15 de abril de 2003, Roma -- Los brotes de enfermedades animales amenazan la seguridad alimentaria y pueden frenar la recuperación del frágil sector rural afgano, advierte la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) al lanzar un llamamiento para conseguir fondos destinados a los servicios veterinarios esenciales en ese país.

La FAO solicita, para un periodo de cinco años, un total de 6,89 millones de dólares, para financiar proyectos que ayuden al gobierno de Afganistán a controlar y prevenir brotes de enfermedades en el ganado vacuno, ovino, caprino y en las aves de corral, y para distribuir vacunas y medicamentos a los dispensarios veterinarios de campo.

"Por fin llegó la lluvia a Afganistán, tras la guerra y la sequía. Las personas estaban empezando a reconstruir sus formas de sustento y sus rebaños cuando los fondos para los servicios veterinarios, de importancia vital, se han agotado; justo cuando los agricultores y el gobierno más necesitan ayuda", declara David Ward, un experto veterinario del Servicio de Sanidad Animal de la Organización.

Los veterinarios privados necesitan préstamos comerciales para comprar medicamentos y vacunas para vender a los ganaderos. Asimismo, al gobierno le hace falta formación para organizar diversos servicios públicos, entre ellos el control y la prevención de las enfermedades, dice la FAO.

"El gobierno, sencillamente, no tiene recursos para dedicarlos a la sanidad animal, al control de calidad y a la inocuidad de los alimentos", explica Ward. "Esta era una función que hasta ahora había desempeñado la FAO pero nos gustaría ayudar al gobierno afgano para que sea capaz de organizar estos servicios públicos tan necesarios. Hay que reforzar sus capacidades para prevenir y gestionar los potenciales brotes de enfermedades devastadoras", asegura Ward.

Peligro de peste bovina

Un programa mundial para la erradicación de la peste bovina, también llamada "peste del ganado", ha conseguido resultados extraordinarios en Ásia, donde según todos los indicios podría haber sido definitivamente erradicada.

Pero el ganado cruza libremente las fronteras llevando consigo también el peligro de brotes de enfermedad. Por eso hay que continuar la vigilancia para que no se produzca nuevos brotes que podrían poner en peligro los éxitos conseguidos en Asia Central.

Afganistán participa en estos momentos en un programa para la erradicación de la enfermedad de cinco años de duración. La falta de fondos impediría que el país completase este proceso y se declarase libre de la peste bovina.

La FAO subraya que se necesitan alrededor de 2 millones de dólares del total de la cantidad solicitada en el llamamiento para un proyecto inmediato destinado a reforzar los controles del gobierno de las enfermedades transfronterizas de los animales en los mercados ganaderos y a lo largo de las fronteras, y para responder a los posibles brotes.

Riesgo de fiebre aftosa

A escala nacional, un brote de fiebre aftosa podría debilitar al ganado que ara los campos de trigo en los "graneros" del Oeste y del Norte de Afganistán y labra las tierras de los valles de regadío, poniendo en peligro la seguridad alimentaria de la población.

"La fiebre aftosa se difunde por contacto entre los animales, por ejemplo, en los mercados. El animal enfermo tiene pústulas en las pezuñas y en el hocico, por eso no puede tirar del arado. Así, en los hogares donde tienen un animal enfermo los alimentos pueden escasear", recuerda Ward.

La mayor parte de las familias campesinas afganas dependen del ganado, normalmente un único buey, para arar los campos de trigo en la estación de la siembra. Unas pocas ovejas o cabras, quizás seis o siete, representan los ahorros del hogar. Las crías de ganado y los productos animales se venden para conseguir dinero en metálico en caso de emergencia. Los pastores de ovejas en el norte del país y las tribus nómadas tienen rebaños que llegan a los 300 animales, de los queobtienen piel, lana y leche.

Los brotes de fiebre aftosa, que afectan al ganado, y la peste de los pequeños rumiantes, que afecta a las cabras y a las ovejas, podrían por lo tanto perjudicar tanto a las fuentes de alimentación inmediata como a los recursos de emergencia a medio plazo.

La FAO se propone ofrecer ayuda para la capacitación de más de 200 dispensarios veterinarios locales privados en todo el país que durante los últimos 10 años han facilitado mediante pago tratamientos veterinarios, antivermicidas contra los parásitos y vacunas.

Los dispensarios locales cubren el 70 por ciento del país y alcanzan al 90 por ciento del ganado. La FAO calcula que al año un tercio de todo el ganado se ha vacunado, a expensas del propietario, contra las enfermedades comunes.

Los fondos de la FAO se destinarán también a la formación de las autoridades locales y nacionales para que puedan organizar servicios públicos como el control y la prevención de las enfermedades. La formación comprendería la actualización de los conocimientos, la enseñanza de idiomas e informática, así como de las conexiones telefónicas e Internet.

Contacto:
Erwin Northoff
Oficial de información de la FAO
erwin.northoff@fao.org
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