Febrero de 2003 -- Ngozi, una aldea al norte de Burundi. Es el hogar de Thérèse, que perdió a su marido hace cinco años. Tiene 45 años, pero aparenta casi veinte más. Pasa los días cultivando la tierra a pocas millas de distancia de la cabaña de fango con el techo de hojas de plátano, donde vive con sus dos hijas y sus diez nietos.

Pero tan pronto como acaba su tarea, Thérèse corre a casa para cuidar a su docena de gallinas y polluelos. Durante el día picotean alrededor de la cabaña pero al atardecer los mete en casa a dormir en la cocina donde puede verlos y protegerlos de los depredadores.

Thérèse no vende los huevos que ponen sus gallinas, prefiere que los incuben para tener más pollos. Son una especie de hucha: vende uno cuando tiene que comprar maíz, sopa o aspirinas para ella o para sus nietos.

La cría de aves de corral supone una aportación importante para el sustento de los hogares rurales más desamparados de los países en vías de desarrollo. Pollos, patos, gansos, gallinas de Guinea; todos son fuente de ingresos, mejoran la nutrición y ayudan a hacer frente a los compromisos familiares y sociales.

Las aves de corral criadas en granjas familiares representan también, junto con las del sector comercial, una voz importante para responder a la demanda en aumento de productos avícolas en muchos países en vías de desarrollo.

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), durante la última década, el consumo de productos avícolas en los países en vías de desarrollo ha aumentado cada año un 5,8 por ciento,

En los países en vías de desarrollo, la FAO colabora en la producción avícola a nivel familiar mediante proyectos agrícolas integrados que en 2003 alcanzan los 2,3 millones de dólares. Las aves de corral y otras especies de ciclo breve como cerdos, ovejas y cabras constituyen elementos importantes del Programa Especial para la Seguridad Alimentaria (PESA) de la FAO.

Este programa, lanzado en 1994, ayuda a los países de bajos ingresos y con déficit de alimentos (PBIDA) a mejorar su seguridad alimentaria tanto a nivel nacional como familiar. Hoy es operativo en más de 70 países.

El PESA ayuda a mejorar la producción avícola en Nigeria. En este país, la cría de aves de corral a nivel familiar representa aproximadamente el 94 por ciento de la cría total y el 83 por ciento de los 82 millones de pollos adultos. En Etiopía, otro de los países que actúa dentro del sistema del PESA, la cría rural de aves de corral representa el 99 por ciento de la producción nacional de carne de esas aves y de huevos. En conjunto, en Africa Subsahariana, se crían aves de corral en el 85 por ciento de todos los hogares y las mujeres son dueñas del 70 por ciento de las gallinas.

Otro ejemplo de la aportación de la cría de aves de corral a la economía doméstica viene de un estudio sobre generación de ingresos en Tanzania. El estudio demuestra que una sola gallina puede producir en cinco años 120 kilos de carne y 195 huevos (6,8 kilos) en un sistema donde la inversión es insignificante y se mantiene solo, con un riesgo mínimo para los productores.

Un motivo de primer orden para fomentar la cría doméstica de aves de corral es que "las mujeres son a menudo las principales beneficiarias", como dice Emmanuelle Guerne-Bleich, experta de la FAO.

Entre los requisitos fundamentales para el éxito de los programas de mejora de la producción avícola doméstica, la experta de la FAO cita los siguientes:

  • la tradición de criar aves de corral y consumir productos avícolas;

  • un mercado local o nacional;

  • disponibilidad de piensos;

  • capacidad de llevar a cabo a nivel local un control de enfermedades;

  • acceso a vacunas y medicamentos eficaces;

  • un ambiente institucional (Gobierno u ONGs) capaz de iniciar y supervisas un programa avícola en las zonas rurales.


El Modelo Bangladesh

Los expertos de la FAO colaboran en la actualidad con la Red Internacional para el Desarrollo de la Cría de Aves de Corral a nivel familiar (INFPD) y con DANIDA para hacer extensivo el modelo Bangladesh de producción avícola familiar a otros países en desarrollo (Nigeria, Senegal, Tanzania, Benin, Kenya, Mozambique).

El modelo avícola de Bangladesh está basado en un sistema de producción, de alimentación semi- autónoma que garantiza la sostenibilidad y reduce la mortalidad de las aves. Está formado por una red entrelazada de pequeños agricultores cada uno de los cuales tiene una función específica y que se dedican a cuatro partes diferentes del ciclo de producción: criadores, cebadores, cuidadores de mini-incubadoras y responsables del producto final (huevos).

Los pequeños productores dependen uno de otro como abastecedores de una parte de la cadena. Los huevos vendidos en las aldeas cercanas generan ingresos con regularidad. Las vacunas, una estabulación más eficaz y opciones de piensos mejores reducen la mortalidad de los volátiles.

El gobierno a través del departamento para el ganado y de una serie de ONGs facilita la estructura institucional en que se apoya el modelo Bangladesh.

"El modelo de pequeños productores desarrollado en Bangladesh es uno de los programas mejor estructurados y cuidadosamente diseñados para cualquier país en vías de desarrollo. La mortalidad de las aves de corral ha descendido hasta un nivel aceptable y el empleo eficaz de los recursos, sobre todo por lo que se refiere a los piensos, parece ser incluso competitivo con la producción avícola intensiva", afirma Guerne-Bleich.

En Bangladesh, el sector de producción avícola familiar representa más del 80 por ciento de la producción avícola total y el 90 por ciento de los 18 millones de familias campesinas crían aves de corral. Las familias sin tierras son el 20 por ciento de la población y crían entre cinco y siete animales por casa.


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