|
Ginebra, 30 de junio de 2003
- De acuerdo con la Organización de las
Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación
(FAO) y el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el
VIH/SIDA (ONUSIDA), las instituciones agrícolas necesitan
responder urgentemente a la epidemia de VIH/SIDA, que continúa
asolando muchas zonas rurales en los países en desarrollo y
poniendo en peligro el derecho a los alimentos de millones de
personas. El Director General de la FAO,
Jacques Diouf, y el Director Ejecutivo del ONUSIDA, Peter Piot,
han presentado hoy un nuevo informe mixto FAO/ONUSIDA que hace
un llamamiento a las instituciones agrícolas para que
intensifiquen sus esfuerzos con miras a luchar contra la
creciente epidemia de VIH/SIDA. El informe ha sido presentado
con motivo de la reunión de 2003 del Consejo Económico y Social
de las Naciones Unidas (ECOSOC), que se celebra en Ginebra hasta
el 25 de julio. Cerca de 30 millones de los
42 millones de personas que viven con el VIH/SIDA residen en
África subsahariana, y la mitad de ellas en zonas rurales.
En 2002, aproximadamente otros cinco
millones de personas se infectaron por el VIH/SIDA. En su mayor
parte, esas personas vivían en países de ingresos bajos y
deficitarios de alimentos. Según las dos organizaciones de las
Naciones Unidas, en el último año la epidemia se cobró más de
tres millones de vidas, principalmente jóvenes que sostenían a
su familia. Según la FAO, desde 1985 el
SIDA ha quitado la vida a cerca de siete millones de
trabajadores agrícolas en los 25 países africanos más afectados.
La epidemia podría provocar otros 16 millones de muertes para
2020. Se ha puesto de manifiesto que en los hogares afectados
por el VIH/SIDA el consumo de alimentos se ha reducido en un
40%. "La mayoría de los países
africanos más gravemente afectados por el VIH/SIDA son también
los que dependen en sumo grado de la agricultura," ha
manifestado Piot. "En esos países, para muchas familias
rurales, el SIDA ha hecho que lo que solía considerarse escasez
de alimentos pase a convertirse en crisis alimentaria."
"El hambre y la pobreza, agravadas
por el VIH/SIDA, crean una círculo vicioso," ha
señalado Diouf. "En los lugares donde los campesinos y
sus familias caen enfermos, ésos cultivan menos tierra y cambian
a cultivos con menos mano de obra y menos nutritivos, la
productividad agrícola disminuye y el hambre y la malnutrición
van en aumento. Muchos niños se quedan huérfanos antes de
aprender a llevar su explotación agrícola, preparar los
alimentos y sustentarse a sí mismos. En las zonas más afectadas
ya se ha comunicado una malnutrición grave entre los
huérfanos." El papel de
los ministerios de agricultura El
informe FAO/ONUSIDA, titulado "Addressing the Impact of
HIV/AIDS on Ministries of Agriculture: Focus on Eastern and
Southern Africa", destaca el impacto del VIH/SIDA en
los ministerios agrícolas y hace hincapié en el importante papel
que deben desempeñar para abordar las actuales dificultades en
materia de seguridad alimentaria. El
informe proporciona datos que ponen de manifiesto cómo los
ministerios de agricultura han pasado a ser víctimas del
VIH/SIDA. Por ejemplo, se estima que el 58% de todas las
defunciones producidas entre el personal del Ministerio de
Agricultura de Kenya en los últimos cinco años se atribuye al
SIDA, mientras que alrededor del 16% del personal del Ministerio
de Agricultura y Riego de Malawi está viviendo con la
enfermedad. El informe señala que la
enfermedad y muerte de las personas que trabajan en ministerios
e instituciones rurales están socavando la capacidad de los
gobiernos para responder adecuadamente a la epidemia. El impacto
del VIH/SIDA suele subestimarse, con lo que se vuelve cada vez
más difícil para los ministerios de agricultura suministrar
servicios y afrontar la epidemia. Por consiguiente, el informe
recomienda que fomentar la sensibilización acerca del VIH/SIDA
entre el personal de los ministerios pase a ser una prioridad.
Además, los ministerios de agricultura y
las instituciones rurales deberían abordar urgentemente en sus
políticas y programas básicos las implicaciones que tiene el
VIH/SIDA en la agricultura. Deberán tenerse en cuenta las
necesidades de un número creciente de personas mayores, mujeres
y niños que asumen tareas anteriormente realizadas por adultos
jóvenes en las zonas rurales. "Se necesita un cambio de
un enfoque de producción a un enfoque basado en las
personas," se apunta en el informe.
Los presupuestos necesitan reflejar el costo
del SIDA Las dos organizaciones
de las Naciones Unidas también recomiendan que los presupuestos
de los ministerios de agricultura reflejen los costos directos e
indirectos del VIH/SIDA y la necesidad de adoptar medidas de
respuesta. "A menos que el VIH/SIDA se incorpore en los
presupuestos de los ministerios de agricultura, no es probable
que las medidas para abordar la epidemia de VIH se integren en
las políticas y actividades agrícolas básicas," se
añade en el informe. La respuesta del
ONUSIDA a la crisis alimentaria se centra en potenciar las
familias y comunidades para afrontar el impacto del VIH/SIDA y
en apoyar los programas nacionales del SIDA a más largo plazo
para proporcionar servicios de prevención, atención y
tratamiento del SIDA. "Prestar apoyo a las mujeres
también es clave, porque en África austral componen cerca del
50% de la mano de obra agrícola," ha declarado el Piot.
"Cuando fallece una mujer, la seguridad alimentaria del
hogar cae en picado, porque la mujer es fundamental para dar de
comer a la familia. Las mujeres deben tener acceso a la atención
de salud y la educación, a planes de crédito, y a la igualdad de
condiciones en el empleo y en los derechos de
sucesión," ha añadido. Actualmente
la FAO está elaborando unos proyectos piloto que ensayarán
técnicas de ahorro de mano de obra y cultivos que requieren
pocos insumos en diversas comunidades de África y Asia donde una
gran parte de los trabajadores agrícolas ha fallecido por causa
del SIDA. "Es necesario
desarrollar arados y herramientas más ligeros que puedan
utilizar los niños de mayor edad, las mujeres y las personas
mayores, así como mejorar las variedades de semillas que
requieren menos trabajo de deshierbe," ha indicado
Diouf. Las semillas que pueden sembrarse en distintas épocas del
año dan mayor flexibilidad al campesino en los períodos de grave
escasez de mano de obra. Las técnicas, o variedades, que reducen
el tiempo requerido para el deshierbe pueden reducir el trabajo
de la mujer. Las mujeres también necesitan tener los mismos
derechos a la tierra, los créditos y la educación que el varón.
La FAO está formulando y fortaleciendo
políticas y programas destinados a apoyar a las comunidades
rurales reduciendo su vulnerabilidad al impacto del VIH/SIDA.
Sus esfuerzos se centran en la seguridad alimentaria, la
nutrición, el fortalecimiento de las redes de seguridad social y
económica, el desarrollo de capacidades, el enfrentamiento de
las necesidades de los huérfanos rurales y los niños
vulnerables, y el fomento de la igualdad entre los sexos. En
fecha reciente, la FAO ha asistido a más de 250 000 familias
afectadas por la sequía y el VIH/SIDA en África austral.
Contacto:
Erwin Northoff Oficial de información de la
FAO en Roma (+39 06) 570
53105 erwin.northoff@fao.org
|