27
de noviembre de 2003, Roma/Ginebra --
Armenia ha sido el país número 50 que ha
ratificado el Convenio de Rotterdam sobre Procedimiento
de Consentimiento Fundamentado Previo (CFP) aplicable a
ciertos plaguicidas y productos químicos peligrosos
objeto de comercio internacional, dando así inicio a la cuenta
atrás de 90 días para la entrada en vigor del tratado.
"Gracias al Convenio de Rotterdam,
hemos puesto en marcha un sistema eficaz para evitar muchos de
los errores mortales acaecidos en las décadas pasadas cuando las
personas eran menos conscientes de los peligros de los productos
químicos tóxicos", comentó Klaus Töpfer, Director
ejecutivo del Programa de la Naciones Unidas para el Medio
Ambiente (PNUMA).
"Este nuevo
régimen ofrece a todos sus gobiernos miembros, y particularmente
a los países en desarrollo, las herramientas necesarias para
proteger a sus ciudadanos, eliminar los depósitos de plaguicidas
caducos y gestionar de forma más adecuada sus productos
químicos. Los gobiernos deben hacerse miembros lo antes posible
para cosechar estos beneficios y participar en la elaboración de
las decisiones claves que tendrán que tomar el próximo
año", explicó.
Reducir
los peligros ligados a los plaguicidas
"Los plaguicidas inadecuados y su empleo
incorrecto constituyen todavía una amenaza para la salud y el
medio ambiente en los países en desarrollo", declaró
Jacques Diouf, Director General de la Organización de las
Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).
"Reconocemos que se seguirán
utilizando plaguicidas para hacer frente al aumento de la
demanda de la producción alimentaria, pero el Convenio de
Rotterdam proporcionará a los países una herramienta de primer
orden para reducir los riesgos asociados con su
empleo", agregó.
"La
entrada en vigor del Convenio ayudará a las naciones a controlar
la disponibilidad de los plaguicidas cuyo peligro para la salud
humana y el medio ambiente está reconocido, y la de los
plaguicidas altamente tóxicos que no pueden ser manejados con
seguridad por los pequeños agricultores de los países en
desarrollo. El tratado promueve la agricultura sostenible en un
medio ambiente más seguro, contribuyendo de ese modo al aumento
de la producción agrícola y la lucha contra el hambre, las
enfermedades y la pobreza", subrayó Diouf.
Una primera línea de defensa
El Convenio de Rotterdam, con el apoyo de
FAO y PNUMA, establece una primera línea de defensa contra las
tragedias futuras que puedan ocasionar los productos químicos
peligrosos y permite a los países importadores decidir cuáles
son los productos químicos potencialmente peligrosos que quieren
recibir y excluir aquellos que no pueden gestionar con
seguridad. Hasta ahora la mayoría de los miembros del Convenio
de son países en desarrollo.
En el caso de comercio
autorizado, las normas de etiquetado e información sobre los
efectos potenciales en la salud y el medio ambiente fomentarán
un empleo más seguro de los productos químicos.
La Convención comprendía en un principio 27
substancias químicas, pero ya hay otros cinco plaguicidas
señalados para ser incluidos en la lista y numerosos productos
químicos entrarán a formar parte en futuro (*).
Algunos plaguicidas incluidos, como el monocrotofos y
el paratión, son extremadamente peligrosos y representan una
grave amenaza para la salud de los agricultores en los países en
desarrollo.
La primera reunión de la
Conferencia de las Partes del Convenio (CdP) se celebrará en
Ginebra a finales de 2004. En ella se decidirá si incluir en el
Convenio substancias químicas que en los últimos años formaban
parte del procedimiento transitorio del CFP; el establecimiento
de un Comité de Revisión de los Productos Químicos que evalúe
las futuras substancias químicas que podrían ser incluidas en la
lista, y la adopción de reglas para el funcionamiento del
Convenio. Se abordarán también la solución de controversias, la
reglamentación, las normas financieras y las disposiciones para
la constitución de la Secretaría permanente.
El mercado de los plaguicidas
En la actualidad hay más de 70.000
productos químicos disponibles en el mercado y cada año se
introducen 1.500 nuevos. Estas cifras plantean un grave reto
para muchos gobiernos a la hora de controlar y manejar estas
substancias potencialmente peligrosas.
Muchas substancias que están prohibidas o severamente
limitadas en los países industrializados se siguen
comercializando y empleando en las naciones en desarrollo.
* El Convenio cubre los siguientes 22
plaguicidas peligrosos: 2,4,5-T, aldrín, captafol, clordano,
clordimerform, clorobencilato, DDT, 1,2-dibromoetano (EDB),
dieldrín dinoseb, fluoroacetamida, HCH, heptacloro,
hexaclorobenceno, lindano, compuestos de mercurio,
pentaclorofenolo, además de algunas fórmulas de metamidofos,
metilo-paration, monocrotofos, paratión, y fosfamidón.
En septiembre de 1998 se incluyeron en el
procedimiento transitorio del ICP cinco plaguicidas adicionales:
binopacril, toxafeno, óxido de etileno, cloruro de etileno y
monocrotofos.
También abarca cinco
substancias químicas de origen industrial: crocidolite,
bifenilos polibromatados (PBB), bifenilos policlorinados, (PCB),
terfenilos policlorinados (PCT) y tris fosfato (2,3
dibromopropilo).
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Portavoz y Director de Información
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