14 de febrero de 2003, Roma -- En Brasil, la pobreza afecta a más de un cuarto de la población - unos 44 millones de personas. En el nordeste brasileño, la región más pobre del país, la mitad de las familias viven con poco más de un dólar al día.

Para el nuevo presidente del país, Luiz Inácio Lula da Silva, la prioridad número uno de su gobierno es que cada brasileño coma tres veces al día. Para ello, ha lanzado el Proyecto Hambre Cero, que cuenta con el apoyo técnico y financiero de la FAO.

Andrew MacMillan, Director de las Operaciones de Campo, habla sobre el panorama del hambre en Brasil y el apoyo de la FAO a este proyecto.


Hasta hace poco tiempo se hablaba de Brasil como un país con grandes desigualdades sociales pero se hablaba poco del hambre. ¿Ha existido siempre esta falta de alimento o es un hecho reciente?

El hambre es la manifestación extrema de la pobreza en Brasil. Son pocos los que podemos decir que mueren de hambre pero la malnutrición y la inseguridad alimentaria crónica está muy extendida. Estamos hablando del hambre del plato medio vacío y esto debilita mucho. La gente no es capaz de producir o acceder a alimentos suficientes para desarrollar una vida activa y saludable.

La situación actual necesita medidas urgentes y el plazo que se ha marcado el Presidente Lula para acabar con el hambre son apenas los cuatro años de su mandato. ¿Serán necesarias medidas de emergencia?

El propio Presidente Lula dio una respuesta a esta pregunta en el día del lanzamiento del Proyecto Hambre Cero, el pasado 30 de enero. Dijo que para resolver el problema del hambre no basta sólo con dar el pez sino que también hay que enseñar a pescarlo.

El Proyecto Hambre Cero está en línea con la filosofía de la FAO para erradicar el hambre en el mundo, que se basa en dos líneas de acción paralelas: por un lado, desarrollar la agricultura familiar para aumentar los ingresos y, por otro, asegurar un acceso adecuado a los alimentos.

En la región más pobre de Brasil, el nordeste, casi la mitad de las familias viven con apenas un dólar al día. Es para estas personas que debemos actuar. A ellas está dirigido el Proyecto Hambre Cero que acaba de empezar con el apoyo técnico y financiero de la FAO.

¿Cuáles son los fundamentos del Proyecto Hambre Cero?

El Proyecto Hambre Cero parte del presupuesto de que los bajos ingresos son la principal causa de hambre crónica en Brasil y por ello plantea un sistema de ingresos adicionales para adquirir alimentos básicos y combustible para cocinar.

Para poder optar a los beneficios del sistema, las familias tendrán que demostrar que han usado el dinero recibido para comprar alimentos, que sus hijos van a la escuela, y que los adultos participan en programas de formación o perfeccionamiento laboral que les permitirán mejorar sus posibilidades de empleo o de ganarse la vida y reducir así en el futuro su dependencia de programas de asistencia.

¿En qué consiste el apoyo de la FAO al Proyecto Hambre Cero?

El Director General de la FAO, Jacques Diouf, está en Brasil en estos momentos para discutir con el Presidente Lula mecanismos de apoyo al programa. De momento, la FAO ya ha aprobado tres proyectos concretos para permitir el inicio de actividades del Hambre Cero en áreas de experiencia de la FAO como la agricultura urbana y periurbana, la agricultura familiar, el proceso de asentamientos y reforma agraria, la creación de capacidades en las instituciones y en procesos de evaluación y seguimiento de proyectos.

Es una paradoja que Brasil, siendo unos de los mayores exportadores mundial de alimentos, entre ellos soja, azúcar y café, tenga un porcentaje tan elevado de personas malnutridas.

Sí, sin duda, la agricultura de gran escala en Brasil se ha desarrollado muchísimo en las últimas dos décadas, lo que no ha ocurrido de igual manera con la agricultura de subsistencia.

En muchos países, el desarrollo de la agricultura ha tenido consecuencias negativas para los habitantes pobres de las zonas rurales. Los países desarrollados han conseguido absorber el exceso de mano obra rural en otros sectores, permitiendo el aumento de las dimensiones de las tierras agrícolas y el funcionamiento efectivo de las economías de escala.

Pero en muchos países en desarrollo, los pequeños agricultores no han tenido más opción que permanecer en sus cada vez más pequeñas parcelas de tierra, o emigrar a las ciudades con la esperanza de encontrar un trabajo para sobrevivir.

La mayor parte de las personas que sufren inseguridad alimentaria son estos pequeños agricultores o emigrantes rurales en las grandes ciudades.

El Proyecto Hambre Cero intenta aportar soluciones a estos desajustes. Para ello, usará la demanda adicional de alimentos para estimular los mercados locales, creando así oportunidades comerciales para los pequeños productores. Así, se atenderán las necesidades de los consumidores y productores con menos recursos.

Algunos datos:

- El 20% más rico de la población acumula más del 60% de la renta del país, mientras que el 20% más pobre sobrevive con menos de un 4% del total de la renta nacional.

- En 1999, 44 millones de brasileños, más de un cuarto de la población, vivían en condiciones de pobreza extrema, con una renta diaria de un dólar, y recientes estimaciones que la cifra supera ahora los 50 millones de personas.

- En Brasil, existe un debate sobre el número real de personas que sufren de malnutrición. Las cifras en circulación son diversas pues responden a diferentes metodologías e incluyen indicadores diferentes.

Según las estimaciones de la FAO, que usan metodologías aplicadas internacionalmente, entre 1998 y 2000, eran en torno a 16, 7 millones los brasileños afectados por malnutrición crónica. Es decir, un 10 por ciento de la población aproximadamente.