Roma, 26 de
mayo de 2003 - El Gobierno de los Países Bajos ha
ofrecido 6,3 millones de euros adicionales al Programa de
asociación FAO-Gobierno holandés (FNPP, sigla en inglés).
El FNPP comenzó sus actividades hace dos
años como mecanismo flexible de financiación de actividades de
la FAO destinadas a potenciar la colaboración entre
departamentos y con otras instituciones internacionales de
desarrollo, en áreas como la promoción de la seguridad
alimentaria, de la agrobiodiversidad y de la conservación
sostenible de los bosques.
En total, la
contribución voluntaria de los Países Bajos a este programa de
asociación asciende a más de 18 millones de euros. Los fondos
adicionales permitirán continuar las actividades hasta final de
año.
El protocolo de extensión del acuerdo
ha sido firmado en Roma por el Embajador y Representante
Permanente de los Países Bajos ante la FAO, Ewald Wermuth, y el
Director General Adjunto de la FAO para la Cooperación Técnica,
Henri Carsalade.
"Esta
contribución adicional representa un reconocimiento del gobierno
holandés del proceso de reforma que la FAO está llevando a
cabo", ha dicho Carsalade. "Con ello, el
Gobierno de los Países Bajos reconoce la competencia y el valor
añadido que nuestra organización aporta a los procesos de
desarrollo a largo plazo, en todo el mundo".
Juntando esfuerzos y conocimientos
"La asistencia técnica que la FAO
ofrece a los países en desarrollo en temas como políticas
agrícolas, promoción de la seguridad alimentaria, gestión de los
recursos forestales, o las negociaciones comerciales de
productos agrícolas en el marco de la OMC es muy
valiosa", ha reconocido el embajador Wermuth.
Uno de los rasgos que caracterizan las
iniciativas desarrolladas en el marco del FNPP es la integración
en procesos ya en marcha a nivel local y su complementariedad.
En Mozambique, por
ejemplo, una iniciativa del FNPP está aprovechando el
conocimiento local, almacenado a lo largo de los siglos, para
dar una respuesta a las situaciones de emergencia acorde con la
realidad local y su patrimonio genético.
En febrero de 2000, un ciclón acompañado de lluvias
torrenciales arrasó los cultivos y los hogares de más de 200 000
personas.
Gracias al apoyo del FNPP, el
Instituto Nacional de Investigación Agronómica (INIA) y el
Instituto de Investigación sobre Cultivos Internacionales en el
Trópico Semiárido (ICRISAT), llevaron a cabo una investigación
en tres de los distritos afectados para analizar el impacto a
largo plazo de los desastres naturales sobre la diversidad
genética de las plantas en la zona.
El
resultado de la investigación se está usando para rediseñar y
mejorar la distribución de semillas para la reconstrucción del
sector agrícola, en colaboración con un amplio número de
organizaciones de ayuda humanitaria de emergencia.
"Para poder ofrecer una asistencia adecuada a
las comunidades víctimas de desastres, es fundamental conocer
cuáles son las variedades de semillas existentes en la comunidad
antes del desastre; en qué medida les afecta el desastre y en
qué medida las acciones de emergencia y rehabilitación
tradicionales modifican esta realidad", explica Peter
Kenmore, experto de la FAO en biodiversidad.
"Si se produce una pérdida del patrimonio
genético, es fundamental trabajar en las semillas, con los
agricultores, aprovechando el conocimiento que tienen de su
propio medio, para asegurarse de que las semillas distribuidas
para la reconstrucción son variadas y apropiadas para las
condiciones locales", añade.
El
equipo del proyecto trabajó en estrecha colaboración con
agricultores locales, en su mayoría mujeres, las cuales además
de cultivar la tierra han desarrollado sistemas de recolección y
almacenamiento de semillas y gestión del germoplasma. Porque
"el patrimonio genético no está sólo en las semillas,
sino también en la memoria y en las manos de las comunidades
rurales", asegura Kenmore.
Bangladesh es un país fuertemente
afectado por el cambio climático. Su vasta zona costera ha sido
el escenario de otra interesante iniciativa del FNPP.
Los habitantes de los 19 distritos costeros
del país, unos 37 millones de personas, sufren con resignación
las consecuencias de un clima que parece haber perdido el rumbo.
Ríos desbordados, ciclones e inundaciones los arrastran
cíclicamente dentro de un círculo vicioso de pobreza y
malnutrición.
Conocer y entender cuáles son
las causas y las consecuencias de la pobreza y la vulnerabilidad
en las zonas costeras es el objetivo fundamental de otra de las
iniciativas en el marco del FNPP, llevada a cabo por la Unidad
de Apoyo de la Investigación Acuática y Pesca Internacional
(SIFAR).
El objetivo fundamental es
asesorar a las instituciones nacionales y locales sobre el
desarrollo de políticas adecuadas de respuesta a las catástrofes
naturales, usando metodologías apropiadas, basadas en
indicadores elaborados por la SIFAR.
"Nos dimos cuenta de que la mayoría de los
análisis realizados hasta ahora abordaban el problema desde un
punto de vista meramente técnico -por ejemplo, cómo conseguir
mayor acceso a los recursos pesqueros - sin tener en cuenta los
aspectos socioeconómicos del problema, sin analizar las barreras
temporales y estructurales que enfrentan dichas comunidades, las
condiciones precarias en las que viven", explica Fabio
Pittaluga, experto de la FAO y miembro de la SIFAR.
"Esta experiencia nos ha permitido trabajar
junto a los expertos locales encargados del desarrollo costero y
crear nuevas metodologías y herramientas para analizar los
condicionantes socioeconómicos que enfrentan muchas de estas
comunidades".
Gracias a esta
iniciativa, de bajo costo, apenas 35 000 dólares, el gobierno de
Bangladesh ha mejorado su capacidad de análisis y mapeamiento de
los niveles de pobreza y vulnerabilidad en las zonas costeras.
Asimismo, los conocimientos adquiridos se
están usando para formular una estrategia de desarrollo
integrado de la región destinada a reducir los niveles de
vulnerabilidad de sus habitantes.
Contacto:
Nuria Felipe Soria,
Oficial de información
de la FAO,
nuria.felipesoria@fao.org
+39
06 570 55899










