SOFA 2017 - El estado mundial de la agricultura y la alimentación

“No dejar a nadie atrás”
Por qué invertir en zonas urbanas-rurales es clave para acabar con el hambre y la pobreza. #HambreCero

©Stef Hoffer | Shutterstock.com


PARTE 1

Aprovechar los sistemas alimentarios para lograr una transformación rural inclusiva

Desde la década de 1990, millones de personas han salido de la pobreza al tiempo que permanecían en las zonas rurales. Este hecho es muy prometedor para reactivar las oportunidades agrícolas rurales, tanto dentro como fuera de las granjas, incluyendo la creación de empleo.

Descubrir el potencial de las ciudades y pueblos y sus conexiones con las zonas rurales ofrece una oportunidad única para los habitantes de las zonas rurales, en particular para los jóvenes, que a menudo recurren a la migración en busca de una vida mejor. Alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible de poner fin al hambre y la pobreza depende en gran medida del progreso en las zonas rurales, que es donde viven la mayoría de los pobres y los hambrientos.

Frutas y verduras frescas a la venta en un puesto de un mercado.
La pobreza y las adversidades han forzado a las poblaciones de comunidades rurales a migrar.

©Alex Webb | Magnum Photos for FAO

En el mundo actual el reto de alcanzar el Hambre Cero se torna más arduo. Las presiones demográficas, la creciente urbanización y el cambio climático están transaformando el mundo en el que vivimos y nuestros sistemas agrícolas y alimentarios, que incluyen todas las etapas desde la producción al procesamiento de alimentos, están evolucionando de forma veloz para contrarrestar estas presiones. El cambio ya está sucediendo, incluso donde menos se esperaba: en los pueblos y en las zonas rurales.

Ashmita Thapa

Nepal

"Esperamos aprender más en los próximos días. Si aprendemos más, no será necesario marcharse al extranjero"

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Sin embargo, estos cambios no han ocurrido en todas partes. ¿Por qué no?

Asia meridional y el África subsahariana no han experimentado el mismo crecimiento que América Latina y el Este y Sudeste asiático. ¿Las transformaciones rurales de hoy están dejando atrás a algunas personas?

Seguramente aún no es demasiado tarde para cambiar este curso de acción y asegurarnos de que las transformaciones rurales son más inclusivas. Aprovechando el potencial de los sistemas alimentarios y reconociendo el papel de las ciudades pequeñas y los pueblos en una planificación rural y urbana integrada, aún son posibles esas transformaciones inclusivas, que serán cruciales para erradicar la pobreza y el hambre.


PARTE 2

Nuevas transformaciones

El progreso económico y la transformación de economías basadas en la agricultura, a aquellas basadas en la industria y en los servicios han sacado a millones de personas de la pobreza desde la década de 1990. Durante las dos últimas décadas, estas transformaciones incrementaron el número de personas que vivían por encima de la línea de pobreza moderada en más de 1 600 millones de personas. De ellos, 750 millones son población rural que continúan viviendo en zonas rurales, subrayando un hecho importante: el desarrollo rural fue y sigue siendo clave para acabar con el hambre y la pobreza.

"El cumplimiento de la Agenda 2030 depende de manera crucial del progreso de las zonas rurales, que es donde vive la mayoría de la población pobre y hambrienta"
José Graziano da Silva, Director General de la FAO

Sin embargo, las transformaciones rurales no han ocurrido de manera uniforme. En la mayoría de los países del África subsahariana y Asia meridional, una compleja combinación de baja productividad en las explotaciones de subsistencia, oportunidades limitadas de industrialización y rápido crecimiento demográfico está impidiendo transformaciones estructurales. El crecimiento en los sectores manufactureros y de servicios modernos no ha seguido el ritmo de urbanización en el África subsahariana. Los pobres africanos rurales que se trasladan a las ciudades tienen más posibilidades de unirse a las filas de los pobres urbanos que de encontrar un camino para salir de la pobreza. Una dinámica similar se observa en Asia meridional, donde los pobres rurales tienen más ocasiones de escapar de la pobreza permaneciendo en las zonas rurales que mudándose a las ciudades.

