28 de
abril de 2003, Roma -- Al menos un tercio de
la cosecha de grano iraquí, fundamental para la
alimentación de la población, ha salido indemne del conflicto
según las primeras evaluaciones llevadas a cabo por el personal
de la FAO en el país.
Por el contrario, el
destino de la mayor parte de la cosecha invernal de cereales,
unos 1.2 millones de toneladas de trigo y cebada - esenciales
para la seguridad alimentaria de la población en estos momentos
- no esta asegurada, según informa la FAO en un documento
publicado hoy.
La agencia de Naciones
Unidas basa esta evaluación preliminar en informes recibidos de
su personal nacional en Irak.
En los tres
distritos del norte del país (Erbil, Dohuk, Sulaimaniyah) la
mayoría de los agricultores no han sido obligados a dejar sus
campos durante el conflicto, lo que significa que, en principio,
no habría problemas para comenzar a cosechar en las próximas
semanas.
Se espera que en estos distritos
del norte se produzca entre el 30 y el 35 por ciento de la
cosecha total estimada para este año (unos 1.7 millones de
toneladas de grano).
Si la cosecha en el
norte se llevase a cabo a tiempo, se podrían producir más de 500
000 toneladas de trigo y cebada, lo suficiente para llenar por
lo menos 20 000 camiones que de otra manera tendrían que haber
sido importados, aliviando así la gran escasez de alimentos que
se vive en el país.
La cosecha
del Eufrates
La situación es
menos clara en los distritos en el centro y en el sur del país,
especialmente en las regiones en las que crece el grano, al sur
de Bagdad, entre los ríos Tigris y Eufrates, donde se cultiva
otro tercio del total de cereales del país.
Si bien es todavía demasiado pronto para evaluar las
pérdidas en los cultivos de trigo, cebada y arroz que se han
producido en el valle del Eufrates, es muy probable que se haya
problemas de escasez, dice la FAO.
A
diferencia de los cultivos del norte, de secano, los cultivos
del sur dependen por completo del riego que, a su vez, dependen
fuertemente del suministro de electricidad y de combustible para
poder pompar agua.
Hay dificultades
similares con la cosecha primaveral de hortalizas en el sur, que
también depende de la irrigación.
El
comercio de frutas y hortalizas en el interior del país se ha
visto interrumpido con frecuencia, lo que ha llevado a aumentos
considerables de los precios.
En los
distritos del norte, el precio del pollo ha aumentado en un 20
por ciento, debido en parte al hecho de que los productores
avícolas en el norte han parado de incubar huevos y criar nuevos
pollos durante el conflicto, vista la imposibilidad de
transportar productos a los mercados tradicionales en Bagdad y
otras zonas al sur del país.
Los precios
del combustible también han subido, lo que ha repercutido
negativamente en una agricultura altamente mecanizada como la
iraquí. Con el cese de las hostilidades, los precios del diesel
han vuelto a la normalidad, aunque el precio de la gasolina
oscila entre un 50 y un 75 por ciento más alto del que tenía
antes de la guerra.
La FAO ha lanzado
recientemente un llamamiento para recaudar 86 millones de
dólares para asegurar la producción agrícola y ganadera en Irak
y mejorar su productividad agrícola. Varios donantes se han
interesado por este llamamiento hasta el momento, entre ellos el
Reino Unido que ya ha comprometido 2.5 millones de dólares.
Contacto:
Erwin Northoff
Oficial de Información de la FAO
erwin.northoff@fao.org
(+39) 06 570
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