Roma, 8 de octubre de 2003 -- Los pequeños agricultores en África corren el peligro de desaparecer bajo el peso cada vez mayor de los supermercados a menos que puedan participar también ellos en este nuevo mercado, informó hoy la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO)

"Si no ayudamos a los pequeños agricultores a convertirse en proveedores de este nuevo tipo de mercado, se quedarán al margen y esto sería catastrófico", afirmó Kostas Stamoulis de la FAO.

En un documento presentado en el taller de la FAO sobre globalización, urbanización y sistemas de alimentación, el profesor Thomas Reardon de la Universidad de Michigan (EE.UU.), subrayó que la rápida proliferación de los supermercados en África Oriental y Austral está transformando los sistemas de alimentación que sostienen la economía de numerosos países en desarrollo.

Los cambios en el suministro y distribución de la producción en países como Sudáfrica, Kenya, Zimbabwe, Zambia, Namibia, Botswana y Swazilandia repercutirán directamente en las vidas de millones de pequeños agricultores y podrían obligarles a abandonar la agricultura a menos que sean capaces de satisfacer las exigencias de los supermercados, señaló el profesor Reardon.

Cambio de prisma

A pesar de la imagen tradicional del supermercado como centro de compras de la clase media, los grandes almacenes se están multiplicando no sólo en los centros urbanos sino también en las zonas rurales africanas, atrayendo cada vez más la atención de una clientela de campesinos pobres.

Por ejemplo, en Sudáfrica, más del 55 por ciento del suministro nacional de alimentos al por menor está en manos de los supermercados y su impacto se siente ya en el mercado de frutas y verduras de la región, que se ha convertido en un mercado único a mayor escala.

"Durante los últimos diez años ha habido una explosión del número de supermercados en algunas zonas de África Austral y Oriental", explicó Reardon. "Sólo Kenya cuenta con unos 200 supermercados y 10 hipermercados, el equivalente en ventas a las de unas 90.000 tiendas pequeñas, que representan más del 30 por ciento de los alimentos al por menor en el país".

"Los supermercados en Kenya compran ya productos a los agricultores nacionales por un valor tres veces superior a las exportaciones del país en el resto del mundo", agregó.

Impulsado por la globalización y la urbanización, el aumento del número de supermercados en el mundo en desarrollo es una realidad inevitable, indicó Stamoulis.

En el año 2000 alrededor de dos mil millones de personas vivían en ciudades y, según los datos de las Naciones Unidas, se prevé que en 2030 esa cifra se duplique. Para un número cada vez mayor de habitantes de las ciudades serán los supermercados, y no los mercados tradicionales, el primer lugar para comprar alimentos.

Agricultura para un mercado nuevo

"El brusco aumento de la urbanización, junto con la globalización y la influencia de las inversiones extranjeras directas indican que los cambios en el sistema de los suministros alimentarios de África serán más dramáticos que los que han tenido lugar en los países desarrollados", observó Stamoulis.

Según la FAO, los agricultores necesitan contar con los recursos y la formación que les capaciten para participar activamente en sus mercados nacionales, en rápida transformación. Para que lo consigan es necesario:
  • ayudarles a organizar cooperativas y asociaciones eficaces para abastecer, en términos de escala y volumen, a los supermercados;

  • planes de crédito para obtener la tecnología necesaria para responder a las normas de calidad e inocuidad requeridas;

  • capacitar a los agricultores, difundiendo conocimientos e información, para que tengan una posición más fuerte y sepan cómo comportarse en caso de complejas negociaciones

Stamoulis subrayó que la expansión de los supermercados podría representar también una oportunidad para las pequeñas empresas y agricultores si se les capacita para participar plenamente.

"La irrupción de los supermercados mejorará las normas de calidad e inocuidad de los alimentos vendidos localmente porque los agricultores se esforzarán por satisfacer los requisitos cualitativos que exigen en el mercado interno. Y elevar la calidad de la producción vendida en el mercado nacional redundará en beneficio de la exportación", añadió.

Los supermercados pueden constituir un mercado estable para la producción de los agricultores, fomentar el empleo en las ciudades y en sus alrededores dando trabajo en el sector del transporte y la distribución y, debido a las economías de escala, mejorar la calidad y abaratar el precio de los alimentos para las poblaciones urbanas. Aunque también se pueden perder trabajos en la cadena, advirtió, dependiendo de cada caso concreto.

"Esta es también una oportunidad para que el sector privado, las organizaciones no gubernamentales (ONGs) y las organizaciones internacionales de desarrollo aúnen sus esfuerzos. No podemos detener los cambios, concluyó Stamoulis, pero podemos moldearlos".


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