18 de agosto de 2003, Roma -- Países de todo el mundo se ponen de acuerdo para colaborar más estrechamente a fin de crear un marco más apto para el desarrollo sostenible de la acuicultura, informó hoy la FAO.

La decisión es producto del segundo período de sesiones del Subcomité de Acuicultura de la FAO, realizado del 7 al 11 de agosto en Tröndheim, Noruega.

Durante los cinco días de la reunión, los representantes de los países miembros de la FAO afrontaron una serie de cuestiones, entre ellas: las repercusiones ambientales de la cría de camarón, la utilización de antibióticos en la acuicultura, la introducción de especies foráneas en nuevas regiones, la armonización de las normas que rigen el comercio y la necesidad de supervisar mejor la inocuidad de los productos.

En su informe final, el Subcomité presenta una serie de recomendaciones para la intervención de la FAO y de los países miembros de la Organización. El informe se publicará en septiembre en el sitio Web del Departamento de Pesca de la FAO, en todos los idiomas oficiales.

"La labor recomendada para la FAO o los propios países miembros en realidad representa un programa mundial de acuicultura", señaló Serge Garcia, Director de la Dirección de Recursos Pesqueros de la FAO.

Para promover políticas nacionales que fomenten la acuicultura responsable, la FAO elaborará directrices detalladas para la gestión responsable de la piscicultura, destinadas tanto a mejorar la calidad del producto como a reducir las repercusiones ambientales negativas de la actividad. También se producirá un compendio de referencia de las leyes relacionadas con la acuicultura que ya estén vigentes en diversos países.

En respuesta a la observación de los países en desarrollo de que a menudo no logran seguirle el paso a los cambios de las normas de inocuidad que rigen las importaciones de pescado, la FAO se empeñará en mejorar la comunicación entre los países importadores y exportadores y, a través de la Comisión del Codex Alimentarius, elaborar normas internacionales para velar por la inocuidad de los productos pesqueros.

La Organización también evaluará diversos sistemas de etiquetado que se están utilizando para certificar la inocuidad y el respeto ambiental de los productos de la acuicultura, con el fin de promover la aprobación mundial de una serie única de normas de base científica.
Los países representados en la reunión también decidieron colaborar con la FAO para mejorar y enriquecer el acervo de información mundial de acuicultura. Este año la Organización convocará una reunión de expertos de todo el mundo para elaborar el plan de esta actividad.

Pescado para las personas que pasan hambre

También se recomendó la intervención prioritaria de la FAO respecto a la función de la acuicultura en la satisfacción de las necesidades de alimentos y nutrición, en especial en el mundo en desarrollo.

"A menudo se concibe la acuicultura como una gran industria de exportación -dice Rohana Subasinghe, oficial superior de Pesca, de la FAO, y Secretario del Subcomité-. Los países en desarrollo han tenido una fuerte presencia en la reunión, y en ellos la acuicultura representa también la posibilidad de alimentar a los grupos que pasan hambre, lo que le imprime al sector una perspectiva fundamental".

Subasinghe informa que hoy en día el 90 por ciento de la acuicultura se practica en los países en desarrollo, y que este sector produce más del 36 por ciento del suministro mundial de productos pesqueros, a comparación del 7 por ciento de 1970.

Para incrementar la contribución de la acuicultura a la seguridad alimentaria mundial, la FAO organizará consultas técnicas sobre pequeña acuicultura rural, y una conferencia importante en África para formular una estrategia para el desarrollo de la acuicultura en ese continente.

El informe final del Subcomité recomienda la intervención de la FAO en otros ámbitos, a saber:

- programas de creación de capacidad para ayudar a los gobiernos a fortalecer la supervisión e incrementar la inocuidad de los productos de la acuicultura;

- apoyo técnico para ayudar a los países a realizar estudios de las repercusiones en el medio ambiente de determinadas actividades de acuicultura, y administrar mejor la introducción de especies foráneas en el sector;

- estudios sobre la nueva práctica de engorda del atún y sus consecuencias ambientales;

- un análisis basado en estudios de caso de las repercusiones ambientales y sociales de distintos tipos de actividades piscícolas, para utilización en la planificación de largo plazo de los gobiernos;

- un informe en profundidad de la trayectoria futura de la acuicultura y de las cuestiones de políticas asociadas que habrá que resolver.

"Es labor de la FAO contribuir a la alimentación de las personas del mundo que pasan hambre -declaró Subasinghe-. El Subcomité y sus recomendaciones afinan esa labor y contribuyen al cumplimiento de ese objetivo".

Jiansan Jia, Jefe del Servicio de Recursos de Aguas Continentales y Acuicultura, señaló que en los próximos años será cada vez más importante la participación de la piscicultura en la lucha contra el hambre.

Algunas proyecciones indican que la captura de la pesca tradicional se estancará en los próximos 30 años, añadió. "La acuicultura realmente es la única forma de zanjar la brecha entre el suministro y la demanda mundial en crecimiento de pescado".


Contacto:
George Kourous
Oficial de información de la FAO
george.kourous@fao.org
(+39) 570 53168