FIGURA 1

Cambios en las proporciones de población pobre y no pobre en zonas rurales y urbanas, en la población total de países seleccionados, por región, entre las décadas de 1990 y 2010

DÉCADA
1990s
2000s
2010s
  • Población no pobre en zonas urbanas
  • Población pobre en zonas urbanas
  • Población pobre en zonas rurales
  • Población no pobre en zonas rurales

NOTAS: El nivel de pobreza utilizado es “moderado”, definido como vivir con menos de 3,10 USD al día (dólares PPA de 2011). Los gráficos se refieren a los siguientes países, seleccionados por disponibilidad de datos: Asia oriental y sudoriental: Camboya, China, Indonesia, Filipinas, Tailandia y Viet Nam; Asia meridional: Bangladesh, Nepal y la India; América Latina y el Caribe: Brasil, Colombia, República Dominicana, Guatemala, Nicaragua y Perú; África subsahariana: Burkina Faso, Côte d’Ivoire, Mozambique, Malí, Malawi, Etiopía, Nigeria, Rwanda, la República Unida de Tanzanía, Sudáfrica, Uganda y Zambia; Cercano Oriente y Norte de África:
Irán (República Islámica del), Tayikistán, Túnez y Turquía.
FUENTE: Cálculos de la FAO a partir de datos del Banco Mundial y el FIDA (2016).

Los trabajadores que abandonan la agricultura y no pueden encontrar un empleo en la economía local no agrícola, a menudo recurren a la migración estacional o permanente. Después de dejar sus pequeñas parcelas y cosechas en busca de una vida mejor en la ciudad, acaban a menudo en trabajos informales mal pagados, por lo general en las zonas urbanas. No se espera que sus vidas mejoren significativamente porque los recursos en ciudades ya sobrepobladas sufren aún mayor presión.

Mohamed Seid

Etiopía

"Queremos ampliar nuestro negocio hortícola y ser un modelo para otros jóvenes de nuestra región"

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El reto es particularmente importante, ya que se prevé que entre 2015 y 2030, la población en África y Asia aumente de 5 600 millones a más de 6 600 millones. En el mismo período, se calcula que el número de jóvenes entre 15 y 24 años crecerá cerca de 100 millones, para llegar a los 1 300 millones en todo el mundo. Ofrecer un empleo digno para millones de jóvenes que entran en el mercado de trabajo es uno de los desafíos que el mundo tendrá que afrontar.

¿Qué se puede hacer?

Las dinámicas del desarrollo industrial en África subsahariana y Asia meridional han sido, en el pasado, más lentas que en otras regiones. Sin embargo, estos países todavía pueden sufrir transformaciones rurales sostenibles haciendo hincapié en los sistemas alimentarios para que den respuesta a la creciente demanda urbana de alimentos.

Esta demanda en aumento puede impulsar actividades no agrícolas y relacionadas con la agricultura (agroindustria) y proporcionar nuevos empleos, a los jóvenes en particular.


PARTE 3

Aprovechar los sistemas alimentarios

La creciente demanda de los mercados alimentarios urbanos será una fuerza importante detrás de las transformaciones rurales. Satisfacer esta demanda creará nuevos empleos en las economías rurales. Sin embargo, esta "oportunidad de oro" en sí misma no garantiza que haga progresar a todos los segmentos de la sociedad; no todos los agricultores a pequeña escala, por ejemplo, estarán preparados para este reto. Para asegurarse de que esta oportunidad beneficie a los más vulnerables, es crucial que los responsables de políticas y los gobiernos comprendan la dinámica socioeconómica existente entre las ciudades, los pueblos y las zonas rurales y las diferentes funciones que desempeñan en el sistema alimentario. La urbanización será un importante motor de cambio, pero no puede considerarse como la única solución a los desafíos que plantean la pobreza y la inseguridad alimentaria.

Para ser inclusiva, la transformación rural debe centrarse en vincular a ciudades y pueblos y sus áreas rurales circundantes con el desarrollo del sector agroindustrial y con las infraestructuras, incluyendo políticas públicas e inversiones.

FIGURA 2

Mapa que ilustra el concepto de espectro rural-urbano

Invertir en ciudades pequeñas y en su infraestructura conecta las zonas rurales entre ellas y con las ciudades más grandes.
  • Zona de influencia de la ciudad grande
  • Zona de influencia de la ciudad pequeña
  • Zona rural remota
  • Carretera principal
  • Carretera

FUENTE: FAO.

