Ginebra,
17 de noviembre de 2003- La reunión de esta
semana sobre el Convenio de Rotterdam para la aplicación
del procedimiento de consentimiento fundamentado previo
aplicable a ciertos plaguicidas y productos químicos
peligrosos objeto de comercio internacional decidirá si todas
las formas de amianto y dos plaguicidas peligrosos entrarán en
la lista internacional de productos químicos que no pueden
exportarse a menos que el país importador de su consentimiento
explícito.
En 2001, el Comité Transitorio
de Revisión de los Productos Químicos (ICRC) recomendó que cinco
de las restantes formas de amianto (amosita, actinolita,
anthofilita, tremolita y crisolita), fueran incluidas en el
procedimiento transitorio de consentimiento fundamentado previo
o lista CFP (una de ellas, la crocidolita, lo está ya).
El comité ha abordado la revisión del
amianto gracias a las prohibiciones en la Unión Europea,
Australia y Chile. La convención pone en marcha una revisión
cuando dos países de diferentes regiones prohiben o limitan en
gran manera el uso de un producto químico.
La décima sesión del Comité Intergubernamental de
Negociación (INC 10), que se celebrará del 17 al 21 de
noviembre, estudiará si acepta o no la recomendación de los
expertos técnicos y científicos del ICRC.
El próximo año, cuando la Convención entre en vigor,
los gobiernos tendrán que trasladar formalmente el amianto y
todas las substancias incluidas recientemente de la lista del
consentimiento fundamentado previo transitorio y voluntario a la
del Convenio jurídicamente vinculante.
El amianto, aún en uso
Entre los atractivos principales del amianto se
encuentran su elevada fuerza tensora, su consistencia fibrosa,
la resistencia al calor y la inercia química. Hace años se
utilizaba mucho para aislar edificios y materiales especiales,
pero numerosos países dejaron de emplearlo cuando se supo que
sus fibras diminutas, inhaladas por los trabajadores y
habitantes de las casas, se depositaban en los pulmones y
provocaban cáncer, otras enfermedades y numerosos
fallecimientos.
El amianto se sigue
utilizando para cierres, juntas, ensamblajes, frenos,
armamentos, y otros usos, si bien cada vez hay más substitutivos
rentables para la mayor parte de sus aplicaciones.
Revisión de otros plaguicidas muy
peligrosos
Durante la reunión se
analizará también el plaguicida DNOC, empleado como insecticida,
herbicida y fungicida. El DNOC es altamente tóxico para los
seres humanos y representa un grave peligro para otros
organismos.
El proceso de revisión comenzó
tras su prohibición en Perú y la Unión Europea. Muy usado hace
tiempo, el DNOC y sus sales (como la sal amónica, la sal
potásica y la sal de sodio) han sido indicadas para inclusión en
el procedimiento de Consentimiento fundamentado previo.
El tercer grupo de substancias sometidas a
estudio son plaguicidas gravemente peligrosos en las condiciones
en que son utilizados en los países en desarrollo.
La lista de Consentimiento Fundamentado Previo podría
aplicarse a los compuestos en polvo que contengan una mezcla de
plaguicidas: benomilo (7 por ciento o más), carbofurán (10 por
ciento o más) y tiram (15 por ciento o más). Se ha descubierto
que estos compuestos han sido la causa de graves problemas en
las zonas de cultivo de cacahuetes en Senegal. Un estudio
epidemiológico daba cuenta de 22 casos de envenenamiento, entre
los cuales cinco fallecimientos. Loss 22 casos mostraban tres o
más síntomas de envenenamiento provocado por los plaguicidas.
Acerca del Convenio
Firmada en 1998 bajo el patrocinio del
Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y
de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y
la Alimentación (FAO), el Convenio de Rotterdam se propone
ayudar a los gobiernos, sobre todo a los del mundo en
desarrollo, a evitar accidentes de origen químico y la
contaminación.
En la actualidad, cuando
hay más de 70.000 productos químicos disponibles en el mercado y
1.500 nuevos productos que se introducen cada año, muchos
gobiernos encuentran extremadamente difícil controlar y manejar
estas substancias potencialmente peligrosas.
Su objetivo es proteger a millones de agricultores,
trabajadores, consumidores, además del medio ambiente, de los
productos químicos peligrosos. Una de sus mayores preocupaciones
es el hecho de que muchas substancias que están prohibidas o
severamente limitadas en los países industrializados se sigan
comercializando y empleando en las naciones en desarrollo.
El Convenio facilita a las naciones un
mecanismo para que tomen decisiones fundamentadas sobre la
importación futura de productos químicos y para que los países
exportadores respeten la decisión de los estados importadores.
El medio para conseguir su propósito es dar
a los países las herramientas y la información necesaria para
identificar los productos químicos potencialmente peligrosos y
para excluir aquellos que no puedan manejar con seguridad. En
los casos en que el comercio esté permitido, los requisitos de
etiquetado e información sobre los efectos potenciales en la
salud y el medio ambiente fomentarán el empleo seguro de las
substancias químicas.
El Convenio promueve
la asistencia técnica a los países en desarrollo. Es vital para
el éxito del sistema que todos los países desarrollen una
infraestructura y una capacidad satisfactorias para emplear con
seguridad productos químicos y plaguicidas.
El Convenio abarca una primera lista de 22 plaguicidas
y cinco productos químicos industriales, entre los cuales
aldrín, DDT, dieldrín, HCH, lindano, compuestos de mercurio,
bifenilos policlorinados (PCB) y otros.
Desde septiembre de 1998 han entrado a formar parte
del procedimiento transitorio de Consentimiento Fundamentado
Previo otros cinco plaguicidas: binapacrilo, toxafeno, óxido de
etileno, cloruro de etileno y monocrotofos.
Nota para los periodistas: La reunión se celebrará en
el International Geneve Conference Centre.
Contacto FAO:
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Oficina de prensa de la
FAO
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(+39) 06 570 53105
Contacto PNUMA
(Ginebra):
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