1 de diciembre de 2003, Roma
-- El constante avance del VIH/SIDA está devastando
los hogares del África rural, sumiendo a las familias en la
pobreza y el hambre, alertó hoy la Organización de las Naciones
Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).
Una investigación reciente de la FAO en algunas
comunidades rurales del África Subsahariana asoladas por el
VIH/SIDA revela los complejos efectos de esta pandemia en las
comunidades y sus medios de subsistencia, con consecuencias como
el endeudamiento profundo de las familias, la retirada de los
niños de la escuela o los cambios en las técnicas agrícolas y en
la alimentación.
"El VIH/SIDA
ataca indiscriminadamente, pero las comunidades y los hogares
pobres del campo siempre son los más perjudicados",
explicó Sissel Ekaas, Directora de Género y Población en la FAO.
"Las mujeres que han perdido a su
marido por esta enfermedad, pueden perderlo todo: propiedades
como tierras, equipo agrícola o ganado, lo que socava su
capacidad de obtener ingresos, producir alimentos y sobrevivir
con sus hijos y otros huérfanos que a menudo tienen a
cargo", añadió.
Desde 1985 hasta
2000, han muerto de SIDA unos siete millones de trabajadores
agrícolas en los 25 países más afectados por esta enfermedad,
según cifras de las Naciones Unidas, y se prevé que para 2020
mueran otros 16 millones de personas. Los países africanos más
devastados podrían perder hasta el 26 por ciento de su mano de
obra agrícola.
Perderlo
todo
La FAO ha llevado a cabo un
informe cualitativo y cuantitativo en tres países de África
Subsahariana, analizando unos 2.000 hogares. El estudio,
financiado por el gobierno noruego, pone de manifiesto la
necesidad de proteger los derechos de propiedad de quien se hace
cargo de la jefatura del hogar, cada vez más mujeres y jóvenes.
Las mujeres cuyos maridos han muerto de
SIDA afrontan el doble problema de sufragar los funerales y el
riesgo de perder sus propiedades.
Tras la
muerte del cónyuge, hasta el 44 por ciento de los hogares
encabezados por viudas ha perdido su ganado, que representa una
riqueza acumulada y además es símbolo de posición social, y el
41 por ciento ha perdido su equipo agrícola porque se lo ha
llevado la familia del esposo, según indica uno de los estudios
de caso.
El estudio también identifica que
se está alargando la desigualdad causada por el VIH/SIDA,
dificultando la participación de los sectores de escasos
recursos en las iniciativas de desarrollo.
La FAO ha constatado que en aquellos países con
políticas de promoción del comercio agrícola, los hogares no
afectados por el VIH/SIDA están aumentando sus plantaciones de
cultivos orientados a la exportación mientras que los hogares
afectados por la enfermedad no sólo no consiguen sumarse a esta
tendencia sino que, además, sus áreas cultivadas con cualquier
producto agrícola son cada día más pequeñas.
El estudio informa de que los hogares más vulnerables
son aquellos donde hay casos de VIH/SIDA y la jefa de hogar es
una mujer ya que éstas cultivan apenas la mitad de la tierra que
cultivan los hogares encabezados por hombres.
Con frecuencia, los hogares encabezados por mujeres
pueden perder sus tierras porque se ven obligados a venderlas o
porque otros parientes se las quitan.
La pobreza es más femenina
El estudio también examina la distribución
desigual de riqueza en los hogares encabezados por hombres o por
mujeres que tienen huérfanos a su cargo. Para poder sobrevivir,
muchos hogares se ven obligados a venden sus activos o a sacar a
los niños de la escuela ya que no pueden seguir pagando las
colegiaturas.
Otro estudio relacionado,
financiado por la agencia de cooperación irlandesa, identificó
que los hogares encabezados por mujeres y por abuelas con
huérfanos a su cargo participan escasamente en organizaciones
comunitarias de base, en particular en cooperativas agrícolas,
debido a la falta de tiempo y a que los objetivos y beneficios
de estos grupos no cubren sus necesidades reales.
Apenas un 6% de los hogares encabezados por mujeres
con huérfanos a cargo participa en cooperativas agrícolas
comparado con el 31% de aquellos hogares con huérfanos cuyo
cabeza de familia es un
hombre.
Contacto:
Stephanie Holmes
Oficina de prensa de la FAO
stephanie.holmes@fao.org
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