20 de
junio de 2003, Roma -- "El derecho a
la alimentación es fundamental para la existencia
humana", ha dicho el Director General de la
FAO, Jacques Diouf, en un discurso pronunciado con motivo de la
apertura de la Conferencia Internacional sobre el derecho a la
alimentación y el costo del hambre, inaugurada hoy en Roma.
La conferencia, que durará dos días, está
organizada por el Instituto Internacional Jacques Maritain y el
Comité Nacional para las relaciones entre el Gobierno italiano y
la FAO, con la cooperación científica de la Universidad LUMSA.
La Conferencia formulará recomendaciones
sobre el derecho a la alimentación, para que sean tomadas en
consideración por el Grupo de Trabajo Intergubernamental
encargado de elaborar orientaciones voluntarias destinadas a
apoyar la realización progresiva del derecho a una alimentación
adecuada, en el contexto de la seguridad alimentaria nacional.
"El derecho a la alimentación es
el derecho de todo ser humano a vivir dignamente",
enfatizó Diouf.
Añadió que en la Cumbre
Mundial sobre la Alimentación de 1996 y en la celebrada cinco
años después, en junio de 2002, los Jefes de Estado y de
Gobierno reafirmaron el derecho de todo ser humano a tener
acceso a alimentos sanos y saludables y se comprometieron a
reducir a la mitad, para el año 2015, el número de personas que
pasan hambre en el mundo.
Diouf se lamentó
de "la falta de voluntad política para abordar
directamente el problema del hambre" y "del
fracaso a la hora de reconocer su enorme costo global",
aunque señaló que apesar de los lentos progresos realizados en
la reducción de las cifras del hambre desde 1996,
"estamos comenzando a ver un horizonte más
esperanzador".
El Director General
de la FAO señaló que desde 2002, "más de 20 países han
solicitado el apoyo de la FAO para diseñar y poner en práctica
programas de seguridad alimentaria nacional con los que poner en
práctica, dentro de sus fronteras, los objetivos de la Cumbre
Mundial sobre la Alimentación.
Diouf
elogió el Programa Hambre Cero diseñado por el gobierno de
Brasil haciendo notar a los presentes que el programa
"se encuentra en un momento decisivo en el que la
sociedad brasileña, y no sólo el gobierno, se está involucrando
a todos los niveles".
Y añadió que
"el ejemplo de Brasil, sin duda, inspirará a otros
países a reforzar su compromiso de lucha contra el
hambre".
Sobre el costo del
hambre, Diouf dijo: "El hambre y la malnutrición impide
el desarrollo económico, no sólo de las personas y de las
familias afectadas, sino de enteras naciones. Estudios
realizados en algunos países asiáticos muestran que el efecto
combinado de retraso del crecimiento y de carencias de yodo y de
hierro redujeron el Producto Nacional Bruto de los países en
cuestión entre un 2 y un 4 por ciento al año".
Diouf se refirió también a los
"recientes cálculos realizados por la FAO de los que se
desprende que conseguir alcanzar los objetivos trazados en la
Cumbre Mundial sobre la Alimentación, de reducir a la mitad el
número de personas hambrientas en el mundo para el año 2015,
cosecharía unos beneficios estimados en más de 120 000 millones
de dólares".
El Director General
de la FAO enfatizó que las estrategias de reducción del hambre
deberían girar en torno a dos ejes fundamentales:
- programas de seguridad alimentaria que mejoren la
situación de carencia que viven los hogares pobres, dependientes
en su mayoría de la agricultura, de manera directa o indirecta,
y
- redes de protección social para los que no tienen
condiciones de producir o comprar alimentos.
"Por todo ello, creemos que acabar con el
hambre no es sólo un imperativo moral que responde a las
obligaciones morales internacionales sobre el derecho a los
alimentos, sino que además es rentable desde un punto de vista
económico. Creemos, además, que asegurar que todos puedan
ejercer su derecho a la alimentación depende de la propia
capacidad humana de llevarlo a cabo", concluyó
Diouf.
Persona de
contacto:
John Riddle
Oficial de
información de la FAO
john.riddle@fao.org
(+39) 06 570 53259










