Crear una economía sostenible y progresiva aprovechando la renta petrolera es una idea recurrente en el pensamiento político venezolano. Uno de sus más ilustres intelectuales, el escritor y ensayista Arturo Uslar Pietri, ya teorizó sobre ello en 1936 en un conocido ensayo titulado Sembrar el Petróleo. En él proponía utilizar recursos no renovables para desarrollar una economía independiente de los hidrocarburos, en la que la agricultura, la ganadería y la industria fueran las bases del desarrollo nacional.

El tiempo ha pasado desde la publicación de aquel texto y la economía venezolana ha seguido recibiendo buenas rentas del petróleo, el 90% del total de las divisas o ingresos monetarios, lo que le ha permitido contar con unas cifras macroeconómicas envidiables. Pero hoy, el campo venezolano pide ayuda y sus habitantes también.

Para el gobierno venezolano ha llegado la hora de invertir esta tendencia. Para ello acaba de ponerse en marcha un ambicioso programa de cooperación técnica con la FAO destinado a garantizar la seguridad alimentaria en zonas seleccionadas del país mediante su desarrollo agrícola y rural.

Una apuesta por la seguridad alimentaria

Desde finales de la década de los 50, el auge del petróleo ha traído como consecuencia el abandono del campo y el éxodo hacia las ciudades. Hoy día, el 92% de los venezolanos vive en centros urbanos y apenas un 8% vive y trabaja en el ámbito rural.

Pese a que los beneficios del petróleo han permitido a Venezuela mantener un PIB por habitante de unos 4.063 dólares (datos de 1999), la inseguridad alimentaria nacional ha ido en aumento durante los últimos diez años, debido al alza en el precio de los productos básicos y a la falta de acceso a estos productos. En la actualidad, Venezuela importa el 80% de los alimentos que consume. Esta situación ha afectado principalmente a los estratos más pobres de la población, y en particular, a los miles de pequeños productores agropecuarios.

Para remediar esta situación, el Gobierno de Venezuela ha pedido a la FAO asistencia técnica para diseñar un amplio programa integral de fomento del desarrollo rural y mejora de la seguridad alimentaria. Este ambicioso programa, denominado Programa de Seguridad Alimentaria y Desarrollo Rural para Venezuela, tendrá una duración de tres años y cuenta con un presupuesto de 34.4 millones de dólares, de los cuales 32.5 millones corresponden al aporte del Gobierno de Venezuela, 1.6 millones a la FAO y 35 mil dólares al Gobierno de Cuba.

El programa se estructura bajo un universo de cinco componentes identificados como: Programa Especial de Seguridad Alimentaria (PESA) que incluye una iniciativa de cooperación con otros países en desarrollo, Cooperación Sur-Sur; un Programa de Manejo de los Recursos Naturales y Ordenamiento de Tierras; un Sistema de Información Agrícola Nacional; y un Programa de Transferencia de Tecnología para la Intensificación de la Producción Agrícola.


El Programa Especial de Seguridad Alimentaria (PESA)

El PESA fue creado por la FAO en 1994 y ratificado por los jefes de Estado y de gobierno durante la Cumbre Mundial de la Alimentación de 1996. Tiene como finalidad apoyar los países a mejorar su seguridad alimentaria nacional, ofrecer fuentes de alimentación alternativas en los periodos sin cosecha y mejorar el acceso de la población a los alimentos.

A nivel mundial son 71 los países que actualmente participan en el PESA. En el continente latinoamericano, Bolivia, Ecuador, Guatemala, Haití, Honduras, México, Nicaragua y Venezuela tienen sus programas PESA en funcionamiento. En Colombia, República Dominicana y Perú la FAO y el Gobierno ya han formulado una amplia propuesta y en otros tres (Cuba, Dominica, Surinam) está en proceso de preparación.

La FAO ha dado especial importancia al PESA en Venezuela por ser uno de los de mayor envergadura en América Latina y por su espíritu integrado, ya queforma parte de un gran Programa de Seguridad Alimentaria y Desarrollo Rural nacional. El componente PESA, a su vez, está constituido por cuatro subcomponentes fundamentales que son: control de recursos hídricos; intensificación de los sistemas de producción agrícolas; diversificación de los sistemas de producción; y el análisis de las dificultades y oportunidades productivas y económicas que enfrentan los pequeños productores.

Cooperación Sur-Sur

La Cooperación Sur-Sur fue creada por la FAO, en el marco del PESA en 1996. Su objetivo es el de favorecer una solidaridad efectiva entre los países en desarrollo, permitiendo a los países receptores disponer de técnicos de campo provenientes de otros países en desarrollo más avanzados en el sector de la producción agrícola.

Una de las consecuencias negativas de los ajustes estructurales que han tenido que llevar a cabo los países con dificultades económicas ha sido el desmantelamiento de los sistemas públicos de extensionismo agrícola, interrumpiendo así de manera drástica los canales de información y transferencia de experiencias. No es el caso de Venezuela, que en los últimos ha reforzado los programas de asistencia técnica directa a los pequeños y medianos productores agrícolas. Pero el PESA, y en concreto la cooperación entre países, representa un aporte significativo tanto en la asistencia a los productores como en la incorporación de agrotécnicos y extensionistas.

Venezuela recibirá en el marco del PESA apoyo técnico por parte de expertos y profesionales cubanos que vendrán a complementar los esfuerzos de las autoridades nacionales en materia de gestión y manejo de aguas, intensificación de cultivos y diversificación agrícola. Los costos de esta transferencia serán compartidos por la FAO y el país beneficiario.


