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Plataforma de Conocimientos sobre las Cadenas de Valor Alimentarias Sostenibles

¿Qué es el desarrollo de cadenas de valor alimentarias sostenibles?

Esta plataforma se basa en el marco de las cadenas de valor alimentarias sostenibles (CVAS) de la FAO. El marco de las CVAS integra dos conceptos que han adquirido popularidad en la teoría y la práctica del desarrollo durante el último decenio: sostenibilidad y cadenas de valor. Estos conceptos no siempre se entienden bien y pueden interpretarse de distinta manera según cada persona. Especificando los conceptos y el modo en que encajan, el marco de las CVAS tiene como objetivo promover una mejor comprensión de su naturaleza fundamental a fin de facilitar un intercambio de conocimientos y una aplicación más eficaces. En esta sección se resumen los principales elementos de este marco. Puede encontrarse más información aquí.

Definición de cadena de valor alimentaria sostenible

Una cadena de valor alimentaria (CVA) se compone de todas las partes interesadas que participan en las actividades coordinadas de producción y adición de valor necesarias para elaborar productos alimentarios.

Una cadena de valor alimentaria sostenible es una cadena de valor alimentaria que:

  • resulta rentable en todas sus etapas (sostenibilidad económica);
  • proporciona amplios beneficios para la sociedad (sostenibilidad social);
  • tiene una repercusión positiva o neutra en el entorno natural (sostenibilidad medioambiental).

En el concepto de CVAS se reconoce que las cadenas de valor son sistemas dinámicos impulsados por el mercado en los cuales la coordinación vertical (gobernanza) es la dimensión central y para los cuales el valor añadido y la sostenibilidad son mediciones del rendimiento explícitas y multidimensionales evaluadas a nivel global.

Concepto de Valor-Añadido

En el marco de las CVAS, el valor añadido representa la diferencia entre el costo no relacionado con la mano de obra de la producción de un alimento y el precio que el consumidor está dispuesto a pagar por él; este valor se ajusta teniendo en cuenta las externalidades.

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Cuando se habla de cadenas de valor, la parte del concepto relativa a la cadena es relativamente sencilla: el productor está vinculado al agregador, y este al elaborador, y este al distribuidor, quien vende al consumidor final. Quizás la parte de la definición que hace referencia al valor es más difícil de entender. En el marco de las CVAS, el valor añadido representa la diferencia entre el costo no relacionado con la mano de obra de la producción de un alimento y el precio que el consumidor está dispuesto a pagar por él; este valor se ajusta teniendo en cuenta las externalidades. Esto significa que la mejor manera de comprender el concepto de valor añadido es analizar las formas en que las diversas partes interesadas lo obtienen: como ganancias, salarios, impuestos, excedentes del consumidor y externalidades (Figura 1). Las externalidades pueden ser positivas o negativas. Por ejemplo, un elaborador de alimentos puede contaminar un río, lo que afecta a los ingresos de los pescadores, o construir una carretera que lleve a su factoría, lo que beneficia a las comunidades rurales que vivan junto a ella.

 

Figura 1: Valor añadido en el desarrollo de cadenas de valor alimentarias

Fuente: FAO, 2014

La idea central que se muestra en la Figura 1 es que el desarrollo de CVAS no significa simplemente vincular a los pequeños agricultores con una cadena de valor concreta. Se crean otros cuatro tipos de valor adicional, algunos de los cuales pueden incluso ser más importantes que la vinculación de los pequeños agricultores a la CVA, como la creación de empleo y los beneficios para el consumidor. Se puede esperar que la mayoría de los pobres de las zonas rurales, incluida la mayoría de los agricultores de subsistencia, probablemente solo escape de la pobreza sosteniblemente si consigue trabajos decentes, habida cuenta de que los medios de vida de la mayoría de las personas dependen del empleo y no de la gestión de un negocio (y la agricultura es una forma de negocio). Asimismo, si una CVA se desarrolla de modo que pueda proporcionar alimentos más sanos y baratos y en mayor abundancia, se generará una gran repercusión en el desarrollo, incluso aunque no se incluya a más pequeños agricultores en la cadena, ya que todo el mundo consume alimentos.

Concepto de sostenibilidad

En el desarrollo de CVAS se sigue un enfoque integral de triple resultado, en el que la sostenibilidad tiene tres dimensiones principales: económica, social y medioambiental.

