27 de enero de 2003, Roma -- Entra en su segunda fase un amplio programa de capacitación para los participantes en la actual ronda de negociaciones sobre comercio internacional, según informa hoy la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).

El programa tiene como objetivo fortalecer las capacidades de negociación de los países en desarrollo, en especial en el capítulo agrícola, pesquero y forestal.

Lanzado en 1999, el programa ha ofrecido a los participantes, en su gran mayoría funcionarios gubernamentales encargados de los asuntos de comercio agrícola, una visión general sobre el funcionamiento y los temas claves en el proceso de negociaciones de la Organización Mundial del Comercio (OMC).

En concreto, se han abordado cuestiones relativas a los acuerdos sobre comercio y sus obstáculos, las medidas sanitarias y fitosanitarias, así como los aspectos de los derechos de propiedad intelectual relacionados con el comercio.

La iniciativa ha sido financiada por la FAO y por las contribuciones extraordinarias de diversos países donantes, y se ha puesto en marcha en colaboración con otras instituciones internacionales como la propia OMC, la UNCTAD, el Banco Mundial y otras instituciones regionales y académicas.

La segunda fase, que incluye una serie de seminarios a nivel nacional, regional y global, comienza sus actividades en Sri Lanka, en próximo mes de febrero, con un seminario nacional.

También en febrero se celebrará otro seminario, en este caso de ámbito subregional, promovido por la Organización de Estados del Caribe Oriental.

Estos seminarios, concebidos como un dialogo entre responsables políticos y negociadores, académicos y sociedad civil, permitirán a los países analizar las posibles opciones en el proceso negociador y sus implicaciones con el objetivo de fortalecer las posiciones nacionales.

"La experiencia de la primera fase ha sido muy positiva", reconoce Hartwig de Haen, Subdirector General de la FAO para el Departamento Económico y Social de la FAO.

"Gracias al apoyo financiero de numerosos países donantes, la FAO ha conseguido poner en marcha un exitoso programa de formación destinado a ayudar a los países en desarrollo y en transición a entender mejor el proceso de las negociaciones multilaterales en curso", explica De Haen.

"Sin embargo", reconoce, "la experiencia del programa nos ha enseñado que hace falta un trabajo más específico con cada país, con cada región, para diseñar estrategias concretas de negociación. Hemos recibido numerosas peticiones de asistencia técnica de gobiernos nacionales en este sentido que esperamos poder canalizar en esta segunda fase del programa".

Con el fin de poder atender dichas peticiones a tiempo, dado que el proceso de negociaciones ya está en marcha, la FAO ha organizado un encuentro extraordinario con la comunidad de los países donantes que se celebrará en la sede de la FAO, en Roma, el próximo día 11 de febrero.

El plan de trabajo de la FAO para la celebración de talleres y seminarios durante los próximos dos años, tendría un costo total de unos 5,7 millones de dólares.

De la teoría a la práctica

La OMC fue creada en 1995 con el objetivo de regular el comercio internacional. Desde el final de la Segunda Guerra Mundial y hasta 1994, el sistema de comercio mundial fue regulado por el Acuerdo General de Aranceles y Comercio (GATT).

La necesidad de revisar este acuerdo condujo a la Ronda Uruguay que desembocó en la actual OMC.

Durante su última Conferencia Ministerial celebrada en Doha en noviembre de 2001, la OMC lanzó una nueva ronda de negociaciones comerciales. El fruto de dichas negociaciones, es decir, los compromisos que cada país asuma tendrán implicaciones sobre la producción y el comercio de sus productos agrícolas, así como sobre la seguridad alimentaria de sus habitantes.

Por ello, es fundamental que los negociadores en dicho proceso sean personas informadas ycapaces deevaluar las consecuencias de cada una de las propuestas que surjan en el proceso negociador, con el fin de tomar decisiones adecuadas para el conjunto de los ciudadanos que representan.

Durante la primera fase del programa se celebraron 14 seminarios subregionales, con la participación de 160 países. Las modalidades de los cursos han sido diversas, incluidos cursos a distancia como los celebrados en la región latinoamericana.

"Para los gobiernos de nuestra región" explica José Luis Cordeu, experto FAO y coordinador del Grupo Prioritario de Comercio Agrícola en la región latinoamericana, "reducir los enormes subsidios agrícolas que aplican otros países es esencial para que sus exportaciones sean más competitivas".

"Los talleres regionales han permitido a los países identificar tanto las posturas conjuntas como las particularidades propias de cada país", afirma Cordeu.

En los talleres a nivel nacional, los técnicos deben analizar la situación del país desde su doble papel de importadores/exportadores.

Como importadores, analizan cuál fue su experiencia de cumplimiento y aplicación de los propios compromisos en la Ronda Uruguay, qué dificultades encontraron, en qué medida el cumplimiento de los compromisos afectó la competitividad de los productores internos, o si estos fueron desplazados por las importaciones; y, en base a esa experiencia, decidir qué nuevos compromisos están dispuestos a adquirir.

Asimismo, como exportadores, examinan qué consecuencias tuvo la Ronda Uruguay sobre las exportaciones de los productos de interés nacional y, en base a esa experiencia, qué concesiones pretende de los principales países mercados.

"Son muchas las cuestiones que los países tienen que tener en cuenta en el proceso de negociación y muchos países no cuentan con los recursos humanos necesarios para ello", reconoce Harmon Thomas, Jefe del Servicio de Políticas y Proyecciones de productos básicos de la FAO, en Roma.

"Hay delegaciones que cuentan con cientos de personas dedicadas a los asuntos de la negociación, en algunos casos con decenas de especialistas en cada uno de los temas", explica Thomas.

"Otros países, en cambio, apenas cuentan con un par de técnicos que tienen que tomar decisiones difíciles como definir su posición sobre los subsidios a la exportación de productos agrícolas, sobre el acceso a los mercados, las regulaciones sanitarias y fitosanitarias o el respaldo nacional a determinados productos o productores".

Las negociaciones sobre la agricultura comenzaron a principios del año 2000 y se espera que culminen en enero del 2005 con la firma de un compromiso único.

A finales de marzo de este año, los países tendrán que haber acordado las fórmulas y modalidades de negociación encaminadas a lograr, según lo estipulado en la Declaración de Doha: "mejoras sustanciales del acceso a los mercados; reducciones de todas las formas de subvenciones a la exportación, con miras a su remoción progresiva; y reducciones sustanciales de la ayuda interna causantes de distorsión de comercio".

En septiembre de 2003 se realizará la V Conferencia Ministerial, en México, donde los países presentarán sus ofertas comprensivas de compromisos.



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