1 de diciembre de 2003, Roma - "Más recursos financieros de nuestros socios para el desarrollo son esenciales para afrontar los desafíos del nuevo milenio", dijo el Director General de la FAO, Jacques Diouf, a los ministros de agricultura y responsables políticos de los 187 Estados Miembros, además de la Comunidad Europea, reunidos para la 32ª Sesión de la Conferencia de gobierno de la FAO.

"El resentimiento por la pobreza y la malnutrición alimenta los extremismos que pueden derivar en actos terroristas y amenazan la estabilidad nacional", continuó Diouf. "Por eso, combatir el hambre, las injusticias y la exclusión va en el interés de todos, ricos o pobres".

Insistiendo en la necesidad de movilizar la voluntad política de los representantes políticos, la energía de la sociedad civil y los recursos bilaterales y multilaterales, Diouf manifestó que "la persistencia del hambre en un mundo de abundancia no es sólo una vergüenza moral sino el resultado de una política económica de cortas miras".

La FAO debe afrontar en la actualidad una serie de retos, entre los cuales, su Director General destacó:
  • la protección de la biodiversidad y de los recursos naturales;
  • estabilización y aumento de la producción alimentaria;
  • desarrollo agrícola y rural sostenible;
  • incremento del consumo de alimentos en el contexto de la mundialización de los intercambios;
  • protección de los consumidores y calidad de los alimentos;
  • mitigación del impacto del VIH/SIDA;
  • preparación del Año Internacional del Arroz 2004;
  • mejora de la seguridad alimentaria de los más de 245 millones de personas que habitan en los ecosistemas de montaña;
  • mejora de la coordinación e integración en el marco del Sistema de Naciones Unidas.
"No se puede reducir el hambre y la pobreza sin un desarrollo agrícola y rural sostenible que ofrezca oportunidades de trabajo y de renta", aseguró Diouf.

Alrededor del 70 por ciento de las personas pobres del mundo viven en las zonas rurales y dependen en gran manera de la agricultura para su supervivencia. La agricultura proporciona una fuente de renta para el 40 por ciento de la población en los países en desarrollo, es decir, 2.500 millones de personas.

El Director General de la FAO explicó que la FAO quiere aumentar sus relaciones de cooperación con los gobiernos, con sus socios para el desarrollo y con las instituciones financieras para garantizar las inversiones que son necesarias para un desarrollo agrícola y rural sostenible.

La FAO está coordinando las actividades del Programa de acción para la agricultura y el desarrollo rural sostenibles (ADRS) aprobadas durante la cumbre de la Tierra y reafirmadas durante la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible (CMDS) celebrada en Johannesburgo en 2002.

Por lo que respecta al VIH/SIDA, Diouf dijo que continuará la colaboración con el Programa conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA (ONUSIDA) para identificar las dimensiones agrícolas del fenómeno y las medidas que habrán de adoptarse en el contexto de sus programas y proyectos.

Según cifras de las Naciones Unidas, unos 8 millones de trabajadores rurales han muerto de SIDA desde 1985 y otros 16 millones podrían morir hasta el año 2020.

Las cifras del hambre

"En el periodo 1999-2001, había 842 millones de personas subnutridas en el mundo, de la cuales 798 vivían en los países en desarrollo, 34 millones en los países con economía en transición y 11 millones en los países desarrollados", recordó Diouf.

"Aunque en 19 países en desarrollo el número de personas hambrientas se redujo en más de 80 millones durante el último decenio, lamentablemente en muchos otros países ese número ha aumentado".

En todo el mundo, esa cifra se ha reducido únicamente en 19 millones de personas entre 1990-1992 y 1999-2001. Por tanto, para alcanzar el objetivo fijado en la cumbre Mundial de la Alimentación de 1996 de reducir a la mitad el número de personas que pasan hambre para el año 2015, "habría que acelerar el ritmo de reducción del número de personas hambrientas a 26 millones por año, es decir, más de 12 veces el ritmo actual, que es de 2,1 millones de personas por año", recordó Diouf.

Recordando que entre un 65 y un 80 por ciento de las emergencias alimentarias se deben a la sequía o a las inundaciones, el Director General de la FAO subrayó la importancia de los pequeños sistemas de recogida de aguas, riego y drenaje en los países en desarrollo, sobre todo en África y en el Caribe.

Diouf hizo mención al Programa Especial de la FAO para la Seguridad Alimentaria (PESA) que se puso en marcha en 1995, que hasta la fecha ha movilizado cerca de 548 millones de dólares, de los que más de la mitad provienen de los presupuestos nacionales de los países en desarrollo. Hoy en día participan en el PESA 89 países.

Presupuesto y reforma de la FAO

La reforma de la FAO iniciada en 1994 se ha traducido en una reducción de plantilla cercana al 30 por ciento, y como resultado de la descentralización, la FAO está presente hoy en 131 Estados Miembros, en comparación con 106 en 1994, informó Diouf.

Refiriéndose al Programa de Labores y Presupuesto para el 2004-2005 que será aprobado por la Conferencia, el Director General de la FAO se pronunció contra recortes adicionales.

"El presupuesto de la FAO, después de haber disminuido en 1996?1997, no ha aumentado en términos reales desde hace un decenio", recordó Diouf. "El presupuesto actual, de 651,8 millones de dólares para 187 Estados Miembros, es inferior en 21,4 millones de dólares al presupuesto de 1994?1995, cuando la Organización contaba sólo con 169 Miembros. Durante el mismo período, la inflación acumulada en Italia ha alcanzado el 35 por ciento".

Se han presentado tres proposiciones para discusión durante la Conferencia. La primera preconiza una tasa de crecimiento real del 5,5 por ciento respecto al presupuesto vigente. La segunda prevé una hipótesis de crecimiento real cero lo que, en opinión de Diouf, es una expresión elegante para proponer que se congele el presupuesto de la Organización. La tercera hipótesis es de crecimiento nominal cero, que constituye en realidad una reducción del presupuesto de 35,2 millones de dólares en 2004/2005.

En el caso de aprobarse esta última hipótesis, el Director General de la FAO advirtió de que las consecuencias no se limitarían a reducciones de los gastos globales comprometidos para la ejecución de los programas relativos a la pesca o a los bosques. Significaría también una reducción de cerca de 160 puestos de la plantilla total de la Organización, o de 650 en caso de que no se adoptara el método de asignación de cuotas en dos monedas: dólares y euros.



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