Los sectores urbanos y rurales no son diferentes, sino que forman un continuo desde la capital y otras grandes ciudades hasta los centros regionales más grandes, poblaciones y mercados más pequeños y, por último, los espacios rurales.

Por tanto, un enfoque territorial de la planificación del desarrollo rural será clave para reforzar las conexiones económicas, sociales y políticas entre los pequeños centros urbanos y sus zonas rurales circundantes, creando oportunidades más allá de las explotaciones agrícolas. Esta dimensión territorial se ha vuelto particularmente relevante con el creciente reconocimiento del papel que las ciudades y pueblos más pequeños pueden jugar en la desconcentración de la urbanización y la diversificación de las oportunidades laborales.


PARTE 4

El potencial de las ciudades pequeñas

En los países en desarrollo, cerca de 1 500 millones de personas viven en pequeñas ciudades y pueblos con menos de 500 000 habitantes. En África oriental, las ciudades pequeñas están diversificando rápidamente sus economías y creando estrechos vínculos con las zonas rurales. América Latina y Asia han experimentado un crecimiento explosivo de ciudades que están económicamente vinculadas tanto a sus zonas rurales circundantes como a los grandes centros urbanos. El sesenta por ciento de la demanda de alimentos urbanos procede de estas pequeñas poblaciones.

FIGURA 3

Distribución de la población a lo largo del espectro rural-urbano, a nivel mundial y por región, 2000

  • Ciudades grandes, zonas urbanas y periurbanas
  • Ciudades grandes, zonas rurales próximas
  • Ciudades pequeñas y pueblos, zonas urbanas y periurbanas
  • Ciudades pequeñas y pueblos, zonas rurales próximas
  • Zona rural remota

FUENTE: Cálculos y elaboración de la FAO.

Sin embargo, los responsables de las políticas y los planificadores a menudo ignoran estos pequeños centros urbanos.

La realidad es que las áreas rurales y urbanas no funcionan como dominios separados. Más bien, desde las megaciudades hasta las zonas rurales periféricas, estos dominios actúan como un espectro en el que todas las áreas están en última instancia conectadas entre sí. En África subsahariana, las ciudades pequeñas y pueblos son puntos de referencia importantes para las familias rurales, ya que son los lugares donde se compran insumos, envían a sus hijos a la escuela y acceden a la atención médica y a otros servicios.

Es dentro de este grueso tejido socioeconómico donde los mercados alimentarios están creciendo hoy en día y, junto con ellos, también las cadenas alimentarias rurales-urbanas.

Además de la creciente demanda de alimentos, las personas con mayores ingresos en las zonas urbanas están liderando también un cambio en los hábitos alimentarios

Además de la creciente demanda de alimentos, las personas con mayores ingresos en las zonas urbanas están liderando también un cambio en los hábitos alimentarios. Las dietas se están alejando de los cultivos básicos tradicionales hacia productos de mayor valor, como lácteos, pescado, frutas, verduras y proteínas animales, al igual que más alimentos procesados.

La demanda urbana de más alimentos y de alimentos procesados podría aprovecharse para crear nuevas oportunidades económicas para los productores y las agroindustrias dentro del espectro urbano-rural, impulsando la productividad y los ingresos de las pequeñas explotaciones y creando empleos no agrícolas.

FIGURA 4

Correlación entre las tendencias de consumo de alimentos básicos y de crecimiento del PIB per cápita en países seleccionados de regiones en desarrollo, 2010

NOTA: Los alimentos básicos incluyen cereales, raíces y tubérculos.
FUENTES: FAO (2017c) y Banco Mundial (2016a).

Al expandir las oportunidades no agrícolas del sistema alimentario -por ejemplo, el comercio, procesado, envasado, distribución y almacenamiento-, las ciudades pequeñas y pueblos pueden convertirse en centros de una creciente economía rural no agrícola. Esta expansión, a su vez, ayuda a las zonas rurales a convertirse en incubadoras de pequeñas empresas no agrícolas. Esto beneficiaría especialmente a la población rural que deseaba abandonar la agricultura y daría inicio a una nueva transformación inclusiva que vincule las zonas rurales con los centros urbanos más pequeños donde se les ofrecen servicios.

