10 de junio de 2003, Roma/Addis Abeba --Los agricultores etíopes afectados por la sequía han recibido ayuda agraria de emergencia que les permitirá preparar la tierra para la próxima estación de siembra, tras meses terribles de malas cosechas, ha anunciado hoy la FAO.

Varios años de sequía aguda en diversas zonas del país, sobre todo en el sur, han arruinado las cosechas y han dejado a los campesinos en una situación de miseria e incapacidad para conseguir alimentos por sí solos.

Ahora la amenaza del hambre se cierne sobre algunas zonas de esa nación de África Oriental y un gran número de niños sufren de malnutrición.

Los animales mueren a causa de la falta de agua y pastos, debido a la falta de las cosechas.

"Habitualmente las personas hacían frente a la sequía mediante cultivos que podían ser cosechados antes o emigrando - explica Yon Fernández de Larrinoa, experto de la FAO - pero ahora la situación es tan grave que todos los medios para afrontar la sequía se han agotado. Las personas, que ya estaban malnutridas, comen todavía menos o dependen de la ayuda alimentaria", añade.

Se estima que 12, 6 millones de etíopes necesitan ayuda alimentaria. Los proyectos de emergencia agraria de la FAO, que rondan los 4 300 000 dólares, ayudarán a los campesinos a superar la crisis actual y a gestionar mejor las emergencias futuras.

Los proyectos comprenden la distribución de semillas, piensos y aperos de labranza, los servicios de sanidad animal, la capacitación agrícola y la formación para la gestión de los recursos hídricos destinados a potenciar el sector agrícola, que representa el 45 por ciento de la economía de Etiopía, así como la mejora del acceso a los alimentos.

Sequía y después inundaciones

En Etiopía imperan las condiciones climáticas extremas y las sequías e inundaciones cíclicas son una constante.

Para la población rural que depende de la agricultura para su supervivencia, cultivar la tierra no es nunca una actividad segura.

El reciente conflicto fronterizo con la vecina Eritrea, cuya población aumenta cada día, la red de carreteras destruída y las prácticas inadecuadas de gestión de la tierra exacerban la situación producida por el clima, y haciendo más dificil su reacción a las inundaciones periódicas.

En el país se cultivan más de 11 millones de hectáreas de las que apenas 200.000 son de regadío.

En 2002, debido a la ausencia de dos temporadas de lluvias, las estaciones de Belg y Mehr que caen alrededor de febrero y de junio, respectivamente, se arruinó el 70 por ciento de los cultivos de sorgo y de maíz, y la producción de grano quedó diezmada.

Sólo en 2002, Etiopía produjo el 25 por ciento menos de cereales y legumbres que el año anterior.

Las familias campesinas dependen de los animales de tiro para arar y cosechar, mientras los pastores viven en su mayor parte de la producción animal.

Un gran número de animales ha muerto a consecuencia de la falta de agua y de pastos y se han registrado brotes de enfermedades animales durante la migración en busca de agua y forraje.

La hambruna verde

En algunas tierras bajas del sur se ha producido el fenómeno denominado "hambre verde" que significa que, apesar de que el paisaje es exuberante debido a las lluvias recientes, existe una situación grave de hambruna.

Las personas, ya debilitadas por los años de sequía y malas cosechas, pasan cada vez más hambre mientras esperan que crezcan los cultivos recién plantados.

En abril y mayo de este año se desbordó el río Wabe Shebele en la región sudoriental de Somalia y la inundación obligó a unas 100 000 personas a abandonar sus tierras y propiedades.

Estos prófugos internos se encuentran especialmente expuestos al peligro de no poder acceder a los alimentos.

Los proyectos de la FAO, que alcanzarán a 2 300 000 etíopes en condición de vulnerabilidad, aproximadamente 450 000 hogares abarcan:
  • distribución de semillas locales a los agricultores para la siembra antes de la próxima cosecha;
  • aperos agrícolas básicos, entre ellos fertilizantes y azadones;
  • formación en la gestión de recursos hídricos para que los campesinos puedan hacer frente a las sequías;
  • ayuda de expertos para enriquecer las semillas y asegurar reservas de las mismas
  • ;
  • depósitos y distribución de forraje y ayuda para la sanidad animal.
Uno de los más proyectos de emergencia de mayor alcance de la FAO, que cuenta con la ayuda del gobierno de los Países Bajos, es la distribución de 4 000 toneladas de semillas de cereales, 24 millones de esquejes de batata, así como semillas de verduras y medicamentos veterinarios para los animales de cría.

Del proyecto se beneficiarán 134 000 familias en la región norte de Tigray, en la región central de Oromiya y en la región de las Nacionalidades y Pueblos de las Naciones del Sur (SNNP).

Los gobiernos de Canadá y Estados Unidos, así como el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) han facilitado también ayuda financiera.

Contacto:
Stephanie Holmes
Oficina de prensa de la FAO
stephanie.holmes@fao.org
(+39) 06 570 56350