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Conjunto de Herramientas para la Gestión Forestal Sostenible (GFS)

Silvicultura y gestión de bosques plantados

Bienvenido al módulo de Silvicultura y gestión de los bosques plantados, que se destina a actores interesados en la gestión de bosques plantados. El módulo brinda información específica sobre buenas prácticas para el establecimiento y la gestión de dichos bosques, que van desde la selección del lugar y la recolección de semillas hasta la plantación en el lugar y la gestión posterior. El módulo ofrece además enlaces a las principales herramientas y casos de gestión eficaz de bosques plantados. 

En 2010, se estimó que la superficie mundial de bosques plantados era de 264 millones de hectáreas, de las que las tres cuartas partes se cultivaron con fines productivos (por ejemplo, la producción de madera, fibra, combustible de madera y productos forestales no madereros - PFNM) y una cuarta parte con fines de protección (como la rehabilitación de tierras degradadas, la lucha contra la desertificación y la protección de los recursos de suelo y agua). Siempre en el mismo año, los bosques plantados representaron sólo el siete por ciento de la superficie forestal mundial, pero suministraron entre uno y dos tercios de la demanda mundial de madera en rollo industrial. En el período comprendido entre 2005 y 2010, la superficie destinada a los bosques plantados aumentó una media de 5 millones de hectáreas al año, y gran parte de este incremento tuvo lugar en Asia (especialmente en China, India y Viet Nam). Está previsto que la superficie mundial destinada a bosques plantados aumente en 300 millones de hectáreas para 2020. Las especies utilizadas en dichos bosques varían de una región a otra. Sin embargo, en términos generales, las coníferas representan el 52 por ciento y las especies frondosas el 37 por ciento de la superficie mundial de bosques plantados (con un 11 por ciento de especies no especificadas). Los principales géneros de coníferas plantadas son las siguientes:  Pinus, Cunninghamia, Picea, Larix y Cryptomeria, y los de especies frondosas son: Eucalyptus, Acacia, Hevea, Tectona y Populus

Temas específicos

Temas específicos

Bosques naturales y plantados. La demanda de productos forestales como madera, fibra lignificada, combustible de madera y PFNM está aumentando a nivel mundial, impulsada por los cambios demográficos, el crecimiento de la economía, las políticas que favorecen la utilización de energías renovables y las campañas mundiales que promueven el valor de la madera como material ecológico. Al mismo tiempo, la superficie y la calidad de los bosques naturales está disminuyendo, y los bosques naturales restantes se destinan cada vez más a la protección del suelo y el agua, la conservación de la biodiversidad y otros fines que impiden o limitan la producción de madera. Por consiguiente, está aumentando la función que cumplen los bosques plantados para satisfacer la creciente demanda de productos forestales.

Los bosques plantados, bien diseñados y gestionados, pueden prestar muchas de las funciones sociales, ambientales y económicas de los bosques naturales, pero rara vez todas. En las tierras forestales degradadas, o tierras agrícolas poco rentables o marginales y las tierras improductivas abandonadas, los bosques plantados pueden constituir una opción legítima de uso del suelo para favorecer medios de vida sostenibles, garantizar la seguridad alimentaria y mitigar la pobreza. Sin embargo, no siempre se desarrolla plenamente el potencial de los bosques plantados. Algunas inversiones en bosques plantados han dado lugar a conflictos sociales, culturales y ambientales, así como a prácticas de gestión insostenibles. Se han destruido bosques naturales y ecosistemas únicos para dejar sitio a bosques plantados, lo que a menudo ha tenido efectos negativos importantes en las vidas, las culturas y los medios de subsistencia de pueblos indígenas y grupos minoritarios.

Cambio climático. La mayor intensidad, cantidad y frecuencia de peligros bióticos y abióticos (por ejemplo, eventos climáticos extremos) previstos como consecuencia del cambio climático podría aumentar la vulnerabilidad de los bosques plantados y tener graves repercusiones sobre la productividad de los bosques y la prestación de servicios ambientales. Es probable que las plantaciones monoespecíficas de árboles de rápido crecimiento e incluso rodales coetáneos sin una gestión forestal adecuada (por ejemplo, el raleo y la retirada de los desperdicios) sean especialmente vulnerables. En las Directrices sobre el cambio climático para los gestores forestales se presenta una serie de intervenciones dirigidas a reducir los riesgos ligados al cambio climático en los bosques plantados.