En todas las regiones, las zonas rurales son tan importantes para contribuir a sacar a la gente de la pobreza como lo son las zonas urbanas

Fomentar los vínculos entre zonas rurales y urbanas a través de estrategias territoriales apropiadas puede crear a la vez un entorno empresarial favorable para los agricultores y ayudar a diversificar las economías rurales mediante oportunidades de ingresos no agrícolas, vitales para la construcción de comunidades rurales prósperas y sostenibles.


PARTE 5

Políticas de Apoyo

Empoderando a los pequeños agricultores

Aunque estas nuevas oportunidades tienen un gran potencial, si el desarrollo rural se centra únicamente en el cambio de los sistemas alimentarios y la creciente demanda de alimentos, las transformaciones se harán a expensas de los pequeños agricultores y productores. Esta mayor demanda podría, en cambio, motivar a grandes explotaciones comerciales y cadenas de valor dominadas por grandes procesadores y minoristas a aprovechar estos mercados potencialmente rentables. Cerca del 85 por ciento de los agricultores del mundo -que normalmente poseen menos de 2 hectáreas-, tendrían dificultades para competir, ya que no tienen las mismas capacidades técnicas ni acceso a recursos, como las nuevas tecnologías. Esta fuerte competencia en el mercado internacional conduciría en última instancia a la exclusión de los pequeños campesinos.

Tanzania: Un agricultor a pequeña escala haciendo zanjas y echando fertilizante en un proyecto de producción de uvas de 300 acres.
©FAO/IFAD/WFP/Eliza Deacon

Sin agricultores, pastores, pescadores y comunidades forestales, no hay sistema alimentario. Los productores en pequeña escala deberían estar facultados para participar plenamente en satisfacer la demanda de alimentos procedentes de las zonas urbanas. Por lo tanto, el eje central de cualquier estrategia de desarrollo rural es crear las condiciones propicias que provean a los agricultores y trabajadores agroalimentarios y sus familias de las habilidades y tecnologías que necesitan para competir en el mercado y lograr ingresos adecuados y condiciones de vida dignas. Los responsables de la formulación de políticas deben velar por un mejor acceso al crédito, los mercados, la mecanización y la tecnología, además de reforzar la tenencia de la tierra y la equidad en los contratos de suministro. Estas condiciones permitirán a los pequeños productores aprovechar la demanda urbana como motor de un crecimiento transformador y equitativo. Los responsables de la formulación de políticas deberían también ayudar a los agricultores a superar otras barreras, como las normas de calidad, los requisitos de trazabilidad y la certificación.

En general, es necesario prestar mayor atención al apoyo a las pequeñas y medianas empresas alimentarias mediante la creación de capacidades y competencias, el fortalecimiento de las cooperativas y las organizaciones de agricultores y fomentando el acceso a las tecnologías modernas que les permitan ampliar su alcance y mejorar su competitividad.

Unidad de producción de tomate en polvo. Movilidad juvenil, seguridad alimentaria y reducción de la pobreza rural; fomentar la diversificación de rural a través de la mejora del empleo juvenil y de la movilidad laboral. ©Nikos Economopoulos/Magnum Photos for FAO

La protección social complementa todas las intervenciones antes mencionadas, al facilitar las transiciones. Los programas de protección social ayudan a los pobres a acceder a un empleo altamente productivo, aumentando su acceso a los recursos financieros y permitiendo que las personas de bajos ingresos asuman riesgos, por ejemplo, adoptando nuevos métodos de producción o iniciando una pequeña empresa. Los problemas -como la falta de liquidez, crédito o seguro-, pueden obstaculizar los esfuerzos de las personas de bajos ingresos para aumentar la productividad en la agricultura o en otros sectores. La protección social puede abordar la desigualdad de ingresos y promover un crecimiento más equitativo y sostenible. En lugar de centrarse simplemente en las limitaciones de los servicios informales, los responsables de la formulación de políticas también deberían reconocer el potencial de este activo sector informal y facilitar la inclusión de estos servicios en los contratos formales.

