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Movilización de recursos
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Código de conducta para la pesca responsable (IFA-CODE)
La acuicultura, el sector de producción de alimentos de más rápido crecimiento en el mundo, aporta peces comestibles nutritivos y asequibles a las comunidades pobres y vulnerables de los países en desarrollo, y contribuye también a los ingresos en divisas de muchos países por medio de una producción de gran valor y orientada a la exportación. El sector, en el que predominan acuicultores en pequeña escala, da empleo a unos 23 millones de personas en todo el mundo.
Desde la presentación en 1995 del Código de Conducta para la Pesca Responsable de la FAO, la Organización ha elaborado una serie de directrices técnicas destinadas a brindar asesoramiento y orientación para el desarrollo sostenible de la acuicultura. Los países han considerado que las directrices son eficaces y útiles, y muchos las han incorporado en sus marcos jurídicos nacionales. El desarrollo sostenible del sector se desprende del hecho de que la contribución de la acuicultura al consumo mundial de peces comestibles aumentó del 20 por ciento en 1995 a casi el 50 por ciento en la actualidad.
Si desea asociarse a una actividad específica o simplemente busca más información, consulte la sección siguiente para obtener datos sobre algunos de los programas principales que corresponden a este APR y en los que se requieren más recursos para las correspondientes medidas de seguimiento. Actualmente se reconoce en términos generales que, en muchos casos, los recursos pesqueros se han explotado en exceso y a menudo se encuentran peligrosamente agotados; que el daño a los hábitats y el medio ambiente ha contribuido a menudo a la disminución de los recursos pesqueros y que la recuperación de las poblaciones de peces solo será posible si se recuperan también los hábitats y los sistemas ambientales. En 2001 más de 50 países asistentes a la Conferencia de Reikiavik sobre la Pesca Responsable en el Ecosistema Marino acordaron que un enfoque ecosistémico de la pesca era fundamental para una pesca sostenible y productiva. Más informaciónLo que ha hecho la FAO: para facilitar la introducción del enfoque ecosistémico, la FAO elaboró en 2003 un conjunto de orientaciones técnicas dirigido a prestar asistencia a los países para que estos tomen en cuenta el efecto de la pesca en el ecosistema y la repercusión del ecosistema en la pesca. Ha organizado talleres y seminarios y ha puesto en marcha iniciativas específicas con el fin de introducir una gestión basada en los ecosistemas a nivel nacional y regional.
Por ejemplo, los mecanismos de reducción de las capturas incidentales y los de exclusión de las tortugas que la FAO ha introducido para afrontar los problemas de las pesquerías tropicales de camarones con redes de arrastre, que dan lugar al 62 % de todos los descartes del mundo. A pesar de que las capturas desembarcadas solo suponen cerca del 2 % en peso de los desembarques en todo el mundo, las redes camaroneras aportan un mínimo de 3 000 millones de USD en comercio internacional de los países en desarrollo a los países desarrollados. Por término medio, por cada kilo de camarón desembarcado, se captura y descarta 1,65 kg de otras especies, pero la proporción puede resultar mucho más elevada en aquellas pesquerías donde no se han introducido mecanismos reductores de las capturas incidentales (hasta 20 kg de descartes por cada kilo de camarón).
Si se deja sin control, el arrastre del camarón seguirá teniendo efectos perjudiciales en las poblaciones de otros recursos marinos (incluidas las especies distintas de los peces, como las tortugas), lo que conducirá a una disminución de la biodiversidad y la productividad marinas.
La FAO, junto con el PNUMA y el FMAM, realizó estudios de casos en profundidad que llevaron a la elaboración de unas directrices técnicas sobre la gestión de las capturas incidentales. La labor se ha centrado en las regiones del arrastre camaronero tropical: América Latina y el Caribe, África, el Cercano Oriente y Asia, y ya ha tenido éxito en Filipinas, México, el Caribe, Venezuela y Tailandia. El trabajo se centra en la introducción de unas tecnologías de pesca más apropiadas, en mejorar la legislación y los marcos de gestión (incluidas las estrategias de control y cumplimiento). Entre las actividades se incluyen los seminarios, las sesiones de capacitación y las demostraciones. El éxito depende de que se adopten planteamientos participativos, desde las comunidades pesqueras a la industria, y se promueve activamente la transferencia de tecnología.
En los países a los que se prestó ayuda, las capturas incidentales disminuyeron entre un 30 y un 70 % y se alcanzaron unos ahorros de combustible cercanos al 20 %.