Manejo de los Recursos Naturales y Ordenamiento de Tierras

La disponibilidad de tierras para el uso agrícola en Venezuela es de unos 35 millones de hectáreas, de las cuales uno 7,3 millones se usan para la agricultura vegetal, unos 18,4 para uso pecuario y el resto, 9,3 millones son aptas para producción mixta vegetal-pecuaria. En la práctica, el uso efectivo de las tierras para la agricultura vegetal es inferior al 30% y de un 40% en el caso de la pecuaria.

En Venezuela, la mayor parte de la tierra esta dedicada a los pastos dado que la cría de ganado es fuente principal de los ingresos agropecuarios, en torno a un 50% del total. Las grandes haciendas ocupan un 58% de la superficie agropecuaria mientras que la mayor parte de los pequeños productores cultivan tierras marginales, erosionadas y localizadas en laderas o en áreas inundables.

Para mejorar el rendimiento del sector agropecuario, las autoridades venezolanas han solicitado a FAO, en el marco del Programa de Seguridad Alimentaria y Desarrollo Rural, la formulación de un proyecto de Manejo de los Recursos Naturales y Ordenamiento de Tierras que mejore la organización, uso y ocupación y el aprovechamiento de las tierras.

El objetivo es identificar primero zonas de características climáticas y de suelo similares, y con similar potencial biofísico para la producción agrícola, para posteriormente elaborar un plan de desarrollo de obras de riego, manejo de cuencas, gestión y protección del recurso hídrico, y ordenación territorial del medio rural. Este proyecto de ordenamiento territorial se conoce como Zonificación Agroecológica y Socioeconómica (ZAE) y se enmarca en la aplicación de la nueva ley de tierras y desarrollo agrario aprobada el pasado mes de noviembre.

Multiplicando semillas

Otra de las iniciativas interesantes previstas en el marco del acuerdo de cooperación entre la FAO y el gobierno venezolano surge a partir de la iniciativa del presidente de Venezuela de poner a disposición de la FAO tierras para que, bajo la supervisión y coordinación de la Organización se garantice la seguridad alimentaria de las poblaciones desnutridas más necesitadasdel mundo. A partir de esa oferta, la FAO recomendó que esas tierras fueran dedicadas a la producción de semillas mejoradas para distribuir a pequeños agricultores de Venezuela y de países africanos afectados por desastres naturales.

Sierra Leona, Guinea y Liberia han sido los países seleccionados en función de su latitud y de su clima similar al del país caribeño y se ha optado por producir semillas de arroz mejoradas, visto que el arroz es el cultivo más importante en esta región africana y maíz. Por lo que respecta a Venezuela los cultivos serían, caraotas, frijoles, quinchoncho, yuca y también maíz. La FAO ha asistido en el diseño del proyecto y se espera que entre en funcionamiento a finales de este mismo año.

Una década de trabajo conjunto

La oficina de la FAO, que funciona en Caracas desde 1993, proporciona asistencia técnica en otros muchos ámbitos del sector agrícola y rural. En el área de la protección fitosanitaria, de gran importancia para el comercio agrícola nacional, se han llevado a cabo diversos proyectos de éxito para el control de plagas. En 1996, se ejecutó en el sur del Lago de Maracaibo, Estado Zulia, un proyecto para el control de la sigatoka negra, una enfermedad que estaba diezmando una de las zonas plataneras más grande del mundo. Más de 5000 familias de pequeños productores participaron en el proyecto y hoy día la intensidad de esta enfermedad se ha reducido considerablemente. La FAO también contribuyó en 1994 a erradicar del país la mosca de la carambola e impedir así su propagación en países limítrofes como Brasil y Guyana.

En lo relativo al desarrollo rural, la FAO ha apoyado a las autoridades elaborando propuestas para la viabilidad de asentamientos campesinos y organizaciones agropecuarias en distintas áreas críticas de reforma agraria durante el periodo 1999-2000.

En el área de medio ambiente, la FAO ha apoyado técnicamente a las autoridades del Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales (MARN) para la preparación de propuestas de manejo ambiental. Actualmente, se esta trabajando en el diseño de una metodología para la realización del inventario forestal nacional.

El personal de la FAO ha actuado inmediatamente durante las emergencias por las catástrofes naturales que ha vivido el país, aportando personal para la evaluación de los daños en las zonas agrícolas a los pequeños productores y sus familias. En la actualidad, se está preparando un proyecto de rehabilitación para los estados más afectados por las inundaciones causadas por las lluvias de julio de 2002.

La necesidad de contar con estadísticas agropecuarias modernas, confiables y oportunas, llevo al Gobierno a solicitar asistencia técnica de la FAO para el establecimiento de un sistema de estadísticas e información agrícola, el cual será incluido también dentro del Programa de Seguridad Alimentaria y Desarrollo Rural para Venezuela.

En Venezuela se han ejecutado ocho proyectos con el apoyo del Fondo Especial TeleFood, beneficiando a pequeños productores pobres de las zonas más deprimidas del país, ayudando a mejorar su nutrición y sus ingresos familiares.

Venezuela, además, ha jugado un papel fundamental en la promoción y conservación de los recursos fitogenéticos. Su Embajador ante la FAO, Fernando Gerbasi, en su calidad de Presidente de la Comisión de Recursos Genéticos para la Agricultura y la Alimentación ha trabajado pacientemente durante años para tejer el primer tratado jurídicamente vinculante que reconoce el valor de estos recursos fundamentales para la supervivencia de las generaciones presentes y futuras.