El crecimiento de las actividades rurales no agrícolas es una oportunidad para los hogares rurales pobres sólo si tienen o pueden adquirir las habilidades necesarias para aprovechar estas oportunidades.

Vínculos más fuertes

Además de políticas de apoyo e inclusión, las transformaciones rurales requerirán el desarrollo de una agroindustria activa y la infraestructura necesaria para conectar las zonas rurales y los mercados urbanos. En los próximos años, es probable que muchos pequeños agricultores abandonen la agricultura y la mayoría no podrá encontrar empleo decente en economías rurales de baja producción. Un sector agroindustrial dinámico y el crecimiento de los servicios en las zonas rurales crearían empleos en las economías locales, especialmente para las mujeres y los jóvenes, mejorarían los ingresos y respaldarían los logros generales en materia de nutrición, salud y seguridad alimentaria.

La agroindustria ya es un sector importante en muchas economías basadas en la agricultura. En el África subsahariana, la elaboración de alimentos y bebidas representa entre el 30% y el 50% del valor añadido total de manufactura en la mayoría de los países y, en algunos, supera el 80%. No obstante, el crecimiento de la agroindustria a menudo se ralentiza al no disponerse de la infraestructura básica, desde carreteras rurales y redes de suministro eléctrico hasta instalaciones de almacenamiento y transporte refrigerado. En muchos países de ingresos bajos, estas limitaciones se ven agravadas por la falta de inversiones de los sectores público y privado.

La falta de infraestructura presenta un gran impedimento para que los agricultores aprovechen la demanda urbana de frutas frescas, verduras, carne y productos lácteos. Estos productos nutricionales de mayor valor requieren instalaciones de almacenamiento, sistemas de transporte refrigerado y otras infraestructuras de las que carecen muchos países en desarrollo. Una mejor infraestructura no sólo ayudaría al desarrollo rural, sino que reduciría la dependencia de los centros urbanos de las importaciones y mejoraría el acceso en general a alimentos nutritivos.

Desarrollo rural diferente

Por último, las transformaciones exitosas requieren una planificación del desarrollo rural que se centre en la integración de los territorios y refuerce las conexiones físicas, económicas, sociales y políticas entre los pequeños centros urbanos y sus zonas rurales circundantes.

La creación de corredores agropecuarios, en los que las áreas de producción y los pequeños núcleos urbanos están conectados por líneas de transporte tales como autopistas, ferrocarriles, puertos o canales, y grupos agrícolas, que vinculen a productores de alimentos, procesadores e instituciones en redes, son sólo algunos ejemplos de herramientas agroterritoriales que pueden mejorar el éxito de las transformaciones rurales.

Zarzis, Túnez: Pescadores en el Puerto de Zarzis. ©Nikos Economopoulos | Magnum Photos

Un camión circula por una carretera entre campos de cultivo. | Shutterstock.com

Las ciudades pequeñas y los pueblos han ayudado a reducir la pobreza en las zonas rurales de manera inclusiva y duradera. Reconocer su importancia en el desarrollo económico rural está generando un interés renovado en un enfoque del desarrollo territorial que reconoce la diversidad de potenciales de desarrollo y de desempeños en las áreas geográficas a nivel subnacional.


PARTE 6

Conclusiones

En una era de rápida urbanización, la gente que permanece en las zonas rurales podría salir de la pobreza gracias a transformaciones inclusivas.

Las zonas rurales y las ciudades pequeñas y los pueblos tienen la llave de las transformaciones inclusivas. Este es un mensaje importante para los responsables de políticas. Los continuos rurales-urbanos reforzados proporcionan a los agricultores a pequeña escala y a los habitantes del medio rural mayores oportunidades para compartir los beneficios del crecimiento económico y este desarrollo económico inclusivo es una potente fuerza de cambio.

Las economías rurales prósperas proporcionan alternativas a las poblaciones rurales que ven la migración como su única oportunidad de salir de la pobreza y del hambre. Les da otras oportunidades.

Alcanzar un mundo sin hambre ni pobreza dependerá de cómo se desarrollan las zonas rurales en los próximos años y de cómo apoyamos este cambio de paradigma tanto con las ideas como con los recursos.