Biotecnología. La aplicación de biotecnologías en los bosques plantados es considerada por muchos una posibilidad de proporcionar nuevas variedades de árboles y materiales de reproducción adaptados a la evolución de las condiciones ambientales, sociales y económicas. Gracias a la ingeniería genética, por ejemplo, se puede incrementar la productividad de los bosques plantados y generar material de plantación más resistente a las plagas, la escasez de agua y los efectos negativos del cambio climático. Sin embargo, existen también graves problemas relacionados con los posibles riesgos ambientales planteados por los organismos modificados genéticamente. Entre ellos figuran la posibilidad de desarrollar especies agresivas e invasoras y la falta de biodiversidad debido al desplazamiento de cultivares tradicionales por un pequeño número de organismos modificados genéticamente.

Silvicultura y gestión

Silvicultura y gestión

Elección de especies. La elección de las especies apropiadas en un bosque plantado dependerá de una amplia variedad de factores, como la finalidad de dicho bosque, el objetivo de producción (si procede), las condiciones existentes en el lugar (por ejemplo, características del terreno, clima y suelo), la disponibilidad de material de plantación y las características silvícolas y de crecimiento deseadas. En función de la finalidad, las especies seleccionadas generarán productos comercializables como madera, fibra, madera de combustible, alimentos o medicinas. Si bien las especies autóctonas se preferirán a las exóticas, a veces las difíciles condiciones del terreno y el clima (laderas escarpadas, abundantes lluvias, vientos fuertes, altas temperaturas y sequías frecuentes) impiden la utilización de esas especies. En los casos en que existan esas condiciones, las especies colonizadoras o introducidas pueden dar mejores resultados que las especies autóctonas, que normalmente no son especies de sucesión temprana y no colonizan rápidamente la tierra rasa, los pastizales o los calveros de los bosques.

Probablemente, las plantaciones monoespecíficas a gran escala contribuirán en menor medida a la conservación de la biodiversidad que las plantaciones mixtas gestionadas con arreglo a principios de naturalidad (la aceleración de los procesos de regeneración natural). Las especies no nativas deberían utilizarse únicamente cuando sea necesario para satisfacer objetivos de ordenación específicos y tras una evaluación cuidadosa del riesgo de que dichas especies se vuelvan invasivas y tengan efectos negativos en la biodiversidad local.

Lugares adecuados para los bosques plantados. La selección de los lugares para el establecimiento de bosques plantados requiere un examen atento de las limitaciones de carácter social y legal, como la tenencia de la tierra, la demanda de tierra agrícola productiva y la accesibilidad a la tierra. Al principio de un proyecto de establecimiento de un bosque plantado es fundamental aclarar la propiedad y la tenencia de la tierra, ya que se deben evitar disputas en torno a las tierras. Entre los lugares más idóneos para que se lleven a cabo proyectos de forestación y reforestación figuran los siguientes:

  • bosques explotados en exceso o bosques secundarios de baja densidad que probablemente no se regenerarán de manera natural debido a la falta de árboles semilleros deseados o a condiciones ambientales difíciles (por ejemplo, cubierta vegetal sobre el terreno impenetrable y densa como la herbácea  Imperata cylindrica [alang-alang]);
  • bosques en los que es necesario realizar una plantación de enriquecimiento para lograr la existencia normal del bosque;
  • bosques naturales degradados que se utilizarán para la ordenación de cuencas hidrográficas, la conservación de vida silvestre, el ecoturismo y el desarrollo comunitario;
  • bosques plantados que han sido sometidos a una cosecha final;
  • laderas escarpadas que presentan un riesgo de erosión del suelo y desprendimientos de tierras;
  • tierra agrícola abandonada y poco rentable, y
  • lugares improductivos (por ejemplo, antiguas minas) que son adecuados para suministrar productos forestales a las economías locales.

Material de plantación. Un aspecto fundamental en la gestión de los bosques plantados es la utilización de semillas de buena calidad u otro material de plantación (por ejemplo, plántulas y esquejes) procedentes de árboles madre sanos y bien formados. La utilización de material de plantación de buena calidad disminuye la mortalidad de las plántulas debido al estrés de trasplante y la probabilidad de que se tenga que replantar. Los viveros comerciales pueden cultivar algunas especies de árboles con valor económico u ornamental, pero raramente especies forestales de proveniencias conocidas. Por consiguiente, en los proyectos de forestación o reforestación a gran escala, es aconsejable producir las plántulas en viveros forestales especializados, centros de semillas forestales o viveros centralizados o descentralizados (comunitarios) puestos en marcha en el marco de un proyecto. Es preferible utilizar plantas de contenedores en lugar de plántulas con raíces desnudas a fin de disminuir el riesgo de deshidratación y el estrés de trasplante, y aumentar la probabilidad de que el establecimiento se produzca con buenos resultados (si bien se puede ver un argumento a favor de la utilización de plántulas con raíces desnudas en el módulo Plagas forestales). Por lo que respecta a las especies arbóreas que rara vez fructifican o cuyas semillas germinan con dificultad, el material clonal de plantación se puede obtener de árboles individuales que tienen características deseables, como elevadas tasas de crecimiento, resistencia a las plagas y calidad de la madera.