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El marco de las CVAS también define explícitamente el concepto de sostenibilidad a fin de evitar malentendidos. En el desarrollo de CVAS se adopta un enfoque integral de triple resultado, que reconoce tres dimensiones principales de la sostenibilidad: económica, social y medioambiental (Figura 2). En la dimensión económica, una cadena de valor se considera sostenible si las actividades llevadas a cabo por cada una de las partes interesadas son viables desde el punto de vista comercial, o desde el punto de vista fiscal para los servicios públicos. En la dimensión social, la sostenibilidad se refiere a resultados social y culturalmente aceptables con respecto a la distribución de los beneficios y costos asociados a una mayor creación de valor. En la dimensión medioambiental, la sostenibilidad se determina por la capacidad de los actores de las cadenas de valor de generar mediante sus actividades repercusiones positivas o neutras en el entorno natural. Por definición, la sostenibilidad es un concepto dinámico en tanto que es cíclico y que depende de la vía utilizada, es decir, la sostenibilidad del rendimiento de una cadena de valor en un período influye en gran medida en su rendimiento en el siguiente período.

Figura 2: Sostenibilidad en el desarrollo de cadenas de valor alimentarias

Fuente: FAO, 2015

La idea central ilustrada en la Figura 2 es que el desarrollo de CVAS aborda la sostenibilidad de manera integral. Por ejemplo, si se utiliza el enfoque de la CVAS para tratar el control de las enfermedades animales, todas las medidas propuestas relativas a la mejora de la CVA para afrontar mejor las enfermedades animales se deberán evaluar en función del resto de elementos de la sostenibilidad para garantizar que no se producen efectos no deseados. Algunas de las cuestiones que deberán tenerse en cuenta son las repercusiones que la mejora tendrá en la rentabilidad de las explotaciones agrícolas y la posibilidad de que la mejora repercuta de manera diferente en agricultores pobres y ricos, lo que probablemente aumentará la brecha que los separa.

Marco del desarrollo de cadenas de valor alimentarias sostenibles

El marco del desarrollo de CVAS considera que la CVA es el elemento principal de un sistema de complejos entornos económicos, sociales y naturales que determinan el comportamiento y rendimiento de las explotaciones agrícolas y otras empresas agroalimentarias (Figura 3).

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Figura 3 - Marco de las cadenas de valor alimentarias sostenibles

Fuente: FAO, 2014

La CVA básica está integrada por los actores de la cadena de valor que producen o compran productos en el nivel inicial, añaden valor a estos productos y a continuación los venden en el siguiente nivel. Estos actores desempeñan cuatro funciones: producción (agricultura, pesca, aprovechamiento forestal y actividades agroforestales), agrupamiento, elaboración y distribución (venta al por mayor y al por menor). La fase de agrupamiento reviste especial importancia para las CVA en los países en desarrollo, donde el agrupamiento y almacenamiento eficientes de pequeños volúmenes de productos recolectados de pequeños productores muy dispersos suele constituir un desafío importante.

Los actores de las CVA están relacionados entre sí y con su entorno de funcionamiento más amplio a través de una estructura de gobernanza. Existen vínculos horizontales entre los actores de una etapa concreta de la cadena, como los agricultores que se organizan en cooperativas, y vínculos verticales dentro de la cadena en general, como los agricultores que ofrecen sus productos a empresas alimentarias mediante contratos.

En última instancia, el valor lo determina el consumidor al elegir qué productos alimenticios compra en los mercados nacionales e internacionales. Esto implica que el desarrollo de CVAS parte de una oportunidad en el mercado y avanza en sentido inverso a lo largo de la cadena a fin de determinar los aspectos que deben mejorarse para aprovechar esta oportunidad.

Los actores de la CVA reciben el respaldo de proveedores de apoyo empresarial, los cuales no son propietarios del producto de la cadena de valor, pero desempeñan una función esencial en el fomento del proceso de creación de valor. Junto a los actores de la cadena, estos proveedores representan la CVA ampliada. Suministran insumos físicos como semillas y materiales de embalaje, o servicios financieros o no financieros como préstamos, seguros, transporte, análisis de laboratorio, fumigación, información y estudios sobre comercialización.

