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Primera Reunión del Tratado de Recursos Genéticos para la Agricultura y la Alimentación

INTERVENCIONES DE AUTORIDADES ESPAÑOLAS
 

INTERVENCIÓN DEL EXCMO. SR. D. JOSÉ MANUEL ROMAY BECARIA MINISTRO DE SANIDAD Y CONSUMO CON MOTIVO DE LA APERTURA OFICIAL DE LA 21ª REUNIÓN DEL COMITÉ COORDINADOR DEL CODEX PARA EUROPA

Madrid, 5-8 de Mayo de 1.998

Buenos días a todos y muchas gracias por su presencia aquí esta mañana.

Ilmo. Sr. Director General de Salud Pública,

Sr. Presidente del Comité Coordinador del Codex para Europa,

Sras. Representantes del Codex Alimentarius,

Sr. Representante de la Organización Mundial de la Salud,

Señoras y señores:

Es para mí un motivo de satisfacción poder contar con su presencia en España, para celebrar una Reunión que, como máximo responsable de la salud en mi País, sólo puedo calificar hoy de trascendente.

Es trascendente la reunión, porque lo es el momento que el Codex Alimentarius está viviendo, así como el papel que desempeña.

La salud es una exigencia imperativa, ante la que ningún ciudadano de ningún estado admite la menor especulación.

La salud es quizás el bien que mejor representa la integración de los intereses individuales y de los intereses colectivos.

La salud para todos los individuos es un presupuesto de toda actividad física o especulativa, de todo progreso material, moral o social

Para la colectividad la salud de sus propios componentes es un requisito también de su defensa interna y externa, de su competitividad y de cualquier progreso material, social o político.

Particularmente el tema de la alimentación aparece vinculado cada vez mas a la salud.

La complejidad del panorama alimentario, en el que a la internacionalización de los flujos comerciales se une la aparición de nuevas tecnologías y nuevos productos, respondiendo, posiblemente a las demandas de los consumidores, sustenta por sí misma la conveniencia de velar, con la máxima intensidad, por la seguridad de los alimentos desde su producción hasta que llegan al consumidor final. Recientes y desdichados sucesos, como la crisis de la Encefalopatía Espongiforme Bovina, no hacen más que confirmar la magnitud del desafío que los responsables de la salud alimentaria debemos afrontar con éxito.

Además, nos movemos en un marco cambiante, en el que las medidas en otro tiempo eficaces deben ceder el paso, a otras igualmente válidas, pero compatibles con la globalización de las economías y capaces de coexistir, en armonioso equilibrio, con intereses tan legítimos como la lealtad en las transacciones comerciales y la promoción de la industria alimentaria.

La proporcionalidad, la transparencia y la rigurosa fundamentación en una adecuada evaluación de los riesgos, han pasado a ser ya atributos inseparables de nuestros trabajos orientados a proteger la salud de los ciudadanos, a los que, debemos brindar además los mecanismos que permitan su plena participación en la génesis de esas herramientas, con las que pretendemos defender sus intereses.

Por otra parte, estamos apostando por un modelo de industria alimentaria que, al asumir su plena responsabilidad poniendo en el mercado productos seguros, no quiere ni precisa de administraciones simplemente coercitivas. La progresiva generalización en la implantación de programas de autocontrol, ha de contribuir, sin duda, al afianzamiento de un modelo en el que la colaboración entre la Industria y la Administración relegue a un segundo plano la labor de policía y la capacidad punitiva de la Inspección Oficial que, en todo caso, siempre actuará frente al colectivo de infractores, por más que éste debería ser, cada día más, minoritario.

No termina, sin embargo, en la prevención de la enfermedad, la relación entre alimentos y salud que nos toca gestionar.

La concepción del alimento como vehículo de enfermedad reparte hoy su inevitable protagonismo con otra orientación cualitativamente distinta: la del papel que juega la alimentación en la promoción de la salud. La seguridad y la inocuidad son condiciones necesarias, pero no suficientes. No podemos renunciar a tomar en consideración su valor nutricional. Al mismo tiempo, es preciso, en ese sentido, trasladar mensajes inequívocos al consumidor, quien deberá llegar a concluir que sólo de la dieta, y no de los alimentos aislados, pueden predicarse, en el mejor de los casos, virtudes o defectos.

El mundo de la alimentación no ha podido sustraerse a una cierta tendencia a la medicalización, que parece impregnar la esfera de actividad de muchas personas, en todo el mundo.

También aquí se demanda de los responsables de la salud la identificación y aplicación de opciones equilibradas, que posibiliten la alegación fundada de las propiedades nutritivas de los alimentos, sin equívocas incursiones en el mundo de la terapéutica, y que garanticen, que la condición esencial que se predica de los alimentos destinados a grupos de población con necesidades nutricionales particulares, responde verdaderamente a las exigencias de composición científicamente establecidas para el mantenimiento de su salud.

Resultan, por tanto, enormemente complejas las coordenadas en las que la regulación alimentaria debe desenvolverse hoy.

Por ello, el Programa Conjunto de Normas Alimentarias de la FAO y la OMS reviste en la actualidad una gran relevancia, que los miembros del Codex debemos contemplar, conscientes de la responsabilidad de nuestro papel. El Codex Alimentarius ha sido y será instrumento inspirador de los códigos alimentarios de todos sus miembros. Y, más aún: Es referencia obligada para dirimir, en el marco de la Organización Mundial de Comercio, cualquier divergencia, bilateral o multilateral, en los intercambios de productos alimenticios, conjugando los intereses legítimos de los consumidores y de la industria alimentaria a la luz del acuerdo de medidas sanitarias y fitosanitarias.

Hemos asumido la Presidencia y la Organización de esta 21ª reunión del Comité Coordinador del Codex para Europa por estar plenamente convencidos de la transcendencia de los trabajos que debemos afrontar y confío plenamente en que estas jornadas permitirán profundizar en la identificación y análisis de

las cuestiones de seguridad y ordenación alimentaria que hoy preocupan fundamentalmente a ésta región.

Para finalizar, quiero expresar mi más sincero agradecimiento a los Delegados de los países aquí representados así como a los observadores por su participación en esta 21ª reunión del Comité Coordinador del Codex para Europa que declaro oficialmente inaugurada, no sin antes desearles una feliz estancia en España.

Muchas gracias por su atención.

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