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La nueva edición de
El Estado de la Inseguridad Alimentaria en el Mundo 2002, afirma
que los progresos para disminuir el hambre se han detenido.
Hartwig de Haen, Subdirector General, del Departamento Económico
y Social de la FAO, comenta las cifras.
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¿Qué importancia tienen las cifras?
Las cifras importan mucho porque nos
informan de la gravedad del problema del hambre y de la
ubicación de las personas que lo padecen. También nos recuerdan
la distancia que queda todavía para que se cumpla el objetivo de
la comunidad internacional adquirido en la Cumbre Mundial sobre
la Alimentación de 1996, de reducir a la mitad el número de
personas con hambre para el año 2015. Los datos y el análisis
del informe ayudan a concentrar la atención mundial en los
problemas de la inseguridad alimentaria y a dirigir mejor la
acción para reducir el hambre y la pobreza.
Hace un año la FAO calculó que había
777 millones de personas que pasan hambre en los países
en desarrollo. Ahora afirma que son 799 los millones de personas
hambrientas en los países en desarrollo. ¿Significa que el
número de personas que pasan hambre ha aumentado?
La comparación entre ambas publicaciones no
es tan sencilla. Los nuevos cálculos no sólo incorporan datos
más recientes, sino que además corrigen los anteriores. Los
países miembros siguen revisando su información anterior sobre
producción y comercio, así como la referente a la demografía. De
esta manera, la FAO a menudo tiene que revisar sus cálculos
anteriores de disponibilidad de alimentos y cifras de personas
subnutridas. En este caso, aplicar la nueva
base de datos al periodo 1997-99 produce un nuevo cálculo para
este periodo correspondiente a 794 millones de personas
subnutridas. De esta manera, comparar los dos periodos de tres
años con la base de datos más reciente indica que, en efecto, la
cifra ha aumentado en 15 millones entre ambos periodos.
Este incremento del número de personas subnutridas se relaciona
sobre todo con el crecimiento demográfico. Es más, la mayor
parte del incremento de 15 millones de personas se
concentra en pocos países con gran densidad demográfica.
La FAO dice que todos los días
mueren 25 000 personas de hambre y pobreza.
¿Cómo se cuenta el número de víctimas del hambre?
Los datos proceden del Informe de la Salud
Mundial 2000 de la OMS. Las principales causas atribuidas a
estas cifras son las enfermedades y la falta de agua potable y
sanidad. El cálculo es relativamente conservador, asciende a
poco más de nueve millones de muertes al año, de las cuales seis
millones corresponden a niños menores de cinco años de edad que
mueren prematuramente como consecuencia directa o indirecta del
hambre. Más de 2 000 millones de
personas en todo el mundo padecen de malnutrición por falta de
micronutrientes, también llamada "hambre
oculta". ¿Qué deberían hacer los países para mejorar
las condiciones de vida de estas personas?
El concepto de "hambre oculta"
denota déficit de vitaminas y minerales. La mala salud y la
pérdida de potencial humano debidos a la falta de
micronutrientes son enormes, pero estos efectos a menudo han
estado ocultos por la evidencia más gráfica de la malnutrición
por falta de consumo de proteínas y energía, el hambre crónica y
la muerte por inanición. La falta de micronutrientes puede tener
una amplia variedad de consecuencias. Por ejemplo, los niños que
no consumen suficientes micronutrientes pueden dejar de crecer y
desarrollarse normalmente; su capacidad cognoscitiva es
deficiente, a menudo de forma grave e irreversible; el sistema
inmunológico se compromete; tanto en los adultos como en los
niños se limitan las capacidades mentales y físicas; y se puede
llegar a la ceguera y la muerte. La clave
para superar la falta de micronutrientes es concentrarse en
ayudar a los pobres a mejorar la diversidad y la idoneidad
general de su alimentación. Es necesario adoptar un enfoque
sostenible basado en los alimentos, que produzca múltiples
beneficios nutricionales. Semejante planteamiento se aparta de
concentrarse en un sólo micronutriente y reconoce que, en
general, la alimentación que carece de un micronutriente
probablemente también carezca de otroselementos nutritivos,
inclusive macronutrientes, como las proteínas, los carbohidratos
y las grasas. La necesidad básica consiste en mejorar el consumo
total de alimentos. Las actividades dirigidas a resolver los
problemas de micronutrientes no deben aislarse del tratamiento
de otros problemas de la malnutrición. Ofrecer complementos
alimenticios e incluso incorporar nutrientes en los alimentos
son medidas de corto plazo, pero no sustituyen a las soluciones
más exhaustivas. ¿Cómo repercuten
los conflictos armados en la seguridad alimentaria?
Las repercusiones generales consisten en la
interrupción de la producción de alimentos y de las actividades
económicas normales debido al desplazamiento de la población
rural en el seno de los países y a través de las fronteras. En
el hogar, las personas desplazadas ya no pueden producir para
ellos y sus familias, y entonces se vuelven por completo
dependientes de la ayuda alimentaria o se desnutren y llegan a
morir de inanición o por enfermedades relacionadas con la
malnutrición. En el ámbito nacional, los
escasos recursos en un país pobre se desvían a la atención del
conflicto (armas, ejércitos más numerosos, etc.), lo que deja al
país sin condiciones para importar alimentos que satisfagan sus
necesidades. De esta manera, el país también pasa a depender de
la ayuda alimentaria. Los conflictos
armados desplazan de sus hogares a las personas o los atrapan en
las zonas de combate y los hacen depender de la ayuda
alimentaria temporal. En 2001, se calculó que había
37 millones de personas desplazadas
(12 millones de refugiados y 25 millones de
personas desplazadas en el interior del país).
En las situaciones de conflicto se alteran
internacionalmente las fuentes y el suministro de alimentos para
hacer morir de inanición a los civiles de los grupos opositores.
En 1999, este tipo de trastornos dejó aproximadamente a
24 millones de personas pasando hambre y con necesidad
de recibir ayuda alimentaria. El conflicto
armado puede impedir a los agricultores producir alimentos y
alterar el transporte, el comercio y los mercados, lo que reduce
el acceso a los alimentos. La FAO ha descubierto que las
pérdidas de producción agrícola a causa de conflictos en África
subsahariana, entre 1970 y 1997 ascendieron al 75 por
ciento del total de la ayuda recibida por los países víctimas de
los conflictos.
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