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28 de mayo de 2003, Roma
Unos 270 millones de personas que viven en las montañas de los
países en desarrollo y los países en transición sufren la
amenaza de la inseguridad alimentaria. Dónde viven estas
poblaciones vulnerables, cómo se ganan el sustento, y las
posibles soluciones a los problemas que afrontan son el tema de
un nuevo informe de la FAO elaborado con las técnicas más
recientes de sistemas de información geográfica (SIG), y con
muchos nuevos mapas producidos con estas técnicas y bases de
datos. El informe, titulado Hacia
un análisis del medio ambiente y las poblaciones de las zonas
montañosas utilizando SIG, contiene los resultados
preliminares de un proyecto de investigación que está en curso
sobre la utilización de los SIG para hacer la cartografía de la
pobreza y la inseguridad alimentaria, se trata de una iniciativa
conjunta financiada por el Gobierno de Noruega. Dos dependencias
de la FAO -el Servicio del Medio Ambiente y los Recursos
Naturales y el Servicio de Seguridad Alimentaria y Análisis de
Proyectos Agrícolas- están colaborando con el Instituto Nacional
de Investigaciones sobre las Montañas (INRM), de Italia, para
llevar a cabo la investigación del proyecto.
El informe, elaborado durante el Año Internacional de
las Montañas en 2002, es una innovación metodológica y
proporciona una perspectiva importante de la vulnerabilidad de
las zonas de montañas. Nuevos
instrumentos, más información
"Con esta publicación la FAO pretende aplicar
las técnicas de los SIG para profundizar el conocimiento de las
condiciones de base de la pobreza y el hambre en el mundo, con
especial referencia al entorno montañoso y su
población", explica Dietrich Leihner, Director de
Investigación, Extensión y Capacitación, en la FAO.
Debido a las singulares características de los medios
montañosos, el desarrollo de las tierras altas requiere un
enfoque distinto, estrategias determinadas basadas en
investigación y conocimiento específico de las montañas. Los
resultados que presenta el informe son un valioso punto de
partida para la formación de un corpus de conocimientos.
La tecnología informática de los SIG
permitió a los investigadores organizar, combinar y analizar una
gran cantidad de información geofísica y demográfica. El estudio
de la FAO proporciona una imagen amplia de las condiciones
ambientales, las pautas de utilización agraria y los sistemas
agrícolas de seis distintos tipos de zonas montañosas
determinados para todo el mundo. Con datos recientes sobre la
densidad demográfica se calcula el número de personas que viven
en las montañas de cada uno de esos seis tipos clasificados, y
se ofrece información detallada sobre los diversos factores que
repercuten en su vulnerabilidad a la inseguridad alimentaria,
información que hasta el momento no había estado disponible.
Conocimiento decisivo sobre las
comunidades de las montañas El
informe ofrece nuevo conocimiento sobre los medios de
subsistencia de las familias rurales de las montañas, y destaca
en particular la importancia del ganado como fuente, por lo
general fiable, de ingresos y protección contra las temporadas
de dificultad. Según el estudio, alrededor
del 78 por ciento de las zonas montañosas del mundo se considera
que no son aptas, o sólo lo son en forma marginal, para la
agricultura. En los países en desarrollo y en los países en
transición, apenas el 7 por ciento de la superficie montañosa
está clasificada como tierras agrícolas, mientras que se
practica el pastoreo aproximadamente en el 70 por ciento de esa
superficie. En conjunto, pueblan las zonas de pastoreo de las
montañas unos 336 millones de personas, que viven de la
cría de ganado. "Si bien la
mayoría de los agricultores de las montañas producen cereales,
la cría y la venta de ganado y sus productos derivados, como la
lana, carne y queso, a menudo son las principales actividades
económicas", indica Barbara Huddleston, una de las
investigadorasquerealizó el estudio. Cuando los animales
estánsanos y la economía ganadera es fuerte, los pastores de las
montañas no están expuestos a la inseguridad alimentaria. Pero
si sus rebaños se ven diezmados por la mala calidad de los
pastizales o por enfermedades, los medios de subsistencia de
esos agricultores corren peligro. Conforme
aumentan la densidad demográfica y el número de cabezas de
ganado, el exceso de pastoreo representa un problema cada vez
más serio, sobre todo para las montañas más bajas, las que están
por debajo de los 2 500 metros sobre el nivel del mar, donde
vive la mayoría de la población de las montañas.
La población vulnerable de las montañas de los países
en desarrollo y los países en transición es rural en gran parte,
y el 88 por ciento de ellos, unos 213 millones de personas,
viven por debajo de los 2 500 metros sobre el nivel del mar. En
las zonas más altas de las montañas, aproximadamente el 70 por
ciento de la población es vulnerable, pero se trata de cifras
pequeñas. Respecto al número mucho mayor de personas que viven a
altitudes inferiores, donde los medios de subsistencia cada vez
corren más peligro, "las consideraciones de igualdad
humana y sostenibilidad ambiental exigen mayor atención política
a sus necesidades", dice en el informe.
Plan para el futuro
Ahora bien, a partir del informe los responsables de
elaborar las políticas pueden formular las estrategias de
desarrollo ex profeso para atender estas necesidades. Por
ejemplo, impartiendo capacitación a las comunidades vulnerables
de las montañas para la gestión sostenible de los bosques y los
pastizales, y para integrar mejor la agricultura, la ganadería,
la silvicultura y la pequeña agroindustria local.
El informe también indica que la población de las
montañas podría beneficiarse del aprovechamiento sostenible de
los recursos hídricos locales. Las montañas desempeñan una
función vital en el acopio, almacenamiento y distribución del
agua, en efecto, aproximadamente una de cada dos personas del
mundo consume todos los días agua procedente de las montañas.
Pero las personas que controlan este importante recurso no han
captado adecuadamente todavía su valor económico. Además, la
gran belleza natural de muchas zonas de montañas representa un
recurso en gran parte insuficientemente aprovechado, que podría
explotarse mediante un turismo conservacionista.
La designación por parte de la ONU de 2002 como Año
Internacional de las Montañas dirigió la atención mundial a la
necesidad de proteger los ecosistemas montañosos y mejorar el
bienestar de la población de estas zonas. Este nuevo informe
representa un paso importante en la planificación de la futura
labor internacional en materia de desarrollo de las regiones de
montañas. Sienta las bases para elaborar
otros estudios similares de otros lugares y otros temas.
"Las técnicas de análisis
geoespacial que el personal técnico de la FAO utilizó para las
montañas también se pueden aplicar a escala mundial y regional,
y utilizarse para estudiar otros entornos donde la pobreza y la
inseguridad alimentaria están afectando a las comunidades,
comprendidas las zonas costeras y las tierras secas, señala Jeff
Tschirley, Jefe del Servicio del Medio Ambiente y los Recursos
Naturales. Está previsto seguir analizando las cuestiones
planteadas por este estudio.
Contacto:
George Kourous Oficial de información de la
FAO, george.kourous@fao.org +39 06 570
53168
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