3 de abril de 2003, Roma: El conflicto actual podría ser devastador para la economía rural de Irak y repercutir en la capacidad del país de producir sus propios alimentos, advirtió hoy la FAO, después de hacer un llamamiento para reunir 86 millones de dólares destinados a atender esta emergencia.

Con una población de aproximadamente 24,5 millones de personas, casi dos tercios subsisten gracias a las cestas de alimentos distribuidas por el programa de las Naciones Unidas, Petróleo por Alimentos, suspendido desde el inicio de la guerra.

La FAO, responsable del componente agrícola de este programa, dijo que los agricultores iraquíes necesitarán semillas, fertilizantes, plaguicidas, maquinaria, combustible, repuestos y aperos de labranza necesarios para la siembra y la cosecha, y para proteger los cultivos actuales y futuros. Para el ganado se necesitan piensos, vacunas y medicamentos.

Proteger el granero de Irak

El interés primordial de la FAO es asegurar la cosecha de invierno de trigo y cebada, cuyo volumen previsto oscila entre 1,5 y 1,7 millones de toneladas.

"Perder las cosechas de los cultivos de invierno, sobre todo en las provincias del norte de Irak, el granero del país, equivaldría a perder más de la mitad del total de la producción local de cereales y agravaría una situación ya de por sí difícil", dijo Laurent Thomas, Jefe del Servicio de Programas de Emergencia Especiales.

"Hay que hacer todo lo posible para salvar esta cosecha en todas las zonas accesibles del país, asegurando que los agricultores puedan trabajar, que funcionen las cosechadoras, que haya combustible, repuestos de maquinaria y almacenes disponibles", añadió Thomas.

Urge también asegurar que se lleve a cabo a tiempo la siembra de hortalizas de primavera, así como la de maíz y arroz, que son cultivos de regadío. Ya deberían estarse produciendo las hortalizas, que proporcionan ingresos tan necesarios y además aportan vitaminas, proteínas y micronutrientes que no contienen las cestas de ayuda alimentaria.

La FAO está solicitando más de 20 millones de dólares para llevar a cabo tres proyectos urgentes destinados a proteger la cosecha de cereales y realizar las siembras de primavera y otoño.

El llamamiento para recaudar 86 millones de dólares toma en cuenta otros seis proyectos, cuyo propósito es:
  • proteger las cosechas
  • incrementar la producción de alimentos
  • prevenir los brotes de enfermedades de los animales
  • garantizar el suministro de agua en las zonas rurales
  • coordinar las actividades de socorro
La FAO también necesita fondos para mejorar, planificar y coordinar las actividades relativas a la seguridad alimentaria, en colaboración con otros organismos de las Naciones Unidas y ONGs, y para supervisar sus repercusiones en la situación nutricional de la población.

La importancia del agua

Toda interrupción del suministro de agua, potable y para riego, repercutirá negativamente en la producción agropecuaria.

El llamamiento de la FAO también prevé la provisión de tuberías, bombas para extracción de agua, taladros y técnicos expertos para proporcionar agua en casos de urgencia y reparar los sistemas de riego que resulten dañados, si fuera necesario.

Se ha elaborado un proyecto de 9,8 millones de dólares para dar apoyo a las 4 000 granjas avícolas del país, otra de las fuentes esenciales de proteínas ausentes de la cesta de alimentos.

Antes del estallido del conflicto actual, Irak producía hasta 155 000 toneladas de carne de aves y 2 000 millones anuales de huevos.

La falta de servicios veterinarios, vacunas, medicamentos y medidas sanitarias también podría propiciar la difusión de enfermedades pecuarias con graves repercusiones económicas en Irak y probables consecuencias en toda la región. Se necesitarán supervisión veterinaria en las fronteras de los países colindantes y campañas de vacunación para evitar brotesde enfermedades pecuarias, como la fiebre aftosa y la peste de los pequeños rumiantes, entre los 1,5 millones de cabezas de ganado y 18 millones de ovejas y cabras del país.

"Estos animales son la fortuna de una gran parte de la población rural de Irak", explicó Thomas. "De modo que si la gente se desplaza, se van a llevar a sus animales, lo que incrementa el peligro de propagación de las enfermedades pecuarias en el país y tal vez a otros países".

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