuarias de Villa El Salvador son los
beneficiarios del proyecto. En este árido panorama, es difícil
imaginar que pudiera crecer cualquier cosa.
"Sólo había arena cuando llegamos"
explica Auristela Reynoso, representante del INIA.
"Primero hubo que limpiar todo, luego trajimos la
tierra. Instalamos nuestro sistema de riego ¡y ahora incluso
nosotros mismos estamos asombrados por los resultados!"
Actividad útil para
todos Elvira Pacherres, directora
de la escuela, observa la primera cosecha con satisfacción.
"Les encanta" afirma. "Unos aprenden
más rápidamente que otros, pero todos están fascinados con el
huerto. La horticultura ahora forma parte del programa de
estudios y a estos niños les sirve de terapia. Les demuestra lo
fácil que es obtener alimentos cuando hace falta, y los hace
responsables. Estos niños a menudo están marginados por sus
familias. Sus padres los consideran una carga. Aquí aprenden a
contribuir al hogar. ¡Algunos también están cultivando pequeños
huertos en sus casas!" Toda la
escuela participó desde el principio. La directora, los
maestros, los alumnos e incluso algunos de los padres ayudaron a
construir el huerto comenzando de cero. El INIA supervisó el
proyecto y proporcionó ayuda cuando hizo falta. Llamaban todos
los días para ver cómo marchaban las actividades.
La primera cosecha se está distribuyendo entre los
estudiantes, pero una parte de la siguiente se venderá para
comprar más semillas. La escuela está buscando financiación para
cultivar otra parcela que está desaprovechada. En cooperación
con el INIA y la FAO, la escuela también está preparando un
manual para mejorar la nutrición gracias a los huertos, con la
esperanza de convencer a más escuelas de formar sus propios
huertos y, con suerte, transformar el árido panorama de Villa El
Salvador en un paisaje verde.
|