Preparación del terreno y el lugar. La preparación del lugar de plantación de manera que sea propicio a la supervivencia y la adaptación rápida del material de plantación es absolutamente necesario para lograr resultados satisfactorios. A fin de reducir la erosión del suelo y la pérdida de nutrientes, se debe evitar la eliminación completa de la cubierta vegetal y se debe utilizar el mínimo posible maquinaria pesada para evitar la compactación del suelo. Si no se dispone de procedimientos mecanizados de bajo impacto, la preparación del terreno se realizará manualmente, en la medida de lo posible,  con objeto de mantener la textura del suelo y reducir la pérdida de nutrientes. Se puede proceder a la quema controlada para aclarar grandes superficies de sotobosque denso secundario, pero es necesario contar con el conocimiento de expertos con el fin de evitar daños ambientales. Las líneas de plantación en terrenos llanos o suavemente ondulados se deberán orientar en dirección este-oeste para aprovechar al máximo la luz. En los casos en que el terreno tenga un 15 por ciento o más de pendiente, las líneas de plantación seguirán las curvas de nivel.

Plantación de árboles. La plantación de árboles no es tan simple como pudiera parecer, ni es el final del proceso de forestación o reforestación, por lo que el compromiso a largo plazo de las partes interesadas es fundamental para obtener buenos resultados. Si bien puede ser relativamente fácil iniciar una campaña de plantación de árboles, suele ser más difícil mantener la motivación para proteger y cuidar los árboles después de la plantación. Si no se eliminan las malas hierbas, se aplica el fertilizante y se evitan los incendios, el duro trabajo de los plantadores forestales y los esfuerzos realizados  en los viveros para cultivar las plantas no servirán para nada. Por lo tanto, la forestación y la reforestación deben ser entendidas como un proceso a largo plazo y no sólo como una actividad aislada de plantación de árboles. Para que la plantación sea satisfactoria se deben tener en cuenta los siguientes aspectos:

  • En un lugar determinado se deberían plantar diversas especies arbóreas adecuadas, pero por motivos de organización logística puede que sea más fácil mantener un número reducido de especies.
  • Las plántulas se pueden disponer aleatoriamente en el lugar con una distancia media entre los árboles adyacentes de 2 a 3 metros, o se pueden plantar en líneas o grupos.
  • La densidad combinada de plántulas regeneradas de manera natural más las plantadas normalmente es del orden de 625 troncos por hectárea (con un espaciado medio de 4 m x 4 m), pero puede ascender hasta 10 000 troncos (1 m x 1 m) para algunas especies frondosas. La densidad de plantación debe ser suficiente para establecer un rodal que pueda satisfacer los objetivos y reducir al mínimo al mismo tiempo el costo de las plántulas y el trabajo necesario.
  • En términos generales, la altura ideal de las plántulas para su plantación es de entre  25 y 50 cm. Sin embargo, cuando se plantan en una superficie donde ya existe vegetación, puede ser necesaria una altura de entre 50 y 75 cm, ya que las plantas más altas tienen más probabilidad de competir con éxito con las malas hierbas. El costo superior que comporta producir plantas más grandes en el vivero se verá compensado probablemente por tasas de mortalidad inferiores y menores costos de deshierbe.
  • El mejor período para plantar árboles es a principios de la estación húmeda, a fin de asegurar que las plántulas recién plantadas reciben la humedad adecuada en sus primeros meses, de modo que durante ese período puedan desarrollar sistemas de raíces que penetren a bastante profundidad como para obtener agua suficiente en estaciones secas sucesivas. Las fechas de plantación apropiadas a nivel local se pueden determinar a raíz de los datos meteorológicos locales. El horario recomendado de plantación en cualquier día dado son las 11:00 de la mañana.
  • Se debería realizar un levantamiento de campo de tres a seis meses después de la plantación inicial con el fin de evaluar la tasa de establecimiento y de marras. Las plántulas muertas se deberían reemplazar a principios de la estación húmeda del año siguiente, en teoría con plántulas del mismo tamaño a las supervivientes cercanas.

