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Movilización de recursos
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Establecimiento y aplicación de normas mundiales en las políticas y legislación nacionales (IFA-SNL)
Dado que la globalización sigue difuminando las fronteras nacionales y aumentando la atención que se presta a nivel mundial a los problemas transfronterizos, es cada vez más importante para los países tener acceso a normas y prácticas armonizadas y aceptadas internacionalmente que les permitirán buscar soluciones comunes a problemas mundiales.
La labor que realiza la FAO para proporcionar bienes públicos mundiales –que van desde el establecimiento de normas y reglas hasta directrices, protocolos y códigos de práctica– no puede considerarse algo independiente de sus actividades operacionales sobre el terreno. Las dos esferas de trabajo no sólo son interdependientes, sino que se refuerzan mutuamente, de manera que los recursos normativos de la FAO sustentan sus actividades sobre el terreno, y su labor normativa se ve consolidada continuamente por las enseñanzas aprendidas sobre el terreno.
A nivel nacional, la FAO apoya a los países en el desarrollo de la capacidad para que aprueben reglas y normas aceptadas en sus propios marcos políticos y jurídicos nacionales dirigidos a promover una agricultura sostenible y garantizar que los alimentos producidos sean inocuos y saludables. Asimismo, otro objetivo de la asistencia proporcionada a nivel nacional es introducir las mejores prácticas y principios aceptados internacionalmente en la legislación nacional. Entre ellos figuran los principios de la buena gobernanza, que son fundamentales para la agricultura sostenible.
Si desea asociarse a una actividad específica o simplemente busca más información, consulte la sección siguiente para obtener datos sobre algunos de los programas principales que corresponden a este APR y en los que se requieren más recursos para las correspondientes medidas de seguimiento. Los viajes y el comercio internacional son más importantes que nunca y, al mismo tiempo que las personas y las mercancías se desplazan por el mundo, los organismos que suponen riesgos para las plantas se desplazan con ellas. La introducción de plagas y sus brotes cuestan a los Estados, a los agricultores y a los consumidores miles de millones cada año. Una vez que las plagas se han establecido, su erradicación resulta a menudo imposible y su control absorbe un porcentaje importante del costo de producción de los alimentos. Más informaciónLo que ha hecho la FAO: la Convención Internacional de Protección Fitosanitaria (CIPF) proporciona un marco internacional para la protección fitosanitaria que incluye Normas Internacionales para Medidas Fitosanitarias (NIMF) que protegen los recursos vegetales de las plagas. La CIPF facilita a los países los instrumentos para analizar los riesgos de sus acervos vegetales nacionales y para utilizar medidas con base científica y un marco de protección de sus plantas cultivadas y silvestres.
Se necesitan muchos recursos adicionales para aplicar la CIPF, en particular 1,5 millones de USD anuales para elaborar nuevas normas y examinar las NIMF adoptadas y 30 millones de USD en seis años para la aplicación nacional de las normas adoptadas (incluyendo proyectos de desarrollo de la capacidad en 42 países en desarrollo).
¿Cuáles son los pasos siguientes? La CIPF está trabajando en el desarrollo y la aplicación de normas fitosanitarias internacionales. La finalidad del proceso es garantizar una mejor seguridad alimentaria y un comercio seguro para proteger las plantas con fines agrícolas y ambientales, especialmente desde un punto de vista de la biodiversidad. Un mayor apoyo de los asociados es fundamental para financiar esta actividad y otras actividades importantes de la CIPF. Para obtener información adicional, escriba a la dirección ippc@fao.org. La FAO trabaja intensamente en cooperación con la OMS para asegurar que los alimentos que comemos sean inocuos y de buena calidad. La Comisión del Codex Alimentarius que las dos organizaciones establecieron conjuntamente en 1961/1963 tiene el mandato de proteger la salud de los consumidores y de asegurar prácticas leales en el comercio de alimentos preparando normas alimentarias internacionales.