Los actores de la CVA y los proveedores de apoyo operan en un entorno propicio, cuya naturaleza tiene importantes repercusiones en su rendimiento. Se pueden distinguir diversos elementos sociales y medioambientales en este entorno propicio. Entre los elementos sociales se incluyen elementos socioculturales (religión, historia, idioma y otros), elementos organizativos (ministerios, escuelas, instalaciones de investigación y desarrollo, asociaciones nacionales de productos y demás), elementos institucionales (políticas, leyes, costumbres y otras normas arraigadas socialmente, normas del sector privado como las normas voluntarias y demás), y elementos de infraestructura (carreteras, mercados, TIC, redes eléctricas, estructuras de riego públicas básicas y otras). Entre los elementos naturales pueden mencionarse las fuentes de agua dulce, el suelo, la biodiversidad, el clima y otros.

La idea central que se desprende del marco analítico, además del hecho de que los mercados finales sean los principales impulsores, es que el desarrollo de CVAS sitúa a las CVA en un sistema más amplio donde existen puntos clave en los que el efecto de un cambio se maximiza y en los que la causa profunda de un problema —y, por tanto, la solución más eficaz— puede estar a cierta distancia del problema observado. Por ejemplo, para ayudar a los agricultores a adoptar una nueva tecnología prometedora, puede ser mucho más eficaz cambiar la prestación de servicios o un reglamento que trabajar directamente con los agricultores.

Paradigma del desarrollo de cadenas de valor alimentarias sostenibles

Las CV, en tanto que motores de crecimiento, crean un valor añadido que, como ya se ha señalado, está compuesto por cinco elementos: salarios, ganancias, impuestos, excedentes del consumidor y una repercusión neta en el medio ambiente, positiva o negativa. Este valor añadido pone en marcha tres circuitos de crecimiento relacionados con la sostenibilidad económica, social y medioambiental, y repercute directamente en la pobreza y el hambre.

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El cometido básico de la FAO, grabado en mármol en la entrada de su Sede, es ayudar a liberar del hambre a la humanidad. Por lo tanto, es importante comprender el modo en que el desarrollo de CVAS está relacionado con la seguridad alimentaria.

El paradigma del desarrollo de CVAS parte del supuesto de que la inseguridad alimentaria constituye principalmente un síntoma de la pobreza (Figura 4). Los hogares que tienen suficientes recursos financieros en todo momento crearán la demanda efectiva que impulsa la oferta de alimentos. Desde el lado de la oferta, las mejoras competitivas en el sistema alimentario reducirán los costos de los productos alimentarios para los consumidores o incrementarán sus beneficios. En tanto que motores de crecimiento, las CVA crean un valor añadido que, como ya se ha señalado, está compuesto por cinco elementos: salarios, ganancias, impuestos, excedentes del consumidor y una repercusión neta en el medio ambiente, positiva o negativa.

Este valor añadido pone en marcha tres circuitos de crecimiento relacionados con la sostenibilidad económica, social y medioambiental, y tiene repercusiones directas en la pobreza y el hambre (Figura 4): i) un circuito de inversión, impulsado por la reinversión de ganancias y ahorros; ii) un circuito multiplicador, impulsado por el gasto derivado del aumento de los ingresos de los trabajadores; iii) un circuito de progreso ecosocial, impulsado por el gasto público en los entornos social y natural. Además de la viabilidad comercial y fiscal, el elemento de sostenibilidad del desarrollo de CVAS implica la transición a mecanismos institucionales que permitan distribuir más equitativamente el aumento del valor añadido y reducir el uso de los recursos naturales no renovables, así como las repercusiones sobre ellos. Las tres dimensiones de la sostenibilidad están estrechamente relacionadas; de hecho, los aspectos social y ambiental de la sostenibilidad determinan cada vez más el acceso a los mercados y la competitividad.

Figura 4: Paradigma del desarrollo de cadenas de valor alimentarias sostenibles

Fuente: FAO, 2015

En principio, el desarrollo de CVAS se centra principalmente en mejorar la eficacia para reducir los precios de los productos alimenticios y aumentar su disponibilidad, lo que permitirá que los hogares compren más alimentos. Sin embargo, a medida que aumentan los ingresos de los hogares, estos tienden a destinar más dinero a la adquisición de alimentos de valor más elevado (por ejemplo, con mayor valor nutritivo, de uso más cómodo, con beneficios para la salud o con una mejor imagen) en lugar de incrementar la cantidad de alimentos que consumen. A su vez, esta evolución de la demanda de los consumidores se convierte en un factor impulsor clave de la innovación y la creación de valor en cada uno de los niveles de la CVA, lo que da lugar a una mejora continua del suministro de alimentos y al aumento de los beneficios para los consumidores.