Protección de las plántulas. Es preciso proteger las plántulas –naturales o plantadas–  durante cinco años después del establecimiento frente a la competencia de las malas hierbas por la luz, la humedad y los nutrientes, así como contra los incendios y el ramoneo de animales silvestres o domésticos. Los bosques plantados no prosperarán si después de su plantación son olvidados. El crecimiento denso de la mala hierba retrasará el crecimiento de las plántulas, ya sea las que se han plantado como las que se han regenerado de manera natural, e incluso les puede causar la muerte como resultado de la competición por la humedad, los nutrientes y la luz. La eliminación de la mala hierba ayuda a que los árboles recién establecidos sobrevivan y crezcan, ya que reduce al mínimo los efectos dañinos de otras plantas en los árboles deseados. El deshierbe mediante productos químicos en los proyectos de bosques plantados es arriesgado y, por motivos ecológicos, debería evitarse en la medida de lo posible.

Cuidados culturales, raleo y poda. Los cuidados culturales y el raleo de los bosques plantados son operaciones silvícolas destinadas a mejorar la calidad del rodal mediante la eliminación o la supresión de la vegetación no deseada, como plantas rastreras y viñas, y la remoción de los árboles mal formados, dañados o enfermos. El objetivo es aumentar el desarrollo de la copa y el crecimiento del diámetro de los árboles, concentrarse en el incremento futuro de los árboles mejor formados y mejorar la estabilidad del rodal dando un mayor espacio a las raíces de los posibles árboles de cosecha final. Los cuidados culturales y el raleo son factores importantes para lograr los objetivos de producción (por ejemplo, trozas de aserradero de buena calidad) en el menor tiempo posible. La opción de no llevar a cabo el raleo no suele ser apropiada para la producción de madera de utilidad general, madera de aserrío de buena calidad o trozas para hacer chapas, pero tal vez lo sea para la producción de madera para pasta o combustible de madera.

La poda consiste en la eliminación de las ramas laterales vivas o muertas, cerca o al ras del tronco, y de múltiples flechas, de un árbol en pie con el objeto de mejorar la calidad de la madera del árbol. La poda es costosa y se debería realizar únicamente en rodales de los que se espera extraer madera o trozas de aserrío de buena calidad. Muchas especies crecen en bosques plantados en los que la poda se da de forma natural, lo cual reduce la necesidad de podar activamente el rodal. En los casos en que sea necesario, la poda se debería llevar a cabo sólo después de la primera operación de raleo, y se debería limitar a los posibles árboles de cosecha final.

Organización del trabajo y calendario

Organización del trabajo y calendario

Se debe llegar a un acuerdo sobre la participación y la función de las partes interesadas, así como elaborar un calendario para ejecutar los proyectos relativos a los bosques plantados. Es un error común subestimar el tiempo necesario para ejecutar este tipo de proyectos. Los estudios de reconocimiento del lugar del proyecto deberán iniciar dos o tres años antes de la plantación. Si los árboles se cultivan a partir de semillas locales, la construcción del vivero y la recolección de las semillas deben iniciar al menos dos años antes de la primera plantación. Las campañas de plantación a gran escala con el objetivo ambicioso de replantar vastas superficies están destinadas a fracasar si no tienen en cuenta la capacidad limitada disponible de las operaciones sobre el terreno. Normalmente es mejor plantar superficies pequeñas cada año durante varios años que plantar una gran superficie en una única temporada y tener un gran número de árboles plantados muertos debido a la falta de cuidados culturales. En el siguiente cuadro se presenta un ejemplo de un calendario de trabajo adecuado relativo a un proyecto de media a gran escala de bosque plantado destinado a la producción de maderas o trozas de aserrío.

Tiempo relativo a la planificación de las actividades

Intervenciones

30 meses antes

Reconocimiento del lugar del proyecto; aclaración de las cuestiones jurídicas y relativas a la tenencia de la tierra; demarcación de lindes; participación de las partes interesadas y establecimiento de un consenso; redacción de un borrador del plan preliminar del proyecto e inicio de la construcción del vivero 

24 meses antes

Inicio de la recolección controlada de semillas y producción de plántulas en viveros

12–24 meses antes

Estudio del lugar del proyecto; producción de un mapa topográfico de uso del suelo que comprenda una designación de las funciones del bosque; evaluación de la accesibilidad vial y de la regeneración natural

6 meses antes

Determinación del número, la calidad y las especies de las plántulas disponibles en los viveros

2 meses antes

Inicio del endurecimiento de plántulas en el vivero

4–6 semanas antes

Demarcación de las parcelas de plantación en el terreno; señalación de la regeneración natural; preparación de las líneas de plantación; desbroce de malas hierbas en las líneas de plantación 

