10 de marzo de 2003, Roma -- Un nuevo estudio mundial de la FAO revela que la deforestación de los manglares sigue siendo elevada, aunque ha disminuido gradualmente en los últimos 20 años.

Según el estudio, el más completo que se haya hecho hasta ahora sobre la situación mundial de los manglares, la superficie de estos bosques costeros había disminuido de 19,8 millones de hectáreas en 1980 a menos de 15 millones de hectáreas en 2000. Sin embargo, aunque prosigue la deforestación de los manglares, su tasa ha disminuido del 1,7 por ciento anual de 1980 a 1990 a 1,0 por ciento anual entre 1990 y 2000.

«En este estudio se toman en cuenta incluso los países más pequeños. Aunque su participación en el total no sea muy grande, los manglares de esos países son muy importantes localmente porque pueden ser el único recurso forestal disponible», explica Mette Løyche Wilkie, funcionaria forestal de la FAO.

Recurso vital

Los manglares crecen en los litorales tropicales y subtropicales. Además de proteger las costas de la erosión producida por el viento, las olas y las corrientes de agua, en los manglares hay una variedad de mamíferos, reptiles, anfibios y aves, con algunas especies en peligro de extinción. Estos bosques también le proporcionan nutrientes a la red alimentaria marina y frezaderos a una variedad de peces y mariscos, comprendidas diversas especies de interés comercial. Además, los manglares proporcionan una serie de productos madereros y de otros tipos, como madera, leña, carbón, forrajes, material para techos, miel y medicamentos, entre otros.

La desaparición de los manglares es un peligro para las especies que viven en ellos, y contribuye a la erosión y a la salinización de los suelos de las costas.

«En muchos países en desarrollo, las comunidades de las costas obtienen de los manglares leña para cocinar y proteínas de los peces y crustáceos locales -afirma Wilkie-. Los manglares representan un recurso vital para su subsistencia diaria y habría que gestionarlos con cuidado para evitar su explotación excesiva».

Hay muchos estudios de caso que describen cómo el crecimiento demográfico de las zonas costeras ha conducido a la destrucción de manglares para crear infraestructura, producir arroz o sal y acuicultura comercial. Pero antes de los estudios más recientes, había poca documentación de la situación de los manglares y las tendencias de su deforestación.

«Muchas organizaciones han advertido sobre la destrucción de los manglares, pero había poca información mundial para documentarlo -explica Wilkie-. Esta evaluación ha confirmado esas advertencias, pero también demuestra que la destrucción de los manglares ha disminuido en los últimos 10 años».

La nueva evaluación parte de un estudio realizado en 1980 por la FAO y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), y de la Evaluación de los recursos forestales mundiales 2000 de la FAO. El nuevo estudio toma en cuenta 121 países, en comparación con los 51 países de la evaluación de 1980, y se basa en un análisis de tendencias de 2 800 conjuntos de datos nacionales y subnacionales. Proporciona cálculos actualizados de la superficie de manglares de 1980 y 1990, una lista de las estimaciones fiables más recientes de cada país y un cálculo de la superficie mundial de manglares en 2000, elaborado a partir del análisis y la extrapolación de datos anteriores.

Se pidió la colaboración en el estudio o la confirmación de la información que ya tenía la FAO a fuentes gubernamentales, expertos en manglares, comunidades locales y organizaciones no gubernamentales.

El sitio Web del Departamento de Montes de la FAO presentará próximamente una base de datos en línea con los resultados de este estudio, que también figuran en la publicación de la FAO Situación de los bosques del mundo 2003, así como en una serie de documentos de trabajo en los que se presentará un resumen de los mismos.



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