11 de
junio de 2003, Tumba (Suecia)/Roma.-- El sector
privado debe transformarse en una fuerza propulsora de la
Alianza Internacional contra el Hambre, afirma la Organización
de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación
(FAO) instando a una colaboración más estrecha entre las
empresas, los gobiernos y los organismos internacionales.
"El sector privado debe adquirir
una mayor conciencia social y un sentido de responsabilidad
corporativa y encontrar el modo de canalizar el poder que posee
hacia aquellos que no lo tienen", ha declarado el
Director General de la FAO, Jacques Diouf, en un discurso
pronunciado en una conferencia internacional sobre el desarrollo
del sector de productos lácteos, en la que participaban
industriales, científicos y expertos de mercado.
Diouf ha lanzado un reto a las empresas para que se
involucren activamente en favorecer el progreso humano hacia la
erradicación del hambre. "El sector privado es un
sujeto clave a la hora de proporcionar tecnologías sencillas y
sostenibles que permitan a las comunidades rurales crear
empleos, aumentar los ingresos y reducir la pobreza".
Alrededor del 95 por ciento de las personas
hambrientas y pobres en el mundo vive en los países en
desarrollo, sobre todo en las zonas rurales. La FAO, con sede en
Roma, se propone mejorar los medios de vida de los campesinos
fomentando el desarrollo agrícola y mejorando la nutrición y la
seguridad alimentaria.
Pero el Director
General de la FAO subrayó que ninguna organización por sí sola
es capaz de hacer frente al reto de nutrir a 840 millones de
seres humanos hambrientos y que los sectores público y privado
deben unir sus fuerzas con las de las organizaciones nacionales
e internacionales.
En la conferencia
internacional sobre el desarrollo del sector de productos
lácteos, presentada de forma conjunta por la sociedad
internacional de tecnología ordeñadora DeLaval y por la FAO,
Jacques Diouf afirmó que el sector privado, reconociendo el
potencial de crecimiento económico de los países en desarrollo,
podría compartir los mismos objetivos de desarrollo que las
Naciones Unidas.
Intereses
comunes
"Tenemos que
estar dispuestos a compartir responsabilidades, riesgos y
recursos para conseguir nuestros objetivos comunes", ha
dicho Diouf ante los delegados reunidos en la ciudad sueca de
Tumba, a unos 50 kilómetros al sur de la capital del país,
Estocolmo.
Los avances para alcanzar la
meta de reducir a la mitad la cifra de personas hambrientas en
el año 2015, según lo establecido en las dos Cumbres
Internacionales sobre la Alimentación de 1996 y 2002, no son
aceptables, subrayó Diouf. Al ritmo de reducción actual ese
objetivo sólo se podrá alcanzar en el año 2150.
Tenemos el imperativo moral y la obligación económica,
ha dicho, de construir una coalición conjunta en la que las
organizaciones internacionales, los gobiernos y el sector
privado trabajen unidos para colmar la brecha entre ricos y
pobres.
"Si los 840 millones de
personas hambrientas pasasen a ser consumidores con poder
adquisitivo real, ¡qué gran mercado representarían para los
bienes industriales y los servicios de los países
desarrollados!", ha hecho notar.
Productos lácteos para el
desarrollo
El Director General de
la FAO explicó a los presentes que el sector de productos
lácteos era sólo un ejemplo de cómo las necesidades del sector
privado coinciden en parte con los objetivos de las Naciones
Unidas.
El desarrollo en pequeña escala del
sector de productos lácteos en los países más pobres responde al
incremento del consumo de leche, que representa también una
fuente inmediata de ingresos, empleo y alimento en los países en
desarrollo.
"Producir en serie
unos cuantos miles de litros de leche al día, una producción
lechera en pequeña escala en un país pobre, puede ser una fuente
de ingresos para 400 familias", afirmó Diouf.
Anders Fageberg de DeLaval está de acuerdo:
"La producción lechera da trabajosfijos a los
campesinos porque, por su misma naturaleza, es una actividad
constante".
"La
eliminación de la pobreza se consigue mediante el progreso.
Esperamos crear clientes para el futuro y esto sólo puede
suceder si les ayudamos a transformarse en productores de leche,
lo que significa a su vez que ellos podrán dar a sus gentes la
nutrición necesaria para el desarrollo", ha explicado
Fagerberg.
Un brindis de
oportunidades
Diouf subrayó en su
discurso que el papel de las empresas en el desarrollo ha
cambiado a lo largo de la década pasada.
"El sector privado ha adquirido una amplia
gama de conocimientos: gestión, políticas, tecnología y
comercio, así como financiación de proyectos e inversión
financiera", recordó Diouf y añadió que DeLaval ha
tomado ya la iniciativa, facilitando ayuda financiera al
programa de la FAO de promoción de la leche en las escuelas, e
invirtiendo en tecnologías sencillas y sostenibles para el mundo
en desarrollo.
La ayuda oficial al
desarrollo sigue disminuyendo mientras el porcentaje de ayuda
facilitada a la agricultura y al desarrollo rural ha
experimentado una caída a pico del 50 por ciento entre 1990 y
2000, dice la FAO.
"Todos y cada
uno de los agricultores de los países de la OCDE reciben un
promedio de 12 000 dólares al año de ayudas, mientras los
agricultores de los países en desarrollo reciben sólo 6 dólares
por granjero y año", ha recordado Diouf. "La
ayuda en favor de unos pocos impide el acceso al mercado a la
mayoría".
La FAO cuenta con
directrices y políticas muy claras en materia de colaboración
con el sector privado, para garantizar que el proceso sea
siempre transparente.
DeLaval es una
empresa líder a nivel mundial en tecnología ordeñadora y es
operativa en 36 países, lleva a cabo actividades en 115 países,
muchos de ellos en desarrollo.
Contacto:
Stephanie
Holmes
Oficial de información de la FAO
stephanie.holmes@fao.org
(+39) 06 570
56350










