13 de marzo 2003, Roma -- Casi dos millones de personas se enfrentan a una grave escasez de alimentos en cinco países al oeste del Sahel, informa la FAO, mientras renueva su llamamiento para conseguir fondos destinados a proyectos de emergencia en esta zona.

La sequía y las escasas cosechas en Cabo Verde, Gambia, Malí, Mauritania y Senegal, así como la inestabilidad política en Costa de Marfil, han dejado a muchos hogares con una necesidad urgente de asistencia alimentaria.

"Toda una serie de factores han creado una situación por la cual personas que normalmente eran autosuficientes y podían comprar sus alimentos ya no pueden hacerlo," explica Anne Bauer, directora de Operaciones de Emergencia y Rehabilitación de la FAO.

La FAO y el Programa Mundial de Alimentos (PMA), lanzaron el pasado mes de diciembre un llamamiento conjunto solicitando 28 millones de dólares para esa región, pero hasta ahora se ha recaudado solo un 23 por ciento de esa cifra y la situación empeora cada vez más.
Déficit de cereales

Una reciente misión conjunta de la FAO y del Comité Interestatal para el Control de la Sequía en el Sahel (CILSS) ha estimado que el déficit total de cereales en esa zona es de 611 350 toneladas.

"El periodo de carestía, cuando se han consumido todas las reservas familiares, comienza normalmente en julio pero esta vez en muchas partes de Africa Occidental ha comenzado ya", dice Bauer.

La sequía en Senegal, por ejemplo, ha arruinado las cosechas de cacahuetes - un cultivo que sirve a muchos campesinos para conseguir dinero para comprar comida - y disparado los precios de otros cultivos básicos.

La cosecha de cacahuetes es inferior del 70 por ciento a la del año pasado y más de la mitad de los hogares de las zonas rurales sufren de escasez de alimentos.

Medidas drasticas

"Las familias están tomando medidas drásticas como la de comer poco y menos a menudo, lo que las hace propensas a las enfermedades, y la de vender a poco precio sus ganados y pertenencias privándose así de seguridad para el futuro", agrega Bauer.

En Mauritania unas 600 000 personas se enfrentan con una grave escasez de alimentos y, teniendo en cuenta los niveles actuales de previsión de cosechas y de promesas de ayuda, se prevé que el país pueda tener cubiertos solo dos tercios de sus necesidades de cereales.

A Malí - que linda con Costa de Marfil, martirizada por la guerra - están regresando más de 130 000 personas que se habían establecido en este último país. Vuelven a casa cruzando la frontera y llegan con las manos vacías, dependiendo de la ayuda de sus familias.

El flujo de refugiados empeora una situación económica ya muy difícil: alrededor del 73 por ciento de la población vive con menos de un dólar por día.

Malí tiene el peor déficit de cereales de la zona: se necesitan unas 213 000 toneladas.

La lluvia imprevisible en Gambia ha afectado gravemente a más de 360 000 personas, la mayor parte en las zonas rurales.

La FAO está buscando fondos para financiar los proyectos de producción de verduras y de gestión de los recursos hídricos, dentro de su Programa Especial para la Seguridad Alimentaria.

De los proyectos de emergencia de PMA y FAO forman parte la distribución de ayudas alimentarias, semillas, herramientas y fertilizantes que pueden aliviar a corto plazo la situación de los hogares afectados.

La FAO proyecta también facilitar asistencia técnica en el sector del regadío para hacer frente a las necesidades a largo plazo.
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