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Conjunto de Herramientas para la Gestión Forestal Sostenible (GFS)

Respuestas forestales en casos de desastres causados por la naturaleza y por conflictos humanos

Este módulo examina el papel de las actividades forestales en la mitigación de los desastres causados por la naturaleza y los conflictos humanos, además de las respuestas relativas que podrían contribuir a la recuperación a corto y largo plazo de las comunidades y ecosistemas en casos de desastres.

Respuestas forestales en casos de desastres causados por la naturaleza y por conflictos humanos contribuye a los ODS:

Las actividades forestales y los desastres

Los desastres causados por los fenómenos meteorológicos extremos (p.ej., sequias, tormentas, inundaciones, huracanes y ciclones), otros fenómenos naturales (p.ej., brotes de plagas para animales y plantas, terremotos, deslizamientos de tierra, maremotos y erupciones volcánicas) y los conflictos humanos (p.ej., disturbios civiles y conflictos armados que desplazan a la gente) pueden producir la degradación de los bosques y la deforestación. Estos desastres, inevitablemente, interrumpen el suministro de productos forestales y de servicios ambientales, amenazando la subsistencia y los medios de vida de las comunidades locales y de las industrias forestales. Estos desastres pueden también activar una presión sin precedentes sobre los bosques, con sobrevivientes y desplazados en busca de alimentos, madera, leña, fibras, forraje y otros productos en los bosques residuales, o que se establecen en esos bosques y los desmotan para fines agrícolas.

Los bosques que han sido destruidos o han sufrido daños graves producidos por desastres podrían sufrir efectos secundarios, por ejemplo, brotes de plagas, incendios forestales y erosión. Estos efectos pueden retardar la recuperación de los bosques y causar ulterior deterioro en los medios de vida y en la seguridad alimentaria de las poblaciones que dependen de los bosques. La pérdida o el daño a los bosques y a los recursos forestales pueden llevar a la degradación de los suelos y de los recursos hídricos, con posibles efectos negativos sobre los terrenos agrícolas y la producción pesquera de aguas abajo y, por consiguiente, sobre los medios de vida de las comunidades.

Por otro lado, los bosques pueden salvar vidas durante y después de los desastres, brindando alimentos, madera para la reconstrucción, leña, medicinas y medios por los cuales las poblaciones afectadas pueden obtener su sustento.

Los bosques y los árboles, si están bien manejados, pueden reducir los impactos de los desastres. En los terrenos escarpados, por ejemplo, los bosques bien manejados pueden reducir la erosión del suelo causada por las inundaciones y, en algunos casos, evitar el deslizamiento de tierras (véase el módulo sobre Bosques de montañas). Los manglares y otras zonas forestales costeras pueden reducir los daños causados por el oleaje de tormentas y los maremotos, y las tierras y bosques bien manejados pueden reducir el riesgo de incendios forestales.

Cuando los desastres causan daños graves en los bosques, los impactos negativos pueden durar mucho tiempo debido a los largos plazos que, en general, se requieren para la recuperación forestal. Las comunidades que dependen de los bosques podrían necesitar ayuda para prepararse ante los desastres y para su posterior recuperación, tomando en cuenta los factores a largo plazo.

El desafío para los gestores forestales es la aplicación de la gestión forestal sostenible (GFS) de tal forma que permita a los bosques una mejor respuesta ante los desastres, mitigando los impactos, contribuyendo a la ayuda humanitaria y a la reconstrucción y previniendo futuros desastres, favoreciendo de esta forma la capacidad de recuperación de la comunidad.

El impacto de los desastres sobre los bosques y la población

El impacto de los desastres sobre los bosques y la población

Ente los impactos potenciales de los desastres sobre los bosques, y sobre las comunidades que de ellos dependen, se incluyen:

  • interrupción del suministro de madera, combustible, fibras y productos forestales no madereros, con impactos negativos posteriores sobre la disponibilidad de productos forestales para la reconstrucción, calefacción, cocina, forraje, medicinas, etc., y sobre la posibilidad de conseguir medios de vida con base en dichos productos;
  • interrupción o destrucción de los medios de vida basados en los bosques;
  • daños en las plantas de producción (p.ej., viveros, molinos y plantas de procesamiento);
  • interrupción de las rutas de transporte y de las instalaciones, que reduce la capacidad de las empresas forestales de enviar sus productos al mercado;
  • mayor erosión y pérdida de suelos que reducen la productividad en los sectores agrícolas y forestales y comprometen la calidad del agua;
  • mayor vulnerabilidad ante inundaciones y deslizamientos de tierra en las cuencas hidrográficas frágiles;
  • agotamiento de los sumideros de carbono de los bosques y aumento de los gases de efecto invernadero en la atmósfera;
  • mayor vulnerabilidad ante futuros desastres y conflictos debido a la pérdida de las funciones de los bosques.