1 semana antes

Información a las partes interesadas y a los equipos de plantación

1–2 días antes

Riego de las plántulas y transporte de éstas al lugar de plantación, junto con el equipo y el material de plantación 

 

Campaña de plantación (a principios de la estación húmeda): plantación en el espaciamiento específico, tamaño de la planta 25–50 cm 

1–2 semanas después

Control de la calidad de la plantación; ajuste de las plántulas mal plantadas

3–6 meses después

Estudio del crecimiento y la supervivencia de los árboles plantados; deshierbe y aplicación del fertilizante; repetición de este último, según sea necesario

Inicio de la estación seca

Construcción de cortafuegos y de torres de observación; organización de patrullas contra incendios

Final de la estación seca

Estudio del crecimiento y la supervivencia de los árboles plantados y evaluación de las necesidades relativas a la replantación

6–12 meses después

Replantación de las zonas en las que no se han establecido las plántulas (si procede)

Años sucesivos

Eliminación de las malas hierbas y las plantas rastreras a lo largo de las líneas de plantación; regulación de la sombra y aplicación de fertilizante, según sea necesario

Bosque plantado joven 

Eliminación de las plantas rastreras de las líneas y en las zonas de intervención; extracción de árboles lobo (árboles que hacen sombra a los demás), árboles de flechas múltiples y otros troncos no deseados 

Bosque plantado de mediana edad 

Selección y señalización de 200 a 300 posibles árboles de futura cosecha de crecimiento y y calidad superiores; señalización de los competidores para su extracción; realización de dos raleos que darán lugar a la eliminación del 60 por ciento de los árboles

Bosque plantado de edad madura 

Realización de dos raleos hasta los árboles padre finales; unos cinco años antes del final de la rotación, primera corta de los árboles de cosecha final para eliminar alrededor del 50 por ciento del volumen en pie a fin de favorecer la regeneración natural; al final de la rotación, recolección de todos los árboles de cosecha restantes

Aspectos económicos y costos

Aspectos económicos y costos

Los bosques plantados son inversiones a largo plazo que conllevan unos costos asociados, por ejemplo, la selección de germoplasma, la producción en viveros, la preparación del lugar, el establecimiento, los cuidados culturales, el deshierbe y otras operaciones silvícolas, como la protección y el aprovechamiento forestal. A continuación, se presentan algunos costos indicativos, que variarán en función de las condiciones locales.

Los costos de un vivero comprenden la construcción y el equipamiento del vivero, los materiales fungibles y la mano de obra (salarios y sueldos). El establecimiento de un vivero forestal comunitario sencillo con capacidad para producir entre 10 000 y 20 000 plántulas al año puede oscilar entre 500 y 1 000 dólares EE.UU.  Los costos de producción de plántulas ascienden a una media de entre 0,1 y 0,5 dólares EE.UU. por plántula (incluidos el material y la mano de obra). Los costos totales de las plántulas necesarias para plantar 1 hectárea varían de 125 a 625 dólares EE.UU., suponiendo una densidad de plantación de 1 000 plantas por hectárea y una cuota de replantación del 25 por ciento.

El trabajo total necesario para la preparación del lugar, el deshierbe, la aplicación del fertilizante, la replantación y el seguimiento desde el primer año hasta el tercer año después de la plantación se puede estimar en 50 a 150 personas/días por hectárea, excluida la prevención de incendios, que es necesaria normalmente de tres a seis meses al año, en función de la duración de la estación seca.

Es probable que los costos totales de un proyecto eficaz de bosques plantados, incluida la producción de plántulas y todos los materiales y la mano de obra necesarios para la plantación, el mantenimiento y el seguimiento durante tres años, varíen de 1 500 a 2 000 dólares EE.UU. por hectárea. Por lo tanto, los bosques plantados representan una inversión considerable, y su protección a largo plazo es fundamental.

Beneficios para las comunidades locales

Beneficios para las comunidades locales

Los beneficios financieros, como los creados por medio del empleo, el aprovechamiento de productos forestales, el ecoturismo o los servicios ambientales, constituyen la fuente de motivación más obvia y mensurable para que las partes interesadas participen en los proyectos de plantación de árboles.  Asimismo, las comunidades suelen considerar también beneficios menos tangibles, como la mejora del medio ambiente (por ejemplo, los recursos de suelo y agua) y la infraestructura de las aldeas (por ejemplo, la renovación de los edificios escolares), el mantenimiento de las tradiciones culturales y los beneficios políticos (por ejemplo, el fortalecimiento de los derechos de tenencia de la tierra) como motivos igualmente importantes – o más – para plantar árboles y paisajes forestales.