Una conclusión central que se desprende de este paradigma del desarrollo es que en el desarrollo de CVAS no se trata tanto de pasar de un punto estático A a un punto estático B (mejorado), sino más bien de poner en marcha o acelerar circuitos de retroalimentación positivos que continúen impulsando mejoras en las diversas dimensiones de la sostenibilidad.

Principios del desarrollo de cadenas de valor alimentarias sostenibles

El desarrollo de CVAS aplica un enfoque integral que determina las causas profundas e interrelacionadas por las que los actores de las cadenas de valor no aprovechan las oportunidades existentes.

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El desarrollo de CVAS requiere un enfoque específico para analizar la situación, elaborar estrategias y planes de apoyo y evaluar las repercusiones en el desarrollo. Esto se recoge en 10 principios interrelacionados (Figura 5). Con dicho enfoque no se pretende simplemente elaborar largas listas de limitaciones a menudo ya conocidas y, a continuación, recomendar maneras de abordarlas una a una. Por el contrario, el desarrollo de CVAS aplica un enfoque integral que determina las causas profundas e interrelacionadas que explican por qué los actores de las cadenas de valor no aprovechan las oportunidades existentes.

Figura 5: Principios del desarrollo de cadenas de valor alimentarias sostenibles

Fuente: FAO, 2015

Los 10 principios se agrupan en tres fases de un ciclo de desarrollo continuo. En la primera fase, medición del rendimiento, se evalúa la CVA teniendo en cuenta los resultados económicos, sociales y medioambientales que ofrece actualmente en relación con una visión de lo que podría ofrecer en el futuro (principios 1, 2 y 3). Los programas de desarrollo de CVAS deberían abordar aquellas cadenas de valor que presentan las mayores brechas entre el rendimiento real y potencial.

En la segunda fase, comprensión del rendimiento, se exponen los principales factores impulsores del rendimiento (o las causas profundas del rendimiento deficiente) tomando en consideración tres aspectos clave: i) cómo están relacionadas las partes interesadas en la cadena de valor y sus actividades entre sí y con los entornos económico, social y natural (Principio 4); ii) qué impulsa el comportamiento de las distintas partes interesadas en sus interacciones empresariales (Principio 5); iii) cómo se determina el valor en los mercados finales (Principio 6).

En la tercera fase, mejora del rendimiento, se sigue una secuencia lógica de acciones sobre la base del análisis llevado a cabo en la segunda fase: elaborar una visión específica y realista y una estrategia asociada de desarrollo de la CVA básica con la que las partes interesadas concuerden (Principio 7); seleccionar las actividades de mejora y las asociaciones multilaterales que respalden la estrategia y puedan lograr verdaderamente el grado de repercusión previsto (principios 8, 9 y 10).

Conclusión

El desarrollo de CVAS proporciona un marco flexible para abordar muchos de los desafíos a los que se enfrenta el desarrollo de los sistemas alimentarios.

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Una interpretación errónea de su naturaleza fundamental puede limitar con facilidad su repercusión o dar lugar a un efecto insostenible. Por otra parte, incluso en los casos en que los profesionales entiendan y apliquen rigurosamente los principios del desarrollo de CVAS, el enfoque no puede solucionar todos los problemas del sistema alimentario. Las CVA no pueden proporcionar ingresos a todas las personas, incorporar compensaciones en el sistema alimentario ni evitar siempre todas las repercusiones negativas para todas las partes interesadas y todos los elementos del medio ambiente. Es necesario contar con programas públicos y estrategias de desarrollo nacionales para abordar estas limitaciones. Sin embargo, dichos programas y estrategias se financian en gran medida mediante la recaudación de impuestos generados por las CVA, lo que sitúa el desarrollo de cadenas de valor en general, y el desarrollo de CVAS en particular, en el centro de cualquier estrategia destinada a reducir la pobreza y el hambre a largo plazo.