Sin embargo, la simple existencia de normas alimentarias no es suficiente por sí misma. Es necesario que los sectores público y privado actúen directamente para asegurar la aplicación y el cumplimiento. La FAO, con sus asociados y mediante un planteamiento multidisciplinario y participativo, proporciona asistencia técnica a los países a petición de estos a fin de garantizar que las normas alimentarias se aplican y que se refuerzan la política nacional y los marcos legislativos. Más informaciónLo que ha hecho la FAO: hasta la fecha, la Comisión del Codex Alimentarius ha adoptado cientos de normas (para productos únicos, grupos de productos o temas horizontales como el etiquetado o la higiene), códigos de práctica y orientaciones. Ha adoptado miles de límites máximos para los aditivos alimentarios y los contaminantes, así como para los plaguicidas y los residuos de medicamentos veterinarios en los alimentos. Todos estos textos forman el Codex Alimentarius.
El Codex Alimentarius promueve la armonización de los requisitos para la importación de alimentos. Las normas, las directrices y los códigos de prácticas del Codex relacionados con la inocuidad de los alimentos sirven de referencia en el Acuerdo sobre la Aplicación de Medidas Sanitarias y Fitosanitarias de la Organización Mundial del Comercio (OMC). El Acuerdo reconoce que la Comisión es una de las tres organizaciones internacionales de establecimiento de normas (“las tres hermanas”), siendo las otras dos la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) y la Convención Internacional de Protección Fitosanitaria (CIPF). Los textos del Codex también tienen importancia como normas internacionales en el Acuerdo sobre Obstáculos Técnicos al Comercio.
La Comisión cuenta con la asistencia de una secretaría que tiene sede en Roma y de un Comité Ejecutivo. El trabajo técnico lo realizan unos 20 comités especializados y grupos de acción del Codex, que preparan proyectos de normas y textos afines para su adopción por la Comisión. Los comités se remiten a un asesoramiento científico independiente proporcionado por grupos de expertos de la FAO y de la OMS: el Comité Mixto FAO/OMS de Expertos en Aditivos Alimentarios (JECFA), la Consulta Mixta FAO/OMS de Expertos sobre Evaluación de Riesgos Microbiológicos (JEMRA), la Reunión Conjunta FAO/OMS sobre Residuos de Plaguicidas (JMPR) y las consultas especializadas. Seis comités coordinadores regionales recopilan información sobre la aplicación de las normas del Codex en las regiones y otras cuestiones regionales, así como también preparan normas de ámbito regional.
Actualmente son miembros del Codex 184 países y la Unión Europea como organización miembro, lo que supone una cobertura del 99 % de la población mundial. Unas 200 organizaciones internacionales están acreditadas como observadoras para la participación en reuniones de la Comisión y sus órganos auxiliares.
No obstante, las normas consiguen poco cuando no tienen el apoyo de la acción directa. En 2008, el mundo tuvo noticia del peligro que suponía la melamina que se añadía fraudulentamente a los productos alimenticios. La melamina es una sustancia química utilizada en la fabricación de plásticos y fertilizantes. Tras la adulteración de preparados para lactantes con melamina para que su contenido en proteínas pareciese mayor, 50 000 niños fueron hospitalizados y por lo menos seis murieron. La FAO y la OMS respondieron con rapidez para proporcionar información y apoyo técnico a las autoridades nacionales de inocuidad alimentaria, ya que se hallaron productos lácteos contaminados en muchos países. Además, se convocó una reunión de expertos en diciembre de 2008 para acordar unos límites inocuos para la melamina en los preparados para lactantes y otros alimentos. El Comité del Codex sobre Contaminantes de los Alimentos examinó el asesoramiento de expertos proporcionado por esta reunión, lo que llevó a la aprobación en julio de 2010 de una norma mundial por la que se establecen niveles máximos de melamina en los preparados en polvo para lactantes y otros alimentos.
¿Cuáles son los pasos siguientes? Si bien se ha avanzado mucho, siguen existiendo desafíos importantes para los países en desarrollo y en transición. Resulta prioritario aumentar las capacidades para reforzar la base científica de las medidas de control de los alimentos y de las normas alimentarias.
Por este motivo, la FAO ha puesto en marcha la estrategia “La ciencia a favor de los alimentos inocuos” (2010 – 2013), que va unida a un fondo fiduciario de donantes múltiples, la Iniciativa Mundial en pro del Asesoramiento Científico relativo a la Alimentación. Durante más de 25 años la FAO ha constituido un foro internacional en aras de un enfoque coordinado ante el refuerzo del control de los plaguicidas. La parte esencial de este trabajo es el Código internacional de conducta para la distribución y utilización de plaguicidas que la Conferencia de la FAO aprobó en 1985 y que se revisó en 2002. El Código sirve para establecer normas voluntarias de conducta para todos los actores involucrados en los plaguicidas, especialmente allí donde no existe una legislación nacional adecuada. Los principales actores interesados lo han adoptado (gobiernos nacionales, industria de los plaguicidas, grupos de la sociedad civil y organizaciones internacionales) y sigue suponiendo la referencia internacional para una buena gestión de los plaguicidas. Más informaciónLo que ha hecho la FAO: la FAO ha elaborado y publicado directrices técnicas para proporcionar una mayor orientación en relación con aspectos técnicos específicos. En este sentido, la FAO ha contribuido, entre otras cosas, a establecer un planteamiento coordinado y armonizado para la elaboración de una legislación nacional sobre los plaguicidas, a reducir significativamente la disponibilidad y la utilización de plaguicidas muy peligrosos, con lo que han disminuido los envenenamientos de agricultores, a una protección más sostenible de los cultivos y a una mayor inocuidad de los alimentos, y a disminuir la contaminación ambiental.
La FAO ha ayudado a 93 países a afrontar los problemas de los plaguicidas obsoletos y de la gestión de los plaguicidas. Se han eliminado 4 000 toneladas de plaguicidas obsoletos de nueve países con ayuda de la FAO y se habrán tratado otras 5 700 toneladas de otros ocho países para finales de 2013.
La FAO está actualizando el Código de conducta en estrecha colaboración con la OMS. Está en marcha un examen global de la utilización de directrices técnicas y de las necesidades de los países. Existe una demanda creciente de instrumentos prácticos para ayudar a los países a conseguir más éxitos.
¿Cuáles son los pasos siguientes? Las actividades futuras que requieren un apoyo en recursos de los asociados son las siguientes:
terminar de actualizar el Código de conducta para incluir los plaguicidas de salud pública;
preparar y actualizar directrices técnicas para las áreas prioritarias señaladas por los países;
elaborar instrumentos adicionales para mejorar la gestión de plaguicidas;
apoyar iniciativas en aras de la armonización de los aspectos reglamentarios;
proporcionar asistencia en las reformas reglamentarias y la creación de capacidad para los distintos países.
La biodiversidad para la alimentación y la agricultura es uno de los recursos más importantes de la Tierra. Miles de especies de cultivos, animales de granja, organismos acuáticos, árboles de bosques, microorganismos e invertebrados y su variabilidad genética componen la red de la biodiversidad en los ecosistemas de los que depende la producción mundial de alimentos en la actualidad. La biodiversidad, especialmente la diversidad genética, se está perdiendo a un ritmo alarmante. Debido a la erosión de este recurso, la humanidad pierde potencial para adaptarse a unas nuevas condiciones socioeconómicas y ambientales como el crecimiento de la población y el cambio climático. Más informaciónLo que ha hecho la FAO: la conservación de la biodiversidad para la alimentación y la agricultura es una responsabilidad mundial. Desde 1983, la FAO ha proporcionado un foro permanente en el que los gobiernos discuten y negocian cuestiones de importancia en relación con los recursos genéticos para la alimentación y la agricultura. El foro se llama Comisión de Recursos Genéticos para la Alimentación y la Agricultura. El principal objetivo de la Comisión es garantizar tanto la conservación y el uso sostenible de los recursos genéticos para la alimentación y la agricultura como el reparto justo y equitativo de los beneficios derivados de su uso para las generaciones actuales y futuras.
El trabajo de la Comisión se centra en la elaboración y la supervisión de la aplicación de políticas y el apoyo a nuevas iniciativas que no solo sensibilizan ante las cuestiones, sino que miran al futuro en busca de métodos para resolver los problemas. La Comisión orienta para la preparación periódica de evaluaciones globales sobre la situación y las tendencias de la diversidad genética, las amenazas a dicha diversidad y las medidas que se están tomando en aras de su conservación y utilización sostenible. La Comisión negocia también importantes instrumentos mundiales para la utilización sostenible y la conservación de la biodiversidad, como el Tratado Internacional sobre los Recursos Fitogenéticos para la Alimentación y la Agricultura aprobado por la Conferencia de la FAO en 2001, que ahora posee su propia estructura autónoma de gobernanza, y el Plan de acción mundial sobre los recursos zoogenéticos, más reciente (2007).
En 2007, la Comisión puso en marcha su Programa plurianual de trabajo, que es un plan de trabajo progresivo de 10 años relativo a toda la biodiversidad de interés para la alimentación y la agricultura. El programa incluye la preparación de informes según la demanda de los países sobre la situación mundial de varios componentes de la biodiversidad para la alimentación y la agricultura y abarca numerosas materias intersectoriales. El programa de trabajo prevé para 2017 la presentación del primer informe que se haya elaborado nunca sobre el estado de la biodiversidad mundial para la alimentación y la agricultura.
¿Cuáles son los pasos siguientes? En cooperación estrecha con sus Miembros y asociados, la FAO, bajo la orientación de su Comisión, está preparando informes mundiales sobre la situación y las tendencias de los recursos genéticos forestales y acuáticos. Junto con los informes sobre los recursos fitogenéticos y zoogenéticos, estos informes contribuirán a una amplia evaluación mundial de la situación de los recursos genéticos mundiales para la alimentación y la agricultura. La evaluación permitirá que la Comisión tome iniciativas a nivel mundial y oriente y supervise la aplicación a nivel regional y nacional. Sin embargo, la FAO necesitará recursos adicionales para asegurar que se completen estas evaluaciones según el nivel esperado por la Organización. Los recursos fitogenéticos para la alimentación y la agricultura son fundamentales para alimentar a la población mundial. Son las materias primas que los agricultores y mejoradores utilizan para mejorar la calidad y la productividad de los cultivos. El futuro de la agricultura depende del intercambio continuo de cultivos y de sus genes que los agricultores de todo el mundo han desarrollado y mantenido durante 10 000 años precisamente mediante ese intercambio. La pérdida de biodiversidad es una realidad actual: más de un 75 % de toda la diversidad de los cultivos se ha perdido para siempre y, con una población mundial en crecimiento, los recursos fitogenéticos son esenciales para conseguir la seguridad alimentaria y mitigar la pobreza. Más informaciónLo que ha hecho la FAO: el Tratado Internacional sobre los Recursos Fitogenéticos para la Alimentación y la Agricultura es el instrumento jurídico internacional que regula la conservación y la utilización sostenible de los recursos fitogenéticos para la alimentación y la agricultura, así como la distribución justa y equitativa de los beneficios derivados de su utilización. El Tratado entró en vigor en 2004 y, hasta la fecha, tiene 127 Partes Contratantes. Proporciona a los agricultores, mejoradores y científicos los mecanismos operativos para intercambiar recursos fitogenéticos con facilidad y seguridad jurídica y mecanismos para distribuir equitativamente los beneficios obtenidos de tal intercambio.
El Tratado facilita el intercambio de material genético de los cultivos de todo el mundo a través de un acervo génico de más de 1,5 millones de muestras. Sus normas se aplican a un banco de material genético que abarca el 75 % de las colecciones del mundo.
Además, su fondo para la distribución de beneficios aporta ayuda financiera para proyectos sobre conservación y utilización sostenible de cultivos alimentarios en las explotaciones. En el Perú, por ejemplo, el Tratado está ayudando a seis comunidades indígenas a reintroducir, conservar y utilizar más de 300 variedades de papas nativas tradicionales. Hay proyectos similares en marcha en la India, Kenya, marruecos, Senegal, Tanzanía, Cuba, Nicaragua, Uruguay y Egipto. Recientemente se han movilizado 10 millones de USD para nuevas iniciativas regionales y nacionales en países en desarrollo relativas a la adaptación de los cultivos al cambio climático.
¿Cuáles son los pasos siguientes? La Secretaría del Tratado seguirá facilitando el diálogo internacional sobre políticas para que los países realicen un seguimiento de las normas internacionales de acceso y distribución de beneficios a efectos de la utilización sostenible de nuestros cultivos alimentarios más importantes. Se mejorará la circulación de información sobre el material disponible en el acervo génico mundial. Los firmantes del Tratado han fijado una meta de 116 millones de USD para el año 2014 con destino al fondo de distribución de beneficios del Tratado y cooperarán con otros asociados importantes como el FIDA y el PNUD en la consecución de la meta. Se buscan recursos adicionales que invertir en proyectos con las siguientes prioridades:
el intercambio de información, la transferencia de tecnología y la creación de capacidad;
la gestión y conservación de los recursos fitogenéticos en las explotaciones;
la utilización sostenible de los recursos fitogenéticos. |
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