17 de diciembre de 2003,
Roma - El desarrollo y el progreso de la
agricultura han venido siempre de la mano de los
intercambios de ideas, de variedades de cultivos, de modos de
hacer entre diferentes regiones del mundo.
El intercambio de conocimiento y de metodologías es,
con frecuencia, una fértil fuente de innovación.
El programa de Cooperación Sur-Sur de la FAO fue
creado en 1996 en el marco del Programa Especial para la
Seguridad Alimentaria (PESA) para permitir a los países
receptores del programa beneficiarse de las potencialidades, de
la experiencia y el conocimiento de otros países en desarrollo.
Esta semana en Marrakech, el grupo de los
77 -que comprende 135 países en desarrollo entre los cuales,
China- se reunirá durante una Conferencia de Alto Nivel sobre
la Cooperación Sur-Sur para identificar maneras de ampliar este
tipo de colaboración.
Agencies de Naciones
Unidas -entre ellas la FAO-, organizaciones de cooperación
internacional y países donantes participarán en el evento.
"Para erradicar el hambre, hace
falta combinar esfuerzos, conocimientos y
experiencias", explica Andrew MacMillan, Director de
las Operaciones de Campo de la FAO y uno de los representantes
de la Organización en el evento de Marrakech.
"La Cooperación Sur-Sur permite a los países
menos desarrollados beneficiarse de la experiencia y el
conocimiento de otros países en desarrollo más
avanzados".
"Esta
Conferencia es una buena oportunidad para avanzar en la
construcción de una Alianza Internacional contra el
Hambre", añade MacMillan.
La Cooperación Sur-Sur de la FAO
La FAO lanzó el Programa Especial para la
Seguridad Alimentaria (PESA) en 1994, dos años antes de la
Cumbre Mundial sobre la Alimentación de 1996, como programa
bandera de la FAO para ayudar a los países en desarrollo a
reducir el hambre y la malnutrición.
Fue
diseñado para mejorar la seguridad alimentaria en los hogares y
en las comunidades rurales y para estimular el crecimiento de
las economías locales.
Uno de sus
componentes fundamentales es el de la Cooperación Sur-Sur. Sus
objetivos primordiales son fomentar la solidaridad entre los
países en desarrollo y permitir a los países receptores
beneficiarse de las potencialidades, el conocimiento y la
experiencia de otros países en desarrollo, de manera pragmática
y a buen costo.
"Esta modalidad de
cooperación significa que un país en desarrollo con buenos
conocimiento en un sector determinado decide cooperar con otro
país menos aventajado. Para ello decide enviar, con gastos
pagados, a una serie de expertos en cuestiones agrícolas para
que durante dos o tres años colaboren en la puesta en marcha del
PESA en el país receptor", explica MacMillan.
"Allí trabajarán directamente con
agricultores, ganaderos o pescadores locales para ayudarlos a
mejorar su productividad y mejorar así el acceso a los alimentos
del conjunto de los habitantes de la comunidad".
La Cooperación Sur-Sur valoriza el
conocimiento de otros países en desarrollo donde los
especialistas a menudo conocen mejor la realidad económica,
cultural y social del desarrollo en un contexto de inseguridad
alimentaria y pobreza.
Sumando
esfuerzos, dividiendo gastos
Una
de las potencialidades de la iniciativa Sur-Sur es la reducción
de costos que implica el sumar esfuerzos de los distintas partes
implicadas, a saber: el país cooperante, el que recibe la ayuda,
las donaciones de terceras partes y la FAO.
Mediante este esquema, el país cooperante continúa a
pagar el salario de sus técnicos y el país receptor se ocupa de
proporcionar alojamiento en la comunidad en la que vivirán por
el periodo acordado, además de los gastos de viaje y una
simbólica contribución económica.
Hasta el
momento, diez países cooperantes han firmado acuerdos con 28
países receptores, y la lista sigue creciendo.
Por poner un par de ejemplos, especialistas en riego
procedentes de Egipto están trabajando actualmente en
Tanzaniaymás de 500 técnicos agrícolas chinos se están
estableciendo en varias comunidades rurales nigerianas donde
vivirán durante los próximos tres años.
"Además de la importancia del intercambio
técnico, la cooperación Sur-Sur contribuye a crear un clima de
responsabilidad compartida y de solidaridad entre los países en
desarrollo", observa MacMillan.
"La FAO espera que la Conferencia de
Marrakech sirva para reforzar la cooperación Sur-Sur en el
ámbito de la de producción de alimentos destinados a erradicar
el hambre y la malnutrición, muy especialmente en la región
Subsahariana, donde la situación es dramática".
Contacto:
Nuria Felipe
Soria
Oficina de prensa de la
FAO
nuria.felipesoria@fao.org
(+39) 06 570
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