Posteriormente, la FAO estableció unas directrices mundiales para el control de las capturas incidentales y la reducción de los descartes de pesca en el sector pesquero en su conjunto. La finalidad es reducir en gran medida la cantidad máxima de 20 millones de toneladas de peces y animales no deseados que se capturan cada año y permitir una mejor protección de los sistemas marinos.
¿Cuáles son los pasos siguientes? La FAO necesita una mayor financiación de los donantes para ayudar a aprovechar los éxitos alcanzados hasta la fecha y, concretamente, para:
elaboración y fomento de técnicas de captura de baja repercusión y eficientes en combustible (LIFE, en inglés);
elaboración de planes de control de las capturas incidentales asociados con el instrumento de ámbito mundial que la FAO y sus Estados Miembros están actualmente elaborando;
elaboración de metodologías para supervisar y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en el sector de la pesca y la acuicultura;
elaboración de instrumentos prácticos, metodologías y orientaciones sobre las mejores prácticas nacionales o regionales para la planificación y la realización de los ecosistemas en la pesca y la acuicultura. En todo el mundo, casi 120 millones de personas dependen directamente de la pesca de captura para sus medios de vida. Un 96 % vive en países en desarrollo (116 millones) y la gran mayoría de los pescadores y de los trabajadores del pescado (109 millones) tiene sus actividades en el sector de pequeña escala. Casi la mitad de la fuerza de trabajo (57 millones) está compuesta de mujeres. Pero la pesca en pequeña escala ha recibido una atención relativamente escasa en el plano internacional o por parte de los gobiernos nacionales. Como resultado de ello, se ha carecido de una información coherente, fiable y accesible sobre el sector. Más informaciónLo que ha hecho la FAO: la adquisición y puesta a disposición de información sobre el valor de la pesca para la seguridad alimentaria y la gestión de recursos a nivel mundial es una de las funciones básicas del Departamento de Pesca de la FAO, que ha tenido en marcha varios proyectos con esa finalidad, entre los que pueden mencionarse los siguientes:
El proyecto Fishcode del Fondo fiduciario especial de la FAO apoya la mejora de la disponibilidad de información con un énfasis especial en la pesca de pequeña escala a través de alianzas con las organizaciones regionales de pesca y los institutos nacionales. En África occidental estas alianzas han llevado a una mejora importante de los datos básicos sobre la pesca marina de pequeña escala y a la armonización de la recopilación de datos en la región. En Nicaragua se utilizó una información mejorada para incluir la pesca en la política nacional de seguridad alimentaria.
Estudios sobre el papel de las mujeres en los sectores de la pesca continental y marina, especialmente las microfinanzas en la pesca y la acuicultura y las oportunidades de desarrollo de microempresas para las mujeres en las comunidades de la India. Tales estudios han aportado información a los responsables de las políticas a todos los niveles y han llevado a una mayor sensibilización ante el papel de las mujeres en el sector pesquero. La FAO, tras una amplia consulta en las regiones de Asia y el Pacífico, África y América Latina, tiene ahora un programa global que comprende un enfoque basado en los derechos, sostenido por cartas e instrumentos de derechos humanos y que prevé unos derechos de acceso de los usuarios a los recursos y unos derechos a la ayuda después de las catástrofes. La problemática de género está incorporada en la FAO y sus intervenciones, y la importante función de las mujeres en el sector pesquero está integrada con coherencia.
La creación de capacidad en recopilación de la información sobre la pesca en pequeña escala es una cuestión importante y en noviembre de 2010 la FAO apoyó la elaboración de un curso regional de capacitación sobre el tema en colaboración con la Universidad Legon de Accra (Ghana).
Se han promovido enfoques alternativos en consonancia con la Estrategia mundial para mejorar las estadísticas agrícolas y rurales. Recientemente la pesca se incluyó en el censo de los hogares agrarios de Lao.
En colaboración con el Banco Mundial y el Centro Mundial de Pesca, se llevó a cabo el estudio Hidden Harvest (Cosecha encubierta) con el objeto de actualizar el perfil mundial de la pesca en pequeña escala.
¿Cuáles son los pasos siguientes? Se han previsto actividades similares y la elaboración de un curso subregional de capacitación para el África oriental en colaboración con la Comisión de Pesca para el Océano Índico Sudoccidental y los órganos económicos subregionales;
Apoyo a la elaboración de un curso de capacitación en China, de donde procede el 30 % de todo el pescado.
La información sobre la pesca continental y la acuicultura en pequeña escala es muy incierta, por lo que la FAO prestará apoyo a la elaboración de nuevos enfoques para estimar el valor de los sectores. Los países en desarrollo aportan como máximo el 50 % del valor del comercio internacional de pescado. Esta situación repercute positivamente en sus economías al aumentar la riqueza extraída del recurso pesquero, lo que crea millones de oportunidades de empleo y genera ingresos en divisas. Sin embargo, muchos de estos países en desarrollo dependen en gran medida de la pesca y la acuicultura en pequeña escala para su suministro de pescado. Dado que más del 70 % de las exportaciones mundiales de pescado se destina a los tres mercados principales (Unión Europea, Estados Unidos de América y Japón), que mantienen unos requisitos complejos para el acceso al mercado, las exportaciones de los pequeños operadores se ven cada vez más limitadas por estos requisitos, en particular las normas para la protección del consumidor, la sostenibilidad, la protección del medio ambiente y la responsabilidad social. Más informaciónLo que ha hecho la FAO: la FAO ha ayudado a cinco países de África occidental (Benin, Gambia, Mauritania, Senegal y Sierra Leona) a mejorar las prácticas de higiene y manipulación del pescado en toda la cadena de valor y a cumplir los requisitos de los mercados internacionales. Se formó a los productores, manipuladores, elaboradores e inspectores del pescado en las cuestiones relacionadas con el Acuerdo de medidas sanitarias y fitosanitarias (MSF) de la OMC y las reglamentaciones internacionales.
Se elaboró y puso a disposición de los países por medio del enfoque participativo una base de datos técnica y comercial con el fin de mejorar el comercio internacional de pescado. Durante la realización del proyecto en 2009 y 2010, tres de los países (Benin, Mauritania y Senegal) lograron ser incluidos en la lista de países autorizados a exportar pescado y productos pesqueros a la Unión Europea, y Gambia y Sierra Leona avanzaron significativamente en el mismo sentido.
Un proyecto en curso entre la FAO y el organismo noruego de desarrollo analiza la distribución de beneficios en las cadenas de valor de la pesca en pequeña escala y los vínculos entre los beneficios obtenidos y la configuración de la cadena. El objetivo es comprender mejor la manera en que los países en desarrollo pueden aumentar sus ingresos por recursos pesqueros y exportaciones. En el proyecto se incluyen 10 estudios de casos procedentes de algunos países en desarrollo y dos estudios del sector en pequeña escala en los países desarrollados. En el proyecto la FAO reúne la experiencia interdisciplinar de todas las regiones del mundo y su capacidad para involucrar a los actores interesados del sector en pequeña escala, de los gobiernos y de la comunidad científica.
Un proyecto de referencia de la FAO, concluido en 2007, ayudó a reforzar las capacidades nacionales en el control sanitario y la utilización responsable de los productos pesqueros en torno al lago Chad y al río Chari Logone en Chad. El proyecto contribuyó a la elaboración y la difusión de tecnologías mejoradas de conservación y elaboración del pescado y a introducir un enfoque innovador con respecto a la superación de las limitaciones técnicas y socioeconómicas por parte de los pequeños operadores pesqueros. Se reforzaron las asociaciones profesionales y las capacidades operativas de los operadores postcaptura mediante la capacitación y las demostraciones piloto. Ello condujo a mayores beneficios mediante una mayor adición de valor después de la mejora en la calidad del pescado elaborado y la reducción de las pérdidas posteriores a la captura. El proyecto recibió el Premio Edouard Saouma 2008-2009.
¿Cuáles son los pasos siguientes?
El Análisis de las actuales limitaciones del mercado, que incluye una perspectiva de género, tanto a nivel local como en relación con los requisitos en los mercados regionales e internacionales de exportación;
La elaboración de sistemas apropiados de comunicación para la información de mercado;
Evaluar el contexto de la incidencia de las pérdidas postcaptura y apoyar la elaboración de tecnologías para los productos de bajo costo y valor añadido, su adopción por parte de los grupos desfavorecidos en las comunidades de la pesca y la acuicultura y facilitar el establecimiento de alianzas comerciales. Esto se hará en la región de África, en colaboración con la División de Infraestructura Rural y Agroindustrias (AGS), el BAfD y algunas instituciones regionales básicas. En 2006-2008 la FAO encabezó un programa regional sobre la evaluación de las pérdidas de pescado posteriores a la captura en África que alcanzó unos resultados tangibles. La concepción y la puesta en práctica de cualquier intervención sostenible de reducción de pérdidas se beneficiaría en gran medida de esta experiencia y de los instrumentos generados;
en el proyecto regional CFC/FSCFT/29 la FAO y los asociados regionales se proponen alentar la utilización sostenible de los recursos pesqueros de agua dulce en cinco países objetivo mediante unas estrategias apropiadas de diversificación de productos y de mercados, teniendo en cuenta la seguridad alimentaria y del bienestar de las poblaciones en general y de las comunidades del interior en los países interesados en particular;
un proyecto regional TCP/RAS/3302 en Asia meridional apoyaría la mejora de las prácticas de manipulación de peces y el desarrollo de la adición de valor para el pescado capturado por redes de palangre;
la capacitación y el apoyo al desarrollo organizativo y de la capacidad con un énfasis especial en las mujeres y los trabajadores marginados de los procesos posteriores a la captura;
elaboración y difusión de material informativo y de las mejores prácticas. Vínculos que se suceden a los lados de las páginas La naturaleza dinámica de la interfaz entre la tierra y el agua hace que el sector pesquero sea vulnerable a los peligros en los momentos más favorables, pero se está vulnerabilizando cada vez más por la gran incidencia de los riesgos y de acontecimientos relacionados con cambios climáticos. Más informaciónLo que ha hecho la FAO: para abordar el problema la FAO está empleando 30 millones de USD en proyectos en 25 países. La FAO está trabajando con los gobiernos nacionales a fin de integrar la pesca y la acuicultura en estrategias y planes de gestión del riesgo de desastres y de adaptación al cambio climático, y para aumentar las capacidades en estos ámbitos de las comunidades y las administraciones locales y nacionales.
Por ejemplo, en Santa Lucía, la labor de la FAO está ayudando a los funcionarios gubernamentales a actualizar y aplicar las políticas nacionales de mitigación del riesgo y a proporcionar asistencia técnica a las comunidades. La FAO también está promoviendo los enfoques de mitigación del riesgo basados en las comunidades que hacen participar a los agricultores y pescadores directamente afectados por los desastres, así como a representantes de otros grupos vulnerables. También está ayudando a mejorar las capacidades de descripción de la vulnerabilidad y de evaluación del daño.
En Myanmar, la FAO ha formado a los armadores locales, a las ONG y a otros en la construcción de embarcaciones más seguras y estables, tomando las prácticas tradicionales como punto de partida. Se ultimaron 200 embarcaciones más seguras.
En Sri Lanka se construyeron 50 puntos de desembarque gestionado según un diseño mejorado que reduce el riesgo.
En Sri Lanka, Indonesia, Haití, Myanmar, Bangladesh, Pakistán, Somalia y la RDC, la FAO ha ayudado a los gobiernos y a los asociados en la evaluación de daños y en la planificación de la recuperación.
A nivel mundial, el papel de la Secretaría de la FAO ha sido esencial en el desarrollo y el apoyo de las directrices internacionales sobre las mejores prácticas para la pesca y la acuicultura. Las directrices, como el Código de Conducta para la Pesca Responsable, aprobadas por el COFI en 1995, han tenido un efecto considerable en la gestión de la pesca mundial, tanto por los países desarrollados como por los países en desarrollo.
El papel de la Secretaría de la FAO también ha resultado fundamental en la puesta en marcha y el apoyo de las redes de desarrollo. El Departamento de Pesca y Acuicultura de la FAO ha facilitado la secretaría de la Alianza Mundial para el Clima, la Pesca y la Acuicultura desde 2009. La Alianza tiene carácter voluntario y abarca a 20 organizaciones internacionales y organismos sectoriales que comparten la preocupación por los efectos del cambio climático en las aguas mundiales y los recursos vivos, así como sus consecuencias sociales y económicas.
¿Cuáles son los pasos siguientes?
Desarrollar la capacidad de las comunidades pesqueras en algunos países, entre ellos los pequeños Estados insulares en desarrollo (PEID), para afrontar las repercusiones del cambio climático y aumentar la resiliencia ante los desastres mediante el apoyo a las autoridades locales y nacionales. Se necesita un mínimo de cinco millones de USD para cuatro países.
Desarrollar una comunidad de prácticas o red en apoyo de la gestión del riesgo de desastres y la adaptación al cambio climático en la pesca y la acuicultura. Se necesitan cinco millones de USD a lo largo de tres años.
Desarrollar una orientación y normas sobre mejores prácticas en la gestión del riesgo de desastres, como ciclones, tsunamis, inundaciones, derrames de petróleo y emergencias nucleares, y reforzar la respuesta de emergencia a través de consultas internacionales de expertos. La orientación y las normas cubren áreas esenciales como las siguientes: la pesca marina de captura; la pesca continental; la piscicultura costera, marina y continental; la postcaptura y la elaboración; la planificación de las políticas y de la recuperación. Se necesitan dos